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Regadío: adaptación al cambio climático modernizado

  • Regadío: adaptación al cambio climático modernizado

Publicado en:

Portada iAgua Magazine

Sobre el blog

Joaquín Rodríguez Chaparro
Presidente Ejecutivo de la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias, S.A. (SEIASA).

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Cuando se habla de regadío y cambio climático, inmediatamente se nos viene a la cabeza que “algo tenemos que hacer” con el agua y con la energía que se utiliza en esta actividad productiva.

Ese “algo tenemos que hacer” es adaptarnos. Esta adaptación pasa por la modernización. No hay otra.

Desde comienzos del siglo XXI el sector del regadío en España se ha tomado muy en serio la tarea de modernizarse. Son ya 1,7 millones de hectáreas de regadío las modernizadas en España, lo que supone un 46% de los 3,7 millones de hectáreas totales.

La modernización de regadíos se está constituyendo en una respuesta estratégica integral en el ámbito del agua, suelo y biodiversidad para conseguir el equilibrio entre la intensificación sostenible de la producción alimentaria de calidad y la adaptación al cambio climático.

Las obras de modernización de regadíos suponen una mejora en las redes de distribución y una capacidad de regulación del recurso agua, haciendo posible el desarrollo e implementación de tecnologías de riego más eficientes, incorporando sistemas de control de la aplicación y consumo del agua, que permiten evaluar en tiempo real las necesidades de agua de los cultivos en el lugar y tiempo óptimos.

Con datos del INE sobre “Estadísticas sobre uso del agua” (2017), vemos que desde 2004 hasta 2015, el sector agrario ha reducido en 2.863 hm3 el uso del agua, lo que supone una reducción cercana al 16%. Esto se debe, en gran medida, a las políticas de modernización de regadíos.

Otro efecto de la modernización es el cambio a sistemas de riego más eficientes. Con datos del MAPAMA (2017), en la actualidad, 1,85 millones de hectáreas, el 50,6% de la superficie regada, lo hace mediante riego  localizado. La reducción y optimización del consumo de agua en el regadío repercute directamente en la reducción de las emisiones de CO2.

Estos datos “macro” a nivel de toda España, hay que reforzarlos con datos “micro” a nivel de Comunidad de Regantes.

Con datos de la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias, SEIASA (2018), hay ejemplos como la CR de Los Tollos (Valencia), que ha pasado de regar con 5.000 m3/ha/año a regar con 4.000 m3/ha/año, lo que supone una disminución del 20 %, o la de Villarreal (Castellón), que ha pasado de regar con 6.700 m3/ha/año a regar con 3.000 m3/ha/año, lo que supone una disminución superior al 50%.

En ambos casos, se han reducido las horas de riego, se ha aumentado la productividad, se ha ahorrado agua, se ha minorado el uso de fertilizantes más de un 50% gracias a la fertirrigación y se ha mejorado la calidad de la fruta.

Un aspecto clave de la modernización de regadíos y su papel como adaptación al cambio climático es la disminución de la contaminación de origen difuso. La fertirrigación dentro de la modernización de regadíos, se estima que reduce en un 30% la cantidad total de fertilizantes, disminuye en un 35% el coste para el productor (disminución por menor cuantía y ahorro de la aplicación), e incrementa las cosechas un 15% solo por factor agua y abono.

El regadío consume el 2,37% de la energía eléctrica consumida en España. La modernización ha tenido como consecuencia una mayor eficiencia en el consumo de agua pero un aumento de la dependencia energética.

Este punto que podría ser una debilidad, se ha convertido en una oportunidad para la implantación de energías renovables. La evolución de estas tecnologías y la reducción de su coste comienzan a abrirse camino en el regadío.

El sector del regadío, a través de FENACORE, está impulsando proyectos como “MASLOWATEN” de sistemas de riego fotovoltaico de alta potencia, “WEAM4i” sobre gestión avanzada de la energía, o participando en grupos operativos como “Alimentasolar”.

Incorporando las mejores tecnologías e innovaciones, manteniendo los equipos, incorporando técnicos a la gestión para aprovechar el potencial de las instalaciones, es como se está modernizando el regadío español y como se está adaptando a los cambios, entre ellos, el climático.

Redacción iAgua