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Comentarios al plan DSEAR

  • Comentarios al plan DSEAR
    EDAR de Addaia (Imagen: MITECO).

Sobre el blog

Jorge Chamorro
Ingeniero especialista en tratamiento y depuración de aguas y en desalación.

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El ambicioso Plan Nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico presenta numerosas aristas que me gustaría compartir. El plan habla de Gobernanza, pero desde el punto de vista legal y administrativo, las competencias en el ámbito del Ciclo Integral del Agua (CIA) urbano se encuentra en manos de los ayuntamientos.

Lo que es evidente es que la gobernanza del CIA no se encuentra, en España y con carácter general, en buenas manos. La mayoría de los ayuntamientos carecen de la competencia económica y técnica para afrontar los retos modernos que se pretenden abordar en el Plan DSEAR.

Primer escollo importante: cambiar la legislación para que las competencias en materia del CIA pasen a las comunidades autónomas y, como de forma artificial se está haciendo a través de la figura de Interés General, al Estado.

La mayoría de las actuaciones recogidas en el plan son infraestructuras que tienen que operarse durante los próximos veinticinco años, como mínimo. No son los costes de construcción los relevantes, sino los costes de operación y mantenimiento (O&M). Hasta la fecha, esto nuca se ha tenido en cuenta.

Ponderar en exceso los costes de las ofertas en los concursos de licitación, por más que los servicios financieros y económicos de los organismos públicos impongan su criterio al de los servicios técnicos, es un error tan evidente como reiterativo en el tiempo. Unas infraestructuras tan singulares no pueden estar supeditadas a diseños deficientes y, en numerosos casos, inadecuados por cicaterías económicas de difícil justificación técnica.

Parece una perogrullada, pero es necesario recordar que las estaciones depuradoras de aguas residuales (el grueso de las inversiones del Plan DSEAR) son fábricas de biosólidos, biocombustibles y de agua regenerada que no pueden rechazar la materia prima que procesan. Deben de funcionar 25 años, 365 días y 24 horas al día. Que son biofactorías que procesan materia prima cambiante en función del día de la semana, del mes de año y, por supuesto, del desarrollo de la aglomeración a la que sirven durante veinticinco años. Sin olvidarnos de los continuos cambios legislativos que obligan a disponer de procesos importantes y potentes.

Jorge Chamorro Plan DSEAR

Segundo escollo: si se quiere que los costes económicos de la inversión sean eficientes, desde el punto de vista financiero, habrá que incluir los costes de toda la vida útil de dicha inversión. No solo de la parte menos costosa: la construcción.

Pero al obviar los costes de O&M surge otra incoherencia que no por menos irracional deja de producirse con relativa frecuencia. Se licitan y construyen infraestructuras sin que se tenga garantizado que se dispone de los recursos financieros para asumir los costes de O&M de los próximos veinticinco años. Ejemplos hay hasta este año.

Tercer escollo: garantizar los recursos económicos para la gestión de la O&M de las infraestructuras. Esto es lo que realmente es hacer gobernanza. Planificar a corto plazo es otra cosa.

Fruto del convencimiento que se tiene en la actualidad de que una vez construida la EDAR ya está resuelto el problema de la depuración, es la falta de control de la O&M que existe en todo el territorio nacional. Pretender controlar una EDAR con cuatro o veinticuatro muestras anuales del agua depurada no deja de ser un acto tanto de buenismo como de conformismo con una realidad que demanda otras medidas.

El famoso Protocolo de Inspección de Vertidos (PIV), aprobado en 2014, incluye, como objetivos 4 y 5, conocer el estado de las instalaciones de depuración y la confrontación con los proyectos de construcción.

Siete años después de su aprobación, pocas son las administraciones que han hecho uso del mismo. Constatar, en un informe por escrito, el estado real de una EDAR, no hay técnico que lo aguante. Máxime cuando sabe que no se dispone de los recursos económicos para revertir la situación.

Cuarto escollo: sin auditar anualmente las infraestructuras, todas las inversiones se quedarán en el aire.

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