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Auditoría Técnica de una EDAR: un caso para Sherlock Holmes

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Sobre el blog

Jorge Chamorro
Ingeniero especialista en tratamiento y depuración de aguas y en desalación.
Bentley Systems
  • Auditoría Técnica EDAR: caso Sherlock Holmes

Realizar una auditoría técnica a una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) es lo mas parecido a realizar una investigación de un presunto asesinato. Es un caso digno del famoso detective inglés que requiere no solo de una alta perspicacia, sino de dotes de investigación profundas.

Recuerdo que no hace muchos años, en una mañana lluviosa de abril, se presentó en mi despacho un señor muy circunspecto que frisaba los cuarenta años, que requería mis servicios.

- Buenos días -me dijo.

- Buenos días -le contesté -usted dirá.

- Mire, soy el nuevo alcalde de mi pueblo y tenemos un caso peliagudo con la EDAR. ¿Usted nos podría ayudar?

- Por supuesto, cuénteme.

- La puedo contar muy poco, ya que no he podido enterarme muy bien de la situación real de la EDAR. Por eso quiero recurrir a sus servicios.

Tras apañar el precio de mis servicios, me desplacé al pueblo y mantuve una entrevista con los servicios técnicos del municipio.

- Bien, ¿qué me pueden contar sobre la EDAR?

- La última vez que la vi funcionando fue el 10 de diciembre del año pasado, desde entonces no sabemos nada de ella.

- ¿Y quién fue la última persona la hizo funcionar?

- El actual responsable de la gobernanza

Ya se sabe que cuando una EDAR deja de funcionar (ha muerto) es preceptivo interrogar a la última persona que la vio con vida (funcionando)

Así que, ni corto ni perezoso, me presenté en las oficinas de la responsable de la gobernanza de la EDAR y mantuvimos el siguiente diálogo.

- ¿Cómo se encuentra la EDAR?

- La última vez que la ví estaba viva

- Ya, ¿y cuándo fue eso?

- La semana pasada

- ¿Seguro? Mis noticias son que no se sabe nada de ella desde el 10 de diciembre del año pasado.

- Imposible, la semana pasada estaba viva (funcionando)

- ¿Y ahora?

- Seguirá viva, seguro.

- ¿Podemos ir a verla?

- ¿Es necesario?

- Hombre, yo creo que sí.

Cuando llegamos a la EDAR el silencio era total.

- ¿Es normal este silencio? -Inquirí.

- No -me contestó el responsable de la gobernanza- las soplantes (el corazón) deberían de estar funcionando.

Nos dirigimos a la sala de soplantes y allí pudimos ver que una de las soplantes se encontraba desmontada, la otra estaba fuera de servicio y la tercera en un estado preocupante.

- No sé qué ha pasado, pero le puedo asegurar que estos equipos estaban en servicio, salvo la que esta desmontada que está en mantenimiento preventivo.

Tras inspeccionar los otros equipos, al final de la visita, le espeté:

- Esta EDAR está muerta. ¿Quién la mató?

- No sé cuándo se murió realmente. Cuando nos encargamos de ella estaba moribunda.

- Pero si sabe que estaba muerta, ¿por qué no lo dijo?

- Ya, ¿y dejar de cobrar su pensión?

- Pero, ¿quién le paga a usted la pensión?

- El Ayuntamiento.

De vuelta al ayuntamiento solicité ver al alcalde.

- Lamento decirle que su EDAR está muerta y que han seguido pagando la pensión, ¿por qué?

- No lo sé, espere que llamo a administración.

Entro en la sala un hombre enjuto, con gafas de cristales redondas pasadas de moda, que, ante la pregunta del alcalde sobre el pago de la pensión de la EDAR, arguyó:

- Si no la pagamos, sería peor, pues tendríamos que reconocer que la EDAR está muerta y entonces intervendría la justicia.

- Pero el usuario está pagando esa pensión por un servicio que no se le da.

- Si, pero a él no le importa.

No me lo creí y me fui a ver al usuario.

- ¿Usted sabe que la EDAR está muerta?

- Hombre, ni que fuera tonto, llevaba moribunda varios años y su muerte era algo inevitable.

- ¿Y no le molesta que le cobren por un servicio que no le están dando?

- Qué va, pero qué dice, si pagamos una miseria. Mi miedo es que si denuncio que se ha muerto, nos pongan una nueva EDAR y nos suban el recibo del agua. Es mejor dejar las cosas como están.

Una vez certificado el óbito, solo faltaba determinar quién había matado a la EDAR. Así que reuní a las tres partes (gestor, empresa responsable de la gobernanza y usuario) en el salón de plenos del ayuntamiento.

Justo cuando iba a empezar mi disertación sobre quién era el responsable de la muerte de la EDAR, el alcalde tomó la palabra y dijo:

- La verdad es que su labor como auditor de la EDAR ha sido un desastre. No se ha enterado de la situación real y su diagnóstico es erróneo. Lamento comunicarle que prescindimos de sus servicios. Ah, y olvídese de cobrar sus emolumentos

CONTINUARÁ…

PD: Lo expuesto anteriormente está basados en un hecho real, donde se han cambiado u omitido los nombres de los protagonistas para proteger a los vivos y por respeto a los muertos.

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