La paradójica gestión del agua en La Mancha

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Sobre el blog

José Ángel Moreno de la Santa Millán
José Ángel Moreno de la Santa Millán es estudiante del grado de Geografía y Ordenación del Territorio de la UCLM.
  • Ojos del Guadiana
    Ojos del Guadiana

Bien es sabido, que las políticas hidráulicas españolas desarrolladas durante el s.XX, se centraron en potenciar la puesta en marcha de una mayor superficie de cultivo irrigado como requisito fundamental de desarrollo y progreso. De esta forma se consiguió conducir a la agricultura hacia una intensificación desconocida hasta el momento, y desconectándola de los sistemas tradicionales que se basaban en el equilibrio entre las prácticas de explotación de la tierra y el medio vegetal y animal.

Esto ocasionó que los dos principales acuíferos de La Mancha, hoy mayor región vitivinícola a nivel mundial (con unas 500.000 has de superficie dedicadas al viñedo), se declarasen sobreexplotados a partir de 1994. La explicación a este suceso no se encuentra en la gran superficie de viñedo dado que este era de secano; sino en la exagerada cantidad de cultivos que requerían un uso potente de los recursos hídricos, entre los que destacan las plantaciones de maíz, remolacha azucarera o alfalfa, los cuales reducirían enormemente su cultivo a raíz de esta situación de sequía sufrida en el primer lustro de los 90, que incluso dio lugar a cortes de suministro hídrico en diversos pueblos y ciudades.

Así, en 1997 la situación se normalizó parcialmente gracias a la benevolencia de unas lluvias que eran más que necesarias. Sin embargo, no fue este el único motivo que posibilitó esta vuelta a la tranquilidad ya que el levantamiento en 1996 del Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes que desde 1970 prohibía el riego del viñedo fue visto con buenos ojos por todos los agricultores ansiosos del preciado recurso que permitiera regar su explotación.

Brilla por su ausencia la coordinación en la gestión sostenible del agua en un área extremadamente sensible desde el punto de vista medioambiental

La situación es que durante la nombrada sequía de principios de los 90, un sinfín de explotaciones ejecutaron ilegalmente pozos para regar su viñedo. Este hecho, ligado a la falta de competitividad de los viticultores españoles frente a los comunitarios -franceses e italianos especialmente- que sí podían regar su cultivo y junto a la incapacidad de la Confederación Hidrográfica del Guadiana de poner en orden todos los sondeos ejecutados en el periodo seco (1990-1996) se decidió dar por cerrado el asunto, permitiendo el riego del viñedo estando ya declarado sobreexplotado el Acuífero 23, hoy Unidad Hidrogeológica 04.04.

La situación en cuanto al regadío del viñedo se normalizó y con los años y el desarrollo de la mecanización agraria el aumento de la irrigación del viñedo manchego fue creciendo. Además, paradójicamente este regadío ha sido potenciado desde el comienzo del nuevo siglo por la administración que ha incentivado ayudas a la reconversión varietal y a la transformación a espaldera. La introducción de estas dos nuevas premisas en la agricultura manchega ha motivado una nueva incentivación al regadío dado que la viña en espaldera por su fisonomía alargada pierde humedad más rápidamente que la tradicional o en vaso, lo que hace que necesite un mayor aporte hídrico; esto junto a algunas de las nuevas variedades de plantas cuyo origen es Francia donde la humedad es mayor y por tanto necesitan más humedad, ponen de manifiesto una nueva situación en la que se sigue apostando por el regadío como principal vehículo al progreso.

La situación desglosada anteriormente resume en unas líneas los acontecimientos relacionados con el agua y la agricultura en los últimos 40 años en la comarca de La Mancha. Sin duda, se aprecia a grandes rasgos como brilla por su ausencia la coordinación en la gestión sostenible del agua en un área extremadamente sensible desde el punto de vista medioambiental, el cual cuenta hoy día (y desde 1981) con la catalogación de Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda, la única en toda la región castellano-manchega. Por si esto fuera poco, en su interior también alberga al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel (1973) y al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera (1995), además de diversas lagunas, que por sus características (son salinas y poseen una estacionalidad muy marcada) poseen figuras de protección reconocidas.

Estos acontecimientos muestran la importancia que tiene la gestión integrada de políticas agrarias e hidráulicas en el territorio, cuyas disparidades han acabado con verdaderos manantiales de agua como los Ojos del Guadiana, los cuales son hoy día un verdadero campo de cultivo donde la intensiva agricultura impuesta por el hombre ha ganado el pulso a la madre naturaleza.

Desastres como el citado, intentan solucionarse con medidas de urgencia como la denominada Tubería Manchega. Esta obra hidráulica permitía que desde el Trasvase Tajo-Segura, se desligara una enorme tubería que dotase a los pueblos de La Mancha de suministro, y que a la vez, permitiera inundar el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel que llegó a secarse en 2005 produciéndose así la autocombustión de la turba que hay en el subsuelo. Este proyecto faraónico tan solo fue utilizado el invierno de 2010, cuando las autoridades de turno fueron a inaugurarlo.

Por todos los aspectos citados y por el sinfín de desavenencias entre medioambiente y economía, pido que se apueste por un mayor grado de introducción de medidas de gestión de los recursos hídricos y ordenación territorial para que la transformación de los paisajes traiga consigo la ansiada sostenibilidad que todos deseamos para el mañana. Por ello se debe actuar hoy día mirando al futuro, teniendo en cuenta de qué manera se pueden obtener los máximos beneficios del territorio, sin afectar a lo que este debe darnos con el paso del tiempo, ya que la apuesta por el medioambiente y la sostenibilidad no es una moda pasajera, sino que es un modo de vida asequible para todos y que debe de contar con el apoyo y la conciencia de los políticos, ya que en ellos delegamos nuestro futuro y nuestra vida.

La imagen adjuntada pertenece a un cruce de carreteras donde hasta 1983 manaban los Ojos del Guadiana. En la pequeña depresión, donde hoy se alzan cultivos de alfalfa a base de riego por pívot, manaban las agua del Guadiana cuando los niveles piezométricos eran más altos que los actuales.

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