El Canal de Corinto, la obra civil más larga de la historia

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Sobre el blog

Jordi Oliveras
Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Consultor en ingeniería hidráulica y formador. Emprendedor 2.0. Creador y Webmaster del portal HidrojING, consultoría, formación y recursos en Ingeniería Hidráulica e hidrología y blog temático.
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Posiblemente algunos de los lectores de este post habrán estado durante sus vacaciones en Grecia, y quizá habrán cruzado el Canal de Corinto... seguramente desconocían que estaban navegando por uno de los proyectos de ingeniería civil más longevos de la historia (si no que el más).

En Corinto hay algo más que uvas pasas

Tengo que reconocer que hasta hace pocos meses desconocía de la existencia del Canal de Corinto… es una de las grandes virtudes que tiene esto de estar enganchado a las Redes Sociales e Internet: el volumen de conocimiento al que se tiene acceso es inmenso…

Así que, gracias a unos Tweets fue como descubrí que Corinto no sólo es un gran productor de pasas, si no que además tiene algo más relacionado con la ingeniería civil y el agua: existe uno de los canales navegables más grandes del mundo.

Una vez descubierto, e indagando por la Red, uno se da cuenta que este canal tiene algo de especial… No es de los más transitados del mundo como el de Kiel, ni ser el más estratégico como el de Panamá o el de Suez, ni destacar por su longitud como el Gran Canal de la China. Lo que caracteriza particularmente al Canal de Corinto es algo que no se puede medir físicamente: su belleza.

Tiene una longitud de poco más de 6 kilómetros, apenas 25m de ancho y 8 de profundidad, y transita por un desfiladero de 40m de altura, abierto en el suelo de Grecia como si un gigante hubiera decidido sacar una rebanada de terreno con un cuchillo afilado.

El Canal de Corinto… 2.500 años de proyecto

Los trayectos en barco tienen su encanto, pero no son precisamente rápidos, que digamos… y si además para ir de un puerto a otro hay que dar toda una vuelta enorme para sortear una península o incluso un continente el viaje aún se alarga más. Por eso el hombre siempre ha buscado atajos para poder acortar los timings…

Trasladémonos por un momento a la época de la civilización griega...  un mercante con su pequeño navío tiene que llevar el cargamento de uvas pasas desde Corinto hasta el Pireo (el puerto de Atenas), entre los cuales sólo hay 70km en línea recta… pero resulta que en medio hay un istmo de apenas 6km que obliga a dar una vuelta de más de 700km para sortear la península del Peloponeso… Si yo fuera ese mercante, muchas veces hubiera soñado con poder pasar con el navío a través de la tierra y hacer un trayecto diez veces más corto…

Por eso mismo, ya por aquel entonces, sobre el año 630 antes de Cristo, Periandro de Corinto (un tirano considerado un de los Siete Sabios de la antigua Grecia) ya tuvo la idea de abrir un canal que cruzara el istmo… pero evidentemente al final se quedó sólo en una idea.

Entre las dificultades técnicas que para entonces suponía abrir un canal en la roca y las predicciones de las pitonisas , al final la abertura del canal se canceló, sustituyendo la idea por unas rampas que surgían del mar que conectaban con un camino (el diolkos, precursor de las lineas de ferrocarril) con dos surcos paralelos a ambos lados por el que transitaba una plataforma con ruedas tirada por esclavos o animales y sobre la cual se transportaban los navíos desde el Golfo de Corinto al Mar Egeo. 

Posteriormente, unos trescientos años después, Demetrio I de Macedonia tomó las riendas de la idea, pero un error de cálculo de sus ingenieros (por algún lado teníamos que salir en esta historia) también le hizo desistir ya que se creyó que abrir el canal inundaría la zona o incluso haría que la península del Peloponeso se hundiera en el mar…

Los romanos también quisieron no ser menos que los griegos, y Julio Cesar tenía intención de retomar el proyecto, pero su “súbita” muerte no lo permitió… El emperador Nerón (quién si no) también se animó a realizar el canal: planteó un trazado e incluso cuentan que para arengar a los “voluntarios” que debían abrir el canal se desplazó hasta Corinto y con un pico empezó a cavar el terreno (hasta llenar sólo un capazo, eso sí). Con el trazado del canal definido e incluso los ejes para estimar la calidad del suelo, finalmente la muerte de Nerón dejó paralizado el proyecto.

Pero aquél trabajo de Nerón no fue en vano, ya que se aprovechó finalmente para la ejecución definitiva del canal, proyectada como no podía ser de otra manera por Lesseps, iniciándose en 1882 y terminando once años después una vez extraídos 930.000 metros cúbicos de piedra y roca. El resultado: un canal navegable de 25m de ancho en el nivel de agua (21m en la base) con cajeros de 40m de altura que en algún punto se elevan hasta los 76m.

Una vez abierto, el Canal de Corinto fue todo un éxito ya que el tránsito de embarcaciones era muy importante… pero en la actualidad se ha convertido también en una atracción turística, y escenario de acontecimientos algo más originales de la mano de una conocida marca de bebidas energéticas.

 

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