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Las paradojas del agua

  • paradojas agua

La economía del agua presenta algunas paradojas que dificultan la explicación de las tarifas a los usuarios.

En primer lugar el desajuste entre la estructura de costes y la de ingresos. Los costes del servicio son, en su mayoría, fijos, ya sea personal, amortizaciones o los términos fijos de los factores, como la energía eléctrica o la compra de agua. El componente fijo del coste del servicio oscila de un caso a otro, pero en la mayoría de los casos está entre los dos tercios y los cuatro quintos del total.

No obstante, la estructura de ingresos suele ser más dependiente del ingreso variable, es decir, va más asociada a la venta de agua. En el pasado, muchas tarifas introdujeron los mínimos de consumo que aseguraban un ingreso fijo independiente del consumo real de agua. Esa costumbre entró en contradicción con las políticas de ahorro y uso responsable del agua pues aparentemente se cobraba un consumo aunque no se efectuara. De ahí vino la introducción de las cuotas de servicio, que son la contrapartida a un coste que no tiene que ver con el consumo. Las tarifas con mínimos de consumo actualmente son indefendibles.

En realidad, lo que llamamos servicio de abastecimiento de agua incluye dos servicios en uno:

  • El primero, el derecho a abrir el grifo cualquier día del año a cualquier hora del día y que salga agua potable. La materialización de ese derecho es el mayor coste del servicio y es fijo, es decir independiente del consumo. Así, las segundas residencias con un grado de utilización más o menos esporádico, producen ese coste pues las infraestructuras de servicio y el personal asociado están permanente disponibles.
  • El segundo, el consumo propiamente dicho, suele acarrear un coste muy inferior al primero y de naturaleza esencialmente variable. Así, cuando se dice que el agua es cara, en realidad hay que puntualizar que lo caro es el servicio que se presta y el régimen de disponibilidad y garantías exigido.

En el pasado, el crecimiento urbanístico disimuló la relación entre la estructura de costes y la de ingresos pues los servicios municipales se nutrieron de extensiones del servicio, venta de contadores, altas de contratación y otros ingresos que disimularon la situación. Con la actividad urbanística en suspenso prolongado, las tensiones han aflorado y la necesidad de adecuar las tarifas se ha hecho evidente.

Las tarifas deben ser suficientes para la cubrir el coste del servicio. Pero su estructura debe servir también a los objetivos de la política del agua: promover el uso responsable y asegurar el acceso universal a ese bien básico. El equilibrio entre esos factores es difícil y por este motivo se han implantado los bloques de consumo con precios progresivamente más altos. También, en la misma dirección se ha avanzado en la mejor cobertura de los costes fijos por las cuotas de servicio aunque sin alcanzar su cobertura total para no encarecer el precio de los que consumen poca agua. El equilibrio es difícil pues algunos de los objetivos son, de entrada contradictorios y hay que encajar un compromiso adecuado.

Otra de las paradojas del agua se orienta a su esquema financiero global. En general es un servicio infrafinanciado pues las necesidades de inversión son notables. No obstante, cuantas veces a partir del agua se financian otras cosas? Los cánones concesionales son ingresos procedentes de las licitaciones y contratos que muchas veces no se destinan a la inversión en el servicio sino a otras necesidades del ente concedente: financiar otros servicios y a veces reducir, lisa y llanamente, su deuda.

Tampoco ayuda a la comprensión la polémica permanente sobre la naturaleza de la contraprestación, sea tasa o tarifa. El aseguramiento competencial asocia la tasa con las garantías asociadas al procedimiento público en determinados supuestos. No obstante, las ventajas de la tarifa desde el punto de vista del gestor son indudables, y su menor garantía para el usuario se puede resolver por la vía reglamentaria de una ordenanza no fiscal que reconozca esas garantías.

Paradojas y confusiones que indican la falta de debate y de comunicación entre los actores.

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