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Un "secundario" de lujo del Caso Acuamed conversa en azul y marrón

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Sobre el blog

Jorge Castañeda Pastor
Activista multi-causa. Aquí me muevo por los derechos humanos al agua y el saneamiento
Bentley Systems
  • "secundario" lujo Caso Acuamed conversa azul y marrón

Durante mi paso por ONGAWA conocí a muchas personas, a muchas interesantes. A unas cuantas, no pocas, las admiro. Mariano de Andrés es una de ellas. Sólo con su participación en el Caso Acuamed ya estaría en esa categoría de "especiales de mi paso por ONGAWA", pero mi admiración va bastante más allá. Mariano es un grandísimo constructor de estructuras para acciones de movilización social, escribe en un blog que no os podéis perder y durante el tiempo que trabajamos juntos me demostró que, al contrario de lo que muchos dicen, el activismo nada tiene que ver con la edad. Muchas veces escuché en ONGAWA que la ingeniería es mucho más que grandes infraestructuras y antenas de telecomunicaciones. Mariano, ingeniero de caminos que ha trabajado durante más de 40 años en el entorno del agua, es un ejemplo de ello. 

A continuación os dejo mis preguntas y sus interesantes respuestas.

Pregunta: Escribes en el blog Agua, Energía y Decrecimiento que sigo desde hace tiempo. ¿Cómo explicarías a la gente, de manera sencilla, la conexión entre esos tres elementos?

Respuesta: En primer lugar quiero señalar que hoy yo prefiero usar el término “des-crecimiento”, intentando resaltar que de lo que se trata es de que aquellos que hemos crecido de más, fundamentalmente en estos últimos 60 o 70 años, demos marcha atrás y lo des-crezcamos, sin condicionar el desarrollo de los que todavía no han superado el nivel de una mínima subsistencia. Intenta incorporar al concepto de decrecimiento el de igualdad.

Y es precisamente en el decrecimiento donde se unen los elementos agua y energía, así como también la tierra.

Es el concepto de nuestro mundo como un todo finito que está agotando su capacidad de asimilación de la población que vivimos en él y en el que todo se interrelaciona. Por ejemplo, podríamos plantearnos la desalación y la elevación desde la costa al interior como solución a los problemas de agua, pero eso implicaría crecer en energía. Desde el punto de vista contrario, el agua es la fuente de la energía hidroeléctrica y también es hoy indispensable para la refrigeración de las centrales térmicas.

Pregunta: Siguiendo con el blog, me gustó mucho la serie sobre el año sin verano de 1816. Debería ser una lectura obligatoria para los negacionistas del cambio climático. ¿Qué más se puede hacer para convencerles, tanto si son políticos como ciudadanos de a pie, de que, si seguimos como hasta ahora, será una realidad que encontraremos a la vuelta de la esquina?

Respuesta: Creo que hay que diferenciar entre negacionistas. Los hay “profesionales”, que, quizá, ya estén convencidos pero que viven de su defensa del negacionismo. Son los “fabricantes de dudas” que hacen su trabajo de zapa en este tema, al servicio de los grandes intereses (de las petroleras, por ejemplo), como antes han trabajado para la industria del tabaco o de las bebidas azucaradas. Para estos, los intentos de convencer probablemente sean inútiles.

Para el resto, para los ciudadanos de buena voluntad, la única salida creo que es la insistencia, profundizando en el conocimiento e intentando trasladar éste de forma comprensible a todos los niveles, pero esencialmente en la enseñanza, a los jóvenes.

Pregunta: En tu último post escribes sobre cómo India, el país con mayor número de personas que practican la defecación al aire libre, financió, aunque sea de manera indirecta, el sistema de saneamiento de Londres, una de las ciudades pioneras en la materia. ¿Conoces más casos similares?

Respuesta: Como el tiempo pasa y el blog sigue su andadura, el del saneamiento en Londres e India ya no es el último post. El último se refiere a cómo se puede entender el problema de la calidad del aire en la gran mayor parte de las ciudades medianas y grandes (y de las recientes restricciones al tráfico en Madrid) como un buen ejemplo del agotamiento de la capacidad de acogida del planeta, de cómo estamos agotando nuestros recursos.

En cuanto a la pregunta concreta, realmente casos similares los hay a montones, ya que lo que en el fondo expresa es cómo la sangría de las colonias ha sido una de las fuentes de recursos que han permitido el crecimiento del mundo occidental, de nuestro mundo. Una vez sangradas las economías de las colonias, los recursos los hemos aplicado a una cosa o a otra, pero en nuestro beneficio, y las colonias se han quedado a dos velas. Como decía Rushdie en uno de sus relatos, “sus museos están llenos de nuestros tesoros” y se refería a nosotros.

Además, para hacerlo más sangrante, no sólo es que se hayan quedado sin sus tesoros, es que además deben soportar el ser considerados como únicos responsables de su situación, por su vagancia y mala administración, por no haber sabido despegar económicamente en su momento.

Y por no dejar la pregunta sin respuesta, quizá mereciese la pena estudiar todo el tema de los fosfatos de Bucraa y de las relaciones entre Marruecos, España y el Sahara Occidental, que hubo un tiempo que fue llamado Sahara Español y que tuvo procuradores que le representaron en Las Cortes franquistas.

Pregunta: ¿O quizá como el saneamiento es un tema tabú no se investiga sobre él? ¿Qué hay que hacer para romper el silencio sobre la problemática del acceso al saneamiento y la defecación al aire libre?

Respuesta: Creo que, aunque hay mucho de tabú, a ese silencio también contribuyen muchas otras causas.

Por ejemplo, en el blog hay una entrada dedicada al contraste entre los niveles de penetración del móvil y del saneamiento en África y a cómo, mientras que las inversiones en la red de móvil son atractivas para el capital privado, no lo son las relacionadas con el saneamiento. Y eso sin hablar del poco atractivo que tiene, para los que mandan, inaugurar instalaciones de saneamiento.

También tendríamos que pensar que nuestra mirada es la mirada desde el Norte y que, para nosotros, el problema del saneamiento y la defecación al aire libre (quizá podríamos decir mejor “a cielo abierto”, como las minas) no existe, que aquí todo el mundo tiene sus accesos a los retretes.

En cuanto al qué hacer, creo que simplemente podríamos evitar lo de evitar el tema, fundamentalmente poniendo de relieve su importancia también para nosotros. Remarcando cómo nos ha cambiado la vida a los que contamos con retretes, cómo sería de molesta nuestra vida si tuviésemos que acarrear el agua hasta nuestra casa (abastecimiento) y nuestra única solución para defecar fuese, incluso en una noche oscura y lluviosa, la de recorrer un camino, quizá enfangado, hasta encontrar una zona adecuada y a salvo de miradas, y quizá acciones, indeseadas (saneamiento).

Y si a eso añadimos lo de remachar que los accesos tanto al agua como al saneamiento son derechos humanos y que deben estar satisfechos no para la mayoría sino para todos, ya tendríamos el plan completo.

Pregunta: Cambiando de tema, viéndolo desde fuera el Caso Acuamed es como de película. Ya que eres uno de sus protagonistas, ¿podrías contarnos en qué punto se encuentra?

Respuesta: Realmente, y por suerte, más que protagonista, un simple secundario, pero sí creo conocer lo que ha estado pasando en los distintos escenarios.

En la Audiencia Nacional la instrucción sigue su curso, con varias decenas de personas investigadas y una docena de ellas en libertad bajo fianza. No está fijada fecha para el final. La instrucción habla de la presunta existencia de una organización criminal a cuyo presunto responsable le atribuye, siempre presuntamente, los delitos de “fraude, tráfico de influencias, malversación, falsedad documental, prevaricación, negociaciones prohibidas a los funcionarios públicos y cohecho” y señala que actuaba “expulsando a todos aquellos que se oponen a sus decisiones discrecionales, aunque traten de velar por los intereses de la administración”.

En lo laboral, la dirección de Acuamed despidió a dos técnicas que denunciaron las presuntas prácticas irregulares y ya hay sentencia para el juicio de una de ellas. Establece la nulidad del despido y una indemnización. Acuamed la ha recurrido y se está pendiente de la resolución del recurso. El juicio de la otra mujer despedida debía haberse celebrado estos días pasados pero ha sido aplazado hasta finales de año. Teniendo en cuenta que los despidos se produjeron en verano de 2015, el que el juicio se acabe de celebrar es una muestra de la rapidez de nuestro sistema.

Por fin, en cuanto a las obras de limpieza del embalse de Flix, que se vieron directamente afectadas por la explosión de caso Acuamed, creo que la situación se puede entender bien si se sigue un esquema parecido al de las eras geológicas. Empezaríamos en el Paleozóico, cuando las obras, pese a las presiones, se estaban realizando bien, con un control adecuado. Las presiones hicieron crisis con la culminación de los ceses y despidos, cuando fue despedida la directora de obra, en verano de 2015. En ese momento comienza el Mesozóico, el periodo del descontrol, cuando la vigilancia de la obra pasó de ser realizada por una decena de técnicos a ocupar a tan sólo uno a tiempo parcial. Es la época en que se retiró al contratista una penalidad por incumplimiento de plazos y se dio por acabada la extracción del material contaminado, iniciándose también el desmantelamiento y retirada de las instalaciones. El Terciario corresponde al periodo de la inacción y es el que nos encontramos desde hace un año ya. Se inicia con el desencadenamiento, por iniciativa de la Audiencia Nacional, de la llamada Operación Frontino. Los responsables dicen que es este un periodo dedicado al estudio del qué hacer, en el que la extracción de material contaminado sigue parada, pese a existir un volumen importante de contaminación pendiente de ser sacado, tratado y ubicado en vertedero. Parece razonable pensar que, en algún momento, lleguemos al Cuaternario, en el que las obras se acabarán, esperemos que con bien, aunque difícilmente veamos a nadie respondiendo personalmente de los riesgos y costes que esta paralización que estamos viviendo conlleva. 

PreguntaEscribía Alberto Guijarro hace tiempo que “según estimaciones del Banco Mundial las prácticas deshonestas a nivel internacional ocasionan pérdidas de entre el 20 y el 40% de las finanzas del sector del agua”. ¿Realmente, como decías en uno de tus post, hay una mafia del agua por todo el mundo? ¿Qué hay que hacer para combatir esas prácticas?

Respuesta: Es cierto que hay algunos tipos de corrupción que parecen específicos del mundo del agua y, más concretamente, del otorgamiento de concesiones para el ejercicio de competencias públicas, municipales en el caso del agua. Responden al aprovechamiento de una serie de circunstancias concretas de ese mundo. Desde luego la existencia de un “canon” que el concesionario paga completo al inicio crea un caldo de cultivo excelente para las prácticas irregulares. Además, a ello se añade que las concesiones son a largo plazo (20 años es el mínimo que se vende), que pueden ser acordadas por mayoría simple pero su reversión es muy difícil, si no imposible, que no está exigido que el canon que cobra el ayuntamiento revierta necesariamente en el servicio de agua y alcantarillado, que los ayuntamientos están tremendamente endeudados y sin posibilidades de generar recursos extraordinarios (el boom inmobiliario está bajo mínimos), que los ingresos están garantizados, al depender de tarifas que fija el que otorga la concesión, que, al ser un servicio público básico, el concesionario tiene una capacidad de chantaje impresionante…

Si, desde otro punto de vista, consideramos que la legislación sobre corrupción es tremendamente laxa, el resultado no puede ser otro que la existencia de una o varias mafias que se afanan en el mundo del agua, aunque, como aclaración, el caso Acuamed no pueda incluirse con propiedad en ese grupo. La corrupción presuntamente asociada al caso Acuamed es la corrupción clásica y un tanto cutre, relacionada con adjudicaciones y pagos irregulares.

En cuanto al qué hacer, creo que poco podemos esperar de las iniciativas directas de nuestros dirigentes, ya que, en el fondo, los únicos que se pueden corromper son los que tienen poder y no van a tirar piedras contra su tejado. Estoy convencido de que, como en tantos otros temas fundamentales, sólo la presión ciudadana puede cambiar las cosas, por ejemplo, no votando a listas con corruptos ni a aquellos grupos que no hayan perseguido la corrupción entre los suyos, exigiendo la modificación del cuerpo legal, definiendo claramente lo que se entiende por delitos de corrupción y, fundamentalmente, estableciendo una protección activa y real de los denunciantes y de los que se niegan a corromperse. A mí me llama mucho la atención, por ejemplo, cómo ignoramos, los ciudadanos y los gobernantes, que la corrupción empieza en los nombramientos, que han pasado de ser discrecionales a ser arbitrarios, no teniendo repercusiones de ningún tipo el que alguien, un ministro por ejemplo, no aplique una mínima diligencia en la selección del personal “de confianza”. Y lo mismo se puede decir respecto al deber dedicar esfuerzos a controlar a sus subordinados, más allá de la simple confianza.

Resumiendo, necesitamos de cambios en nuestra selección de los gobernantes y en la legislación y, para que estos sean efectivos, cambios también en las relaciones entre los poderes ejecutivo y judicial, buscando la independencia de este.

Pregunta: Terminemos con algo mucho más positivo, ¿podrías destacar alguna campaña, acción o iniciativa relacionada con los derechos humanos al agua y al saneamiento?

Respuesta: Yo trabajo en ONGAWA y no me resisto a resaltar la “performance” que organizamos en la Puerta de Alcalá en Madrid con motivo del último Día Mundial del Retrete, el 19 de noviembre pasado. Montamos una instalación que simulaba el lugar de defecación de las más de dos mil millones de personas que no tienen acceso al saneamiento y organizamos una cola de más de cien personas esperando acceder a él. Al hilo de la instalación, expusimos a los ciudadanos que se acercaron las consecuencias, tremendas, que tiene la ausencia de acceso al saneamiento, resaltando lo que pudiera ser el lema de la instalación: “[El saneamiento,] el avance médico más importante de los últimos 175 años”.

 

Notas: 

  • Esta entrevista se cerró en enero de 2017.
  • Las opiniones recogidas representan al entrevistado y no necesariamente al entrevistador ni a las entidades que aparecen en el texto.
  • La imagen insertada en el post es propiedad de Mariano de Andrés y lleva por título "Incluso en el retrete existen clases que privilegian al turista. Váter para extranjeros".