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De ratones y gatos

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Sobre el blog

Jorge Chamorro
Ingeniero especialista en tratamiento y depuración de aguas y en desalación.
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Esta semana me han invitado a una reunión de ratones.

Estaban preocupados, pues tras muchos años, la presencia de un gato (tarifas insuficientes para atender al servicio y disponer de recursos para la reposición de las infraestructuras) en la vecindad les inquietaba. La verdad es que el gato era un cachorro, pero su potencial de crecimiento ponía en peligro la existencia futura de los ratones.

Pronto llegaron a la solución ideal. Ahora que el gato no representaba un peligro, se le podía poner un cascabel (aumentar la tarifas) para así, poder eludir en el futuro que fueran cazados.

Enseguida uno de los ratones dijo: "yo podría construir un cascabel con buenos materiales (transparencia, escrutinio y participación ciudadana)", pero, añadió: "desgraciadamente, me falta un componente esencial. Ese componente lo tienen que proporcionar las ratas (políticos) locales. Y no están por la labor".

Uno a uno todos los ratones presentes adujeron lo mismo.

A mí se me ocurrió que, con motivo del Pacto Nacional del Agua, fueran las ratas (políticos) nacionales lo que construyeran un cascabel (asumir unas tarifas únicas para todo el territorio nacional) y se lo pusieran al gato.

Esperé con ingenuidad que la propuesta desatara olas de aprobación. Pero solo la recibió un silencio sepulcral.

Por fin, uno de los ratones adujo: "La propuesta está bien, pero el cascabel nacional puede que tenga un tono que mis oídos no sean capaces de detectar y eso no soluciona mi problema".

"Bueno", reflexioné, "podemos colocarle tres cascabeles, uno para avisar a los ratones nacionales, otro para avisar a los ratones autonómicos y otro para los ratones locales".

Un ratón apostillo: "A mí los cascabeles nacionales y autonómicos no me importan, pero yo quiero ponerle mi propio cascabel para asegurarme que lo oigo cuando se acerque el gato". Y yo, y yo... fueron asintiendo todos los ratones.

Vi que el tema, aunque de fácil solución, se estaba complicando.

Así que, allí le dejé, con sus preocupaciones y discutiendo sobre cuántos cascabeles le colocarían al gato. Me fui con dos sensaciones muy encontradas:

  1. Algunos ratones me parecieron más peligrosos que el gato.
  2. No sé si me volverán a invitar a otras reuniones de ratones.

Según me iba a mi casa, vi otra reunión de ratones, esta más pequeña (19 0 21), y mi curiosidad me hizo acercarme a la misma. Uno de los ratones estaba exponiendo el miedo que había suscitado la presencia de un cachorro de gato (falta de recursos económicos para atender a la reposición de las infraestructuras del ciclo integral del agua (CIA)) en su comunidad y los futuros riesgos que corrían cuando el gato creciese.

Rápidamente se les ocurrió la brillante idea: pongámosle, ahora que es un cachorro sin peligro, un cascabel (creemos unos cánones por uso del agua, por depuración, medioambiental) para que nos proteja cuando el gato crezca.

Cuando los gatos empezaron a decir que cada uno quería colocarle su propio cascabel al gato, me dije: "esta historia ya la he vivido antes", y me retiré prudentemente.

Por fin llegué a mi casa y, a punto de meterme en la cama, reflexioné:

  1. Que claro que los ratones tienen un problema con las tarifas del CIA.
  2. La situación es insostenible y, si no la resolvemos a corto plazo, la sostenibilidad de nuestro sistema del CIA sufrirán daños incalculables a medio plazo, que tendrán que pagar nuestros hijos y nietas.
  3. Qué bien me suenan las declaraciones de algunos ratones sobre: transparencia, escrutinio y participación ciudadana.
  4. Qué buena idea era de los tres cascabeles (cantidades) iguales pero con sonido (usos o destinos) diferentes:
    1. Uno gestionado por las ratones nacionales (nuevas inversiones).
    2. Otro por los autonómicos (inversiones y operación y mantenimiento (O&M).
    3. Otro por los locales (O&M).
  5. Lástima que lo único que les interesa a cada ratón es su propio cascabel. Y, como siempre que alguien quiere distinguirse de los demás, deseando que fuese mejor que el de los otros.

Y, mientras, las ratas creyendo que el gato no se las comerá.

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