Mejoramiento del recurso hídrico: compromiso comunitario

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Sobre el blog

Javier Alfonso Guerra Narváez
Especialista en Gestión Integral del Recurso Hídrico. Ingeniero Agropecuario con énfasis en sistemas productivos agroecológicos. Dirección técnica de proyectos productivos agroambientales y de educación ambiental escolar y comunitaria.

introambiental

Mejoramiento del recurso hídrico: compromiso comunitario.

Por: Ing. Javier Guerra

corporeda@gmail.com

En la lucha por la preservación del agua planetaria, cada vez será más evidente que la protección de los grandes océanos supone la limpieza de los ríos, que la protección de los ríos a su vez impone el cuidado de los más pequeños arroyos, y que en la raíz de la defensa de los grandes sistemas del agua global está la pureza de los manantiales.”

Fragmento de “Pa que se acabe la vaina” de Willian Ospina.

En la dinámica de satisfacer algunas necesidades básicas insatisfechas, la sociedad ha estructurado toda una logística, legal y técnica de la prestación de los servicios públicos, como lo confirma la Ley 142 1994, cuando menciona su ámbito de aplicación en acueducto o agua potable, alcantarillado, aseo, energía eléctrica, telefonía pública básica, telefonía móvil rural, gas combustible.

Si bien es cierto que los esfuerzos territoriales apuntan a solucionar de manera “inteligente” las mencionadas necesidades, la realidad, en cuanto al servicio de alcantarillado y saneamiento básico, sólo se remite a solucionar la inmediatez funcional de nuestro confort. Dos ejemplos concretos son, el primero la manera como acumulamos los residuos indiscriminadamente en inmensos espacios naturales relativamente alejados de las ciudades, para apartar de nuestra mirada el producto colectivo y aleatorio de nuestro desenfrenado consumo; el segundo lo vivimos todos los días al girar la llave del agua y obtener agua limpia, originada cada vez más en espacios naturales alejados y reducidos, que aún se mantienen como producto del milagro del cielo y la tierra. Como humanos tenemos la enfermiza tendencia de satisfacer la necesidad del vital líquido, aquel que después de saciar nuestra sed, preparar los alimentos o limpiar nuestro cuerpo, es desechado por sifones e inodoros para ser trasportado por las redes de alcantarillado que llegan a nuestras fuentes hídricas más cercanas y con ellas a nuestros océanos.

Colombia, con sus 32 departamentos, no cuenta con experiencias alentadoras con relación al manejo que se hace de sus aguas servidas, según Gustavo Galvis, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones -ANDESCO-, “actualmente el 70% de las aguas residuales son vertidas a los ríos sin ningún tipo de tratamiento, esto debido en gran parte a más de medio siglo sin regulaciones concretas del asunto y descontrol generalizado”. De igual modo, la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental -ACODAL- revela que “sólo el 31 por ciento de las ciudades colombianas cuenta con un sistema de tratamiento de aguas residuales, el cual, en una proporción del 29% es primario”, es decir, que sólo se hace una remoción de los sólidos, pero no existe un procedimiento donde haya una transformación química o física de las moléculas de agua.

En el Cauca, teniendo en cuenta la información proporcionada por la Corporación Regional del Cauca -CRC-, en 2014 de 111 Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales -PTAR- instaladas en el departamento, solo 35 están activas (31%); en cuanto a las 76 restantes (69%) tienen el siguiente estado, 49 se encuentran inactivas (44%), 24 están a media marcha (22%) y 4 no cuentan con información (3%). De las 42 Cabeceras municipales 15 no cuentan con PTAR, donde se incluye Popayán su ciudad capital..

En Popayán, de acuerdo a información proporcionada por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, actualmente se generan alrededor de 360,13 lps (litros por segundo) de aguas residuales, las cuales no reciben tratamiento alguno, dicho volumen se descarga directamente a quebradas, riachuelos y ríos tales como: Las quebradas de Chune, Pubús y Quitacalzón, los ríos Ejido, Molino y Cauca que surca el municipio de Popayán, generando la degradación continuada de estos cuerpos de agua. La problemática actual reside en que no existe un manejo adecuado de las aguas residuales de la ciudad, llevando al incumplimiento de la normatividad ambiental vigente, enmarcada en el Decreto 3930 de 25 de octubre de 2010 y con gran impacto en la generación de un continuo deterioro de la riqueza hídrica del municipio, en la salud de las personas y en general al medioambiente.

De lo anterior, se puede concluir que las actuales soluciones que ofrece la ingeniería civil para resolver la depuración de las aguas contaminadas a través de la construcción de las tradicionales PTAR, enunciando que gozan de un “elevado porcentaje de eficiencia”, de hecho se presenta porque existe una variedad de condiciones socio políticas y ambientales, que determinan que tales Plantas de Tratamiento no evidencian un funcionamiento eficiente y efectivo en el tiempo, debido a que sus altos costos de mantenimiento no son garantizados en el momento de su establecimiento y tampoco posteriormente, tal como lo confirma en sus observaciones el Plan Nacional de Manejo de Aguas Residuales Municipales – PMAR, y se ratifica en el inventario de las PTAR existentes en el Cauca, suministrado por la CRC, al igual que los recientes colapsos de la PTAR en el Valle del Cauca, reportados por la C.V.C

Dada la problemática que representa el establecimiento de las PTAR, e incluyendo los elevadísimos costos en el tiempo, se ha determinado como una estrategia alternativa y ecoeficiente, para el manejo y tratamiento de aguas residuales, la Unidad Integral Séptica de Aprovechamiento (UISA), de tal modo que se presenta como un sistema de sostenibilidad ambiental que preserva la vida y la salud. Dicha estrategia determina como responsables, para brindar impulso al fomento de soluciones alternativas, a las Autoridades Ambientales Regionales -AAR-, Colciencias, organizaciones comunitarias, Universidades y el IDEAM.

La UISA, como una réplica de los principios naturales de filtración y aprovechamiento del recurso hídrico, obedece a un proceso de depuración interno que ocurre de forma natural y es de orden físico, químico y biológico, representan una opción alternativa sustentable para el manejo de aguas residuales reportando enormes beneficios, entre ellos el hecho de ser capaces de purificar las aguas servidas, logrando hasta un 90% de pureza o más. En la etapa de construcción puede ahorrarse al menos el 40% de su costo, y por cuenta de mantenimiento y operación para el sistema biológico, se puede garantizar ahorros superiores al 60% ó 70% sobre lo requerido para las tradicionales PTAR electromecánicas, debido a que su mantenimiento es cómodo y mínimo, incluso el consumo de energía se limita tan sólo a la energía solar natural para su funcionamiento.

Como resultado del aprovechamiento del sistema que retorna subproductos, obtenemos que las aguas grises y negras depuradas, al salir del tanque se utilizan como AGUA PARA RIEGO (no se permite riego en cultivos de consumo directo). En el compartimiento séptico se acumula GAS METANO que se utiliza como combustible en el proceso de secado (horno de lodos), los lodos secos salen del horno de lodos pueden ser utilizados como COMPOST y el metano acumulado puede ser utilizado como GAS DOMICILIARIO.

Lo anterior representa suficiente justificación para fortalecer la búsqueda de soluciones prácticas y así generar los espacios necesarios para la investigación, promoción y formación de las mencionadas alternativas, las que hacen parte de la mitigación ambiental en tratamiento de aguas residuales municipales, que aunque invisibles, vienen estando presentes desde hace varios años en nuestro entorno y merecen el reconocimiento de su pertinencia frente a la problemática del tratamiento del agua residual.

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