Saneamiento, ¿tan difícil es?

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Sobre el blog

Javier Cejudo
Consultor en agua potable y saneamiento básico.
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  • Child in slum in Kampala (Uganda) next to open sewage. Sustainable Sanitation (Flickr)

Los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM) incluyen uno específico para garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. Una meta incluida en este objetivo es reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento.

Del informe realizado por Naciones Unidas en 2010 [1] recopilando datos sobre los progresos logrados en la consecución de los ODM, se concluye que:

  • El mundo está en camino de cumplir con la meta sobre agua potable, aunque en algunas regiones queda mucho por hacer. 
  • Se necesitan esfuerzos acelerados y específicos para llevar agua potable a todos los hogares rurales. 
  • El suministro de agua potable sigue siendo un desafío en muchas partes del mundo.
  • Dado que la mitad de la población de las regiones en vías de desarrollo carece de servicios sanitarios, la meta de 2015 parece estar fuera de alcance.
  • Las diferencias en lo que respecta a cobertura de instalaciones sanitarias entre zonas urbanas y rurales siguen siendo abismales.
  • Las mejoras en los servicios sanitarios no están llegando a los más pobres.

Las cifras oficiales [1] hablan de 2600 millones de personas en todo el mundo que en 2008 no tenían acceso a instalaciones sanitarias mejoradas, lo que suponía el 39% de la población mundial. Si se mantiene la tónica actual, esa cantidad aumentará a 2700 millones para 2015 [2]. Aunque se alcanzara la meta, seguirían habiendo 1700 millones de personas sin acceso a saneamiento básico.

En 2008 el 48% de la población de las regiones en vías de desarrollo carecía de instalaciones sanitarias básicas. Los datos en África subsahariana y Asia meridional son especialmente alarmantes: 69% y 64%, respectivamente.

El 87% de la población mundial, unos 5900 millones de personas, dispone ya de fuentes mejoradas de agua de consumo, lo que significa que el mundo está en vías de alcanzar, e incluso de superar, la meta de los ODM [2].

A la vista de los datos, cabe preguntarse por qué la meta de los ODM relativa al saneamiento no se va a cumplir, mientras que para el abastecimiento de agua sí se ha progresado al ritmo marcado.

Es indiscutible que tanto el abastecimiento de agua como el sistema de saneamiento son esenciales para la salud y el bienestar humanos, además de cumplir un papel como motor del desarrollo.

Como nos recordaba Acción contra el Hambre, “un buen saneamiento puede salvar más vidas que muchos medicamentos”.

Según la Organización Mundial de la Salud [3], se estima que el 88% de las enfermedades diarreicas son atribuidas al consumo de agua no potable y el saneamiento y la higiene insuficientes. Alrededor de 1,8 millones de personas, incluyendo 1,5 millones de niños, mueren cada año a causa de estas enfermedades. Las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de cinco años. En todo el mundo, se producen unos 2.000 millones de casos de diarrea cada año.

El indicador usado para la meta relativa al acceso sostenible a servicios básicos de saneamiento es la proporción de la población que utiliza una instalación de saneamiento mejorada. Según el Programa Conjunto de Monitoreo OMS/UNICEF [2], una instalación de saneamiento mejorada es aquella que impide de forma higiénica el contacto de las personas con excrementos humanos. Las siguientes instalaciones se consideran aptas para conseguir un saneamiento mejorado:

  • Inodoro con descarga (automática o manual) a: una red de alcantarillado, una fosa séptica o una letrina de pozo
  • Letrina de pozo mejorada con ventilación
  • Letrina de pozo con losa
  • Letrina para elaboración de compost

Así, a simple vista, no parece que sean tecnologías fuera del alcance de la humanidad. Entonces, ¿por qué defecar en un sitio digno e higiénico es tan difícil para 2600 millones de personas, casi el 40% de la población mundial?

Hace unos años tuve la suerte y el placer de ser alumno de Ben Fawcett [4], un reconocido experto en agua y saneamiento, en el máster MSc Engineering for Development en la Universidad de Southampton (Reino Unido). El 22 de marzo de 2008, coincidiendo con el Día Mundial del Agua, en el contexto del Año Internacional del Saneamiento, se publicó The Last Taboo: opening the door on the global sanitation crisis, escrito por Maggie Black y Ben Fawcett.

Ben Fawcett es una apasionado activista en defensa de un lugar digno e higiénico donde defecar para todos los seres humanos. En sus clases no desperdiciaba ninguna ocasión para usar la palabra shit y provocar reflexión y debate. Como buen discípulo suyo, me gusta hablar sobre la mierda, los problemas que causa si no se gestiona adecuadamente y el reto que supone para miles de millones de personas.

En el libro [5] anteriormente mencionado, los autores sostienen que existe un tabú en relación a las heces. También destacan que en los países occidentales, aquellos donde casi todas las personas gozan de tener inodoros conectados a una red de alcantarillado, nos hemos acostumbrado a presionar el botón de la cisterna y a contemplar como, milagrosamente, las heces desaparecen para no ser vistas nunca jamás. Esto hace que se hable poco o nada sobre nuestros excrementos, lo cual lleva en cierta medida a no darle al saneamiento la importancia que se merece a nivel mundial.

Black & Fawcett añaden otro elemento más. En la gestión de las heces influye mucho el comportamiento y los hábitos de las personas, el llamado ‘software’. Para las mujeres y las niñas, evacuar el vientre suele ser un reto diario aún más difícil que para los hombres. Los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento, el ‘hardware’, son diseñados por ingenieros, que en su inmensa mayoría son hombres. Los ingenieros estamos mucho más preparados para tratar con cosas que con personas. La introducción de un nuevo sistema de saneamiento en cualquier comunidad implica un cambio de hábitos y comportamiento, pero la mayoría de los ingenieros no son capaces de entender esto, ni por supuesto de participar en el diseño e implementación de los cambios necesarios a nivel de los usuarios.

Nuestro sistema de alcantarillado se basa en el uso de abundante agua, que llega a la cisterna siendo potable, se contamina en el inodoro, pasa al alcantarillado, es tratada en la depuradora y vuelve a empezar el ciclo. Es absurdo malgastar tantos recursos en depurar agua para luego volver a contaminarla. Este sistema abusa del agua, que en muchos lugares escasea, y necesita inversiones considerables en construcción y mantenimiento de la infraestructura. Evidentemente, no es una solución válida para alcanzar el acceso universal a instalaciones de saneamiento mejoradas. Ni siquiera es una solución sostenible para las sociedades occidentales. Tendremos que inventar algo distinto, ¿verdad?

En 1998 el Programa de Agua y Saneamiento (más conocido como WSP por sus siglas en inglés) realizó una retrospectiva sobre la cooperación internacional [6]. Trató de extraer lecciones de la experiencia adquirida, y concluyó que no bastaba con añadir el ‘software’ al ‘hardware’. Hacía falta una total transformación en las actitudes y las prácticas de los profesionales de la salud e ingeniería involucrados en los proyectos. La provisión de servicios de agua y saneamiento no es un simple trabajo de construcción, sino más bien una contribución al desarrollo económico, social y humano de la gente, incluyendo sus habilidades, conocimientos y capacidad organizativa. También destacó que se había producido un cambio conceptual al sustituir ‘beneficiarios’ de servicios por ‘consumidores’ de servicios, algo que sigue vigente y que ha dado pie al desarrollo del campo del marketing del saneamiento [7].

Más de una década después, quizás todavía no hayamos aprendido las lecciones. Durante mi experiencia en el terreno, en la selva amazónica de Perú [8] y las tierras del noroeste de Camerún, he visto unas cuantas instalaciones de saneamiento abandonadas, algunas de ellas construidas después de 1998, mientras la comunidad que supuestamente se iba a beneficiar practican la defecación en el campo, o en el mejor de los casos en una letrina de pozo sin losa.

Todos los seres humanos tienen derecho a un lugar digno e higiénico donde hacer sus necesidades. Quizás sin ese tabú del que hemos hablado se atreverían a exigir este derecho.

En sucesivos artículos seguiremos profundizando en el saneamiento, centrándonos en el state of the art o tendencias de vanguardia, pero sin olvidar los antecedentes históricos.

Tus experiencias, opiniones y preguntas son más que bienvenidas. Puedes participar en el debate sobre la crisis de saneamiento a través de tus canales favoritos:

Fuentes:

[1] Objetivos de Desarrollo del Milenio - Informe 2010. Disponible en el portal de la labor del sistema de las Naciones Unidas sobre los ODM www.un.org/spanish/millenniumgoals

[2] Progresos en materia de saneamiento y agua potable - Informe de actualización 2010. Disponible en el portal del Programa Conjunto de Monitoreo OMS/UNICEF del Abastecimiento de Agua y el Saneamiento www.wssinfo.org

[3] World Health Organization, Water Sanitation and Health (WSH), Burden of disease and cost-effectiveness estimates; www.who.int/water_sanitation_health/diseases/burden/en/index.html

[4] Perfil profesional de Ben Fawcett www.awmc.uq.edu.au/index.html?page=143759

[5] The Last Taboo: opening the door on the global sanitation crisis, Maggie Black y Ben Fawcett, Eartscan, 2008

[6] Learning what works: A 20 year retrospective view on international water and sanitation cooperation (1978-1998), Maggie Black, UNDP-World Bank Water and Sanitation Program, 1998. Disponible en www.wsp.org

[7] WSP Sanitation Marketing Toolkit www.wsp.org/sanmarketingtoolkit

[8] Breaking barriers: Delivering water and sanitation to rural people in Loreto (Peru), Javier Cejudo, 2006. Disponible en www.scribd.com/doc/21693060/Breaking-barriers-Delivering-water-and-sanitation-to-rural-people-in-Loreto-Peru

Fotografía.- Child in slum in Kampala (Uganda) next to open sewage. Sustainable Sanitation (Flickr).

 

Un articulo de Javier Cejudo, consultor en agua potable y saneamiento básico.

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