10 conexiones entre agua y alimentación en un mundo global

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Jorge Castañeda Pastor
Activista multi-causa. Aquí me muevo por los derechos humanos al agua y el saneamiento
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  • 10 conexiones agua y alimentación mundo global

Uno de los temas a los que ando últimamente dándole vueltas es el de las conexiones entre agua y alimentación. No descubro nada si digo que son innumerables, como para escribir varios libros. Pero no os asustéis, no os entretendré tanto. De momento, modestamente, en este post voy a destacar diez que me parece que sirven para tener una visión amplia de lo dependientes que son el uno de la otra. Ahí van:

1. Agua y alimentación son Derechos Humanos

Aunque agua y alimentación son Derechos Humanos, su fecha de reconocimiento dista más de 60 años. La alimentación ya aparecía en la Declaración Universal de 1948 (art. 25) mientras que tuvimos que esperar hasta 2010 para el reconocimiento del agua. Más allá de la edad de ambos derechos, lo que es evidente que están íntimamente relacionados entre ellos. Y lo están especialmente a través del artículo 3 de la Declaración Universal, que recoge el derecho a la vida, así como en el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales de 1966, donde también se establece el derecho a un nivel de vida adecuado (art. 11) y a la salud (art. 12).

2. El agua es un alimento

Y como tal aparece en el Codex Alimentarius de la FAO.

3. El agua es imprescindible para la producción de alimentos

Es evidente que sin agua no hay agricultura y muy especialmente agricultura de regadío. Hay que destacar que esta práctica agrícola es actualmente la responsable del 70% de las extracciones mundiales de agua, tanto superficiales como subterráneas.

Según puede leerse en el estudio Contribución del agua a la seguridad alimentaria y la nutrición del Grupo de alto nivel de expertos en seguridad alimentaria y nutrición “La ganadería consume alrededor del 20% del agua destinada a la agricultura. (…) Los animales utilizan alrededor de 2,422 billones de metros cúbicos de agua al año; un tercio para producir carne de vacuno y un quinto para leche. En torno al 98% de esa cantidad se utiliza para producir pienso mientras que el resto se usa para dar de beber a los animales y en la elaboración de alimentos”.

Por supuesto, el agua es condición imprescindible también para la pesca y la acuicultura. En este sentido, “el pescado proporcionó a más de 3.100 millones de personas casi el 20 % de la ingestión promedio de proteínas de origen animal per capita” según recoge el informe El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2016.

4. El agua es necesaria para la preparación y elaboración de alimentos

Como os contaba en otro post en este blog, debe entenderse que el acceso al agua es un derecho humano cuando se destina a tres tipos de usos. De ellos los que tienen máxima prioridad son los personales y domésticos. Y dentro de estos usos se recoge la preparación de alimentos, incluida la higiene alimentaria y la preparación de los mismos.

5. La dieta

Una dieta rica en carne supone un consumo de agua mucho más elevado de agua que una dieta basada en recursos vegetales. Según escribe Martín Caparrós en El hambre “se necesitan cuatro calorías vegetales para producir una caloría de pollo. Seis para producir una de cerdo. Y diez calorías vegetales para producir una caloría de vaca o de cordero. Lo mismo pasa con el agua: se necesitan 1.500 litros para producir un kilo de maíz, 15.000 para un kilo de vaca”.

6. El desperdicio de alimentos

Pero agua y alimentos no se cruzan sólo en lo que comemos. También en la comida que tiramos. Un tercio de la producción mundial de alimentos se desperdicia, lo que equivale a unos 1.300 millones de toneladas. “El desperdicio de alimentos supone una pérdida de recursos hídricos superficiales y subterráneos de aproximadamente 250 kilómetros cúbicos al año, es decir, más de una cuarta parte del uso consuntivo total de los recursos de agua dulce” me contaba Mª Teresa de Febrer en iResiduo hace algún tiempo.

7. El cambio climático

Diferentes eventos relacionados con el cambio climático en los que el agua es protagonista -sequías e inundaciones, por ejemplo- tienen y tendrán graves consecuencias sobre los sistemas agrícolas de todo el mundo.

8. La diarrea y otras enfermedades

La calidad del agua potable condiciona la eficacia con que el cuerpo absorbe los nutrientes” podemos leer en Contribución del agua a la seguridad alimentaria y la nutrición a lo que añade que “El agua de mala calidad es una de las causas principales de la diarrea. Varias enfermedades relacionadas con el agua conducen directamente a la inseguridad alimentaria y nutricional: enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera; enfermedades vinculadas con la falta de higiene (o transmitidas por el ciclo fecal-oral), como la enteropatía ambiental; enfermedades de origen acuático, como la esquistosomiasis y otras helmintiasis; y enfermedades de transmisión vectorial, como la malaria”.

9. Coincidencia geográfica

Los millones de personas sin acceso a agua y alimentación adecuadas coinciden en las regiones del mundo en las que viven. De los más de 800 millones de hambrientos, 520 viven en Asia, 243 en África y 42 en América Latina. Los 663 millones que no tienen garantizado el acceso al agua se encuentran principalmente en África Subsahariana y Asia.

10. Coincidencia de género

Las mujeres producen la mayor parte de los alimentos para el consumo familiar en todo el mundo. A la vez, son las responsables principales del acarreo de agua en los hogares en los que no hay un punto de acceso. Esta circunstancia tiene graves consecuencias sobre el tiempo disponible para la educación, el trabajo o el ocio, convirtiendo a las mujeres en las grandes damnificadas de la realidad de la pobreza a nivel mundial.

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