Valorando las obras hidráulicas construidas en Gran Canaria hasta la década de 1970

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  • Valorando obras hidráulicas construidas Gran Canaria década 1970

Sobre el blog

Jaime J. González Gonzálvez
Geógrafo contemplativo de presas. Registro, documentación e historia del diseño y construcción de Grandes Presas de embalse (Gran Canaria / Islas Canarias) Información al público, educación y crítica creadora. © textos y fotografías

«El canario ha de esforzarse en cultivar su jardín, aunque este no sea el de las Hespérides». La última frase del libro –Gran Canaria y sus obras hidráulicas (1959)– es la expresión personal del maestro de presas Simón Benítez Padilla para vincular a todas las obras hidráulicas construidas en Gran Canaria (estanques/depósitos, presas de embalse, canales, tuberías, galerías, pozos, minas, etc.) con los jardines fabricados con esfuerzo, tesón y fe en las costas y barrancos de la isla [bancales].

En las verdes décadas de 1950 y 1960, durante la gran batalla del agua, el Norte de Gran Canaria se convirtió en un extenso jardín de muros de piedra seca, tierras de cultivo y miles de obras hidráulicas. Fue un gigantesco trabajo de la iniciativa privada que causó admiración a propios y extraños [pero el Cabildo de Gran Canaria nunca ha incoado ninguna obra hidráulica de captación, almacenamiento y transvase de agua para su declaración de Bien de Interés Cultural: la dictadura de los arqueólogos]. El Norte insular se convirtió en un paisaje etnohistórico singular, único e irrepetible. En la vertiente Sur la historia fue diferente, aunque también allí se construyeron muchos pozos, estanques, largos canales y tuberías y las grandes presas de embalse de Majada Alta [las Niñas], Ayagaures, Chira, Soria, etc. 

Durante la “nueva era” [sXX] se construyeron más de 7.000 obras hidráulicas sólidas, bellas y útiles

Las presas de Chira (gravedad/mampostería/34 m de altura sobre cauce) y Soria (bóveda/hormigón/120 m de altura sobre cauce) son los depósitos superior e inferior del PROYECTO DE APROVECHAMIENTO HIDROELÉCTRICO POR BOMBEO REVERSIBLE SORIA-CHIRA (GRAN CANARIA), ahora en manos de REE.

Etapas hidráulicas en Gran Canaria

La primera etapa hidráulica en Gran Canaria fue indocta y espontánea, con un recurso –las aguas continuas– que fue derivado a través de surcos. La segunda etapa sólo fue una transición, de los surcos al subsuelo. Insuficientes las aguas continuas, el grancanario buscó las lentas corrientes bajo los álveos y las derivó con drenes abiertos en los acarreos de los cauces o las elevó de someros pozos. Surcos, minas de barranco, pozos. Y comenzó a poner azudes en los cauces a las aguas discontinuas y derivarlas a pequeños estanques.

En 1862 el joven Ingeniero de Caminos Juan León y Castillo escribió en la Memoria del Proyecto de presas de mampostería en el Barranco de Tamaraceite que «si el ensayo producía favorables resultados, se animarían otros muchos a hacer obras semejantes en otros barrancos análogos, cambiando la faz de sus costas hoy día incultas e improductivas». Y también añadió que del éxito de esta empresa [la construcción de grandes presas] podría nacer una nueva era para estas islas. No se equivocó con Gran Canaria [> de 75 grandes presas construidas entre 1902-1985]. 

La “nueva era” en Gran Canaria comenzó en 1902 con el inicio de la construcción de las grandes presas de embalse del Pinto (La Represa) y de San Lorenzo (Martinón). La tercera etapa hidráulica en Gran Canaria (1899-1975) fue grandiosa, sorprendente, enorme, gigantesca, explosiva. Como dijo el Ingeniero de Caminos y Director Ejecutivo del Proyecto Canarias SPA-15 José Saénz de Oiza, «por la variedad omnicomprensiva de los métodos empleados en su aprovechamiento, por la magnitud de los trabajos realizados, por la singularidad de muchos de ellos, por la participación masiva en este aleatorio negocio, la explotación del agua en Canarias presenta unas características probablemente irrepetibles». Así, en la isla de la explotación del agua por excelencia, Gran Canaria, se construyó un espectáculo irrepetible de obras hidráulicas que posibilitó la fabricación de cientos de fincas en las costas y medianías bajas. Un paisaje verde irrepetible, un paisaje antiguo del aquel sXX que ya dejamos atrás hace tiempo. Un paisaje fruto del esfuerzo y del sacrificio particular del agricultor.ç

La primera etapa hidráulica en Gran Canaria fue indocta y espontánea, con un recurso –las aguas continuas– que fue derivado a través de surcos

El paisaje antiguo del agua, que tanta admiración causó a propios y extraños durante las décadas verdes de la platanera (50, 60 y 70), tuvo su concepción y nacimiento con la construcción de más de 75 grandes presas, alterando con sus formas estructurales e hidráulicas los barrancos principales y secundarios de la isla de Gran Canaria; con la perforación de miles pozos y galerías, para el alumbramiento de las aguas subterráneas; con una red anárquica de canales y tuberías, para trasvasar el agua de unas cuencas a otras y poder llevar el oro líquido hasta las fincas fabricadas con piedras y tierras en las costas y medianías incultas; y con la construcción de casi 5000 estanques/depósitos, para almacenar el agua en lo alto, cerca o en el interior de las propias fincas. Un ejemplo único de esfuerzo y de lucha por captar, almacenar, transportar y distribuir el agua: ninguna de estas obras ha sido declarada BIEN DE INTERÉS CULTURAL por decisión del Cabildo de Gran Canaria desde 1992 hasta la actualidad.

Las viejas obras hidráulicas del s XIX son construcciones especiales por su escaso número, así como por sus bellas formas estructurales con paredes delgadas repletas de contrafuertes o de muros gruesos con taludes escalonados y lisos de gran belleza. Pero durante la “nueva era” [sXX] se construyeron más de 7.000 obras hidráulicas sólidas, bellas y útiles. En el sXX fueron estas obras de captación (pozos, galerías, presas), almacenamiento (presas, estanques, depósitos) o transporte de agua (canales y tuberías), las que crearon un paisaje único y singular de fincas verdes, pero también fincas pétreas. Fue la época de la mampostería de cal, de la mampostería con mortero mixto, de la mampostería hormigonada y del hormigón mamposteado (1899 – 1975). Independientemente de su utilidad y solidez, todas estas obras hidráulicas son, con agua o sin ella, estructuras de expresión y bienes de gran interés cultural, aunque el Cabildo de Gran Canaria siga bloqueando su valoración con la máxima figura del patrimonio histórico español. 

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