El Día Mundial del Agua se celebra para recordar la importancia de este recurso y la necesidad de alcanzar una gestión sostenible, crucial en un contexto de escasez hídrica creciente y cambio climático. En España, país especialmente vulnerable debido a su climatología, la gestión del agua no solo es una prioridad ambiental, sino también económica y social. La llegada del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del Agua constituye una oportunidad histórica para modernizar integralmente el sector hídrico nacional mediante la digitalización.
El PERTE del Agua movilizará una inversión pública y privada superior a los 3.000 millones de euros, con el objetivo de impulsar una gestión más sostenible, eficiente y digitalizada del recurso hídrico. Entre sus objetivos destacan la mejora de la eficiencia de las redes de distribución, la reducción significativa de las pérdidas de agua, la modernización de infraestructuras, la digitalización integral del ciclo del agua, y la promoción de soluciones innovadoras mediante la colaboración público-privada.
El PERTE del Agua movilizará una inversión pública y privada superior a los 3.000 millones de euros
Actualmente, España enfrenta desafíos importantes en la gestión del agua. Las pérdidas en redes de distribución alcanzan niveles preocupantes, representando aproximadamente el 25% del agua suministrada en redes urbanas, de las cuales, aproximadamente el 14% se considera como pérdidas reales. Esto supone no solo un desperdicio económico significativo, sino también un impacto ambiental considerable en un contexto en que el agua se está convirtiendo en un recurso cada vez más escaso y disputado.
Además, también debe tenerse en cuenta la relación entre el tamaño de la ciudad y el Índice de Agua No Registrada. En las ciudades entre 20.000 y 100.000 habitantes es donde se detectan más pérdidas, alcanzando valores próximos al 30%, mientras en grandes ciudades y ámbitos metropolitanos la cifra logra descender por debajo del 20%.
Por otra parte, la infraestructura hídrica nacional envejece, requiriendo inversiones constantes en mantenimiento reactivo y preventivo, que incrementan los costes operativos y reducen la capacidad de las administraciones y empresas del sector para responder eficientemente. Tanto es así, que solo un 17% de la red ha sido renovada y tiene menos de 10 años, y un 26% menos de 40 años, según un estudio de la AEAS (Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento).
El papel del IoT en la digitalización del ciclo del agua
Frente a este panorama, la digitalización emerge como una solución no solo viable, sino imprescindible. Las tecnologías asociadas al Internet de las Cosas (IoT), la inteligencia artificial, y la analítica avanzada permiten transformar radicalmente el sector hídrico. De hecho, la clave para el sector del agua ha sido el despliegue de la red NB-IoT (Narrow-Band Internet of Things o Banda Estrecha de Internet de las Cosas) porque utiliza una red de baja potencia que requiere banda estrecha proporcionando mejores niveles de cobertura y mayor duración de batería de los sensores. Sensores que hasta hace unos años no se habían podido conectar forman ya parte de una red existente con mejor cobertura y banda licenciada.
La digitalización emerge como una solución no solo viable, sino imprescindible
Las redes Nb-IoT se caracterizan por la cobertura en interiores, el bajo coste, la larga duración de batería, y la alta densidad de conexión. Esta tecnología permite conectar sensores, dispositivos y sistemas para recopilar datos en tiempo real. En el ámbito de la distribución de agua, las aplicaciones del Nb-IoT pueden ir desde la detección temprana de fugas y pérdidas hasta la gestión predictiva del mantenimiento, pasando por la monitorización de la calidad del agua o la optimización del consumo energético.
Algunas aplicaciones son especialmente reseñables, como la detección temprana de filtraciones, un aspecto especialmente relevante en nuestro país ya que, según los últimos datos del INE, en 2022 las pérdidas reales se cuantificaron en 695 hm3, lo que equivale a 278.000 piscinas olímpicas. Los sensores Nb-IoT instalados en las tuberías facilitan esa detección temprana gracias a su capacidad para identificar cambios en la presión, flujo o humedad, minimizando las pérdidas y evitando daños mayores en las infraestructuras. Por ejemplo, sistemas avanzados de análisis pueden identificar anomalías en el consumo nocturno, una señal común de fugas invisibles. Esto, a su vez, está estrechamente ligado al mantenimiento predictivo, gracias a que los algoritmos que procesan los datos recopilados pueden predecir cuándo es probable que una infraestructura falle, permitiendo que se realicen reparaciones antes de que surjan problemas graves, reducir costes y tiempos de inactividad, y extender mientras la vida útil de los activos.
Pero las ventajas no se limitan a la reducción de pérdidas y costes operativos. La digitalización posibilita también la gestión integral del ciclo del agua, proporcionando datos en tiempo real sobre el estado de las redes, el consumo y la demanda en distintos puntos del sistema. Esta información permite que los gestores tomen decisiones más rápidas e informadas, y adapten de manera ágil los recursos disponibles a las necesidades. La monitorización continua facilita la anticipación a problemas potenciales, asegurando un servicio más estable y de mayor calidad tanto para los ciudadanos como para la industria y el sector agrícola.
En paralelo, la tecnología digital también impulsa una gestión más transparente y sostenible de los recursos hídricos. La disponibilidad inmediata de información relevante contribuye a mejorar la gobernanza hídrica, promoviendo políticas públicas basadas en datos objetivos y facilitando el cumplimiento de los objetivos ambientales.
Una transformación que requiere alianzas
En este proceso de transformación digital, la colaboración público-privada resulta fundamental. Administraciones, empresas tecnológicas, operadores del ciclo integral del agua y usuarios deben trabajar en conjunto, compartiendo conocimientos, tecnología e innovación para lograr una gestión verdaderamente sostenible y eficiente. La experiencia global demuestra que aquellas regiones que han apostado por esta cooperación estratégica han logrado resultados muy superiores en términos de eficiencia, reducción de costes y mejora de la sostenibilidad.
Es clave fomentar un marco regulatorio que favorezca y acelere esta transición hacia la digitalización
Asimismo, es clave fomentar un marco regulatorio que favorezca y acelere esta transición hacia la digitalización. El PERTE del Agua puede desempeñar un rol decisivo en este ámbito. Este impulso institucional es imprescindible para que España pueda posicionarse como líder en la gestión hídrica digital a nivel europeo y mundial.
En definitiva, digitalizar la gestión del agua no es solo una opción técnica o económica, sino una necesidad estratégica para el futuro del país. El PERTE del Agua ofrece una oportunidad irrepetible para avanzar decididamente hacia un modelo de gestión hídrica más moderno, eficiente y sostenible. Ahora es el momento de aprovechar plenamente las herramientas tecnológicas disponibles y comprometerse con un futuro en el que cada gota de agua cuente.
