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Sobre el blog

José Antonio Rodríguez de la Cruz
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos con la especialidad de Hidráulica y Energética. Trabajando en el mundo del agua desde que salí de la Escuela. Interesado también en todo lo que tenga que ver con Trenes, Despoblación y muchos otros temas.
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  • Cristo cara

La carretera

En innumerables ocasiones he circulado por la carretera N-320 que conecta las ciudades de Cuenca y Guadalajara. Desde allí continúa a Torrelaguna (Madrid), conectando de esta forma la Carretera de Barcelona (A-2) con la Carretera de Burgos (A-1).

Ya en Torrelaguna y sus cercanías, los enamorados de la hidráulica tendrán un paisaje repleto de interesantes instalaciones: Central Hidroeléctrica de Santa Lucía, diversos canales y conducciones del Canal de Isabel II -incluyendo los vistosos y muy reconocibles sifones- y la conocida Presa del Pontón de la Oliva (aunque para ver ésta última, hay que desviarse ligeramente).


Cartel de "Carretera Pintoresca" en el tramo de N-320 que une Auñón con la garganta de Entrepeñas

Pero la N-320 nos depara otra gran sorpresa hidráulica. A mitad de camino, entre las ciudades castellano-manchegas anteriormente mencionadas, atraviesa el Paraje de Entrepeñas. Este tramo de 3 km, anunciado como “Carretera Pintoresca” según la propia cartelería, es un pequeño paraíso para moteros y conductores. Justo en este punto aparece el río Tajo encajonado entre la roca, motivo por el que esta zona se bautizó con el nombre de Entrepeñas. Este estrechamiento, que divide los términos municipales de Auñón y Sacedón, ha sido un histórico paso en lo que a comunicaciones terrestres y fluviales se refiere.

Paso complicado para los gancheros, como así recoge el maravilloso libro “El río que nos lleva” de José Luis Sampedro, el Tajo en Entrepeñas no sólo ha sido difícil de navegar, sino también de cruzar. Aún se conserva un estrecho puente del siglo XV que, hasta hace no tantos años, daba soporte a la carretera principal. Además, justo por este punto circulaba el Tren de Arganda (el que pita más que anda). El también conocido como Ferrocarril del Tajuña, hubiera supuesto la tan ansiada conexión directa entre Madrid y Teruel, pero las dificultades técnicas, la accidentada orografía del terreno por el que discurría y las penurias económicas, dieron al traste con el proyecto, que nunca superó la localidad alcarreña de Alocén (Guadalajara). Quedando definitivamente el sueño de alcanzar Teruel por esta línea, ahogado bajo las aguas del Tajo embalsado, al desaparecer con ello el tramo entre la estación de Auñón y Alocén.

El Cristo

Quien circule por la N-320 desde Auñón, se encontrará con una rampa de fuerte inclinación, tras la cual comienza a serpentear en un trayecto que disfrutarán los amantes de las curvas hasta que, tras una de ellas aparecen imponentes los 87 metros de altura desde cimientos de la Presa de Entrepeñas. La complicada orografía de la garganta, supone un reto para las comunicaciones, pero a la vez el marco perfecto para el encaje de la presa.

Tras cruzar un curioso túnel encajado en la montaña, que describe una curva de casi 180º, salimos directamente a la coronación de la presa que nos introduce en el siguiente túnel, tras el cual, alzando la vista, encontraremos en lo alto de la sierra una figura peculiar: el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús de Sacedón.

Este monumento que se alza sobre el cerro de la Coronilla fue construido con la aportación económica de los vecinos del pueblo y la ayuda de la Confederación Hidrográfica del Tajo, al terminar las obras de los embalses de Entrepeñas y Buendía. Sirvió también como homenaje a los fallecidos durante estas obras de construcción.


Estación de Auñón en ruina, perteneciente a la línea férrea Niño Jesús (Madrid) - Alocén (Guadalajara) 


Vista del Monumento al Sagrado Corazón de Jesús de Sacedón (Guadalajara)

Pero ¿tan importantes fueron estas obras como para que se les dedicara un monumento?

Pues sí y lo siguen siendo a día de hoy. Los embalses de Entrepeñas y Buendía se encuentran en la Cabecera del Tajo, a caballo entre las provincias de Guadalajara y Cuenca. Su construcción, que se alargó durante unos 10 años aproximadamente, comenzó en la década de 1940, aunque su planificación y proyecto, así como diversas modificaciones, se remontan unos cuantos años atrás. Tras la finalización de las obras, aún hubo que esperar varios meses hasta su inauguración oficial, que tuvo lugar el 14 de julio de 1958; por lo que, el pasado verano, se cumplió el 60ª Aniversario de esta efeméride.

En la época, no era extraño que la construcción de las presas fuera acompañada a la par, de la construcción de distintos monumentos. En relación con estas obras, hay al menos dos: el ya mencionado Sagrado Corazón de Jesús y una réplica del rollo del municipio cacereño de Trujillo. En este caso particular, la construcción de los mencionados monumentos estaba sobradamente justificada por la grandiosidad de las obras y su importancia estratégica que, a día de hoy y por motivos sobradamente conocidos, sigue estando vigente.

La propaganda de la época hacía mención a los más de 2.400 hm3 de capacidad del hiperembalse Entrepeñas-Buendía como la mayor reserva artificial de agua en Europa. No obstante, el embalse de Buendía, con sus más de 1.600 hm3 de capacidad, fue el mayor de España desde su construcción hasta la finalización de las obras, a finales de la década de 1960, de la Presa de José María de Oriol (Alcántara II). Actualmente, Buendía ocupa la cuarta posición en el ranking nacional.

La magnitud de la nueva masa de agua en mitad de la Alcarria, supuso la transformación total del paisaje. Su inmensidad era tal que se le apodó con el sobrenombre de “Mar de Castilla”. Debido a la cantidad de nuevos kilómetros de costa creados, también se le asignó el algo menos conocido nombre de “Costa de la Miel” (ya que como todo el mundo sabe, la miel de la Alcarria es de las más famosas de España).


Panorámica del Embalse de Entrepeñas realizada desde el cerro de la Coronilla (02/01/2019)

El monumento

Pero volvamos a centrarnos en el Cristo que hay en lo alto de la Sierra de Sacedón. El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, consta de un graderío de piedra labrada y sobre él, un pedestal que sirve de peana a una imagen de Cristo de 5,5 metros, sobrepasando el conjunto escultórico los 28 metros de altura. Es decir, es prácticamente un edificio de 10 pisos.

Pero ¿es único? Obviamente no. Por todo el mundo hay repartidos cristos de tamaño colosal. El más conocido, el Cristo Redentor de Río de Janeiro (Brasil), con sus 30 metros (más 8 de pedestal). Sin embargo, no es el más grande. El récord en tamaño está muy cercano entre la estatua de Cristo Rey en Swiebodzin (Polonia)  y el Cristo de la Concordia de Cochabamba (Bolivia). Aunque se podrían citar muchísimos, por cerrar la lista, voy a nombrar dos más: el Cristo del Otero en Palencia -que es quizá el más conocido de España- y el Cristo Rey de Almada, junto al Estuario del Tajo en Portugal -que no sólo se encuentra en el mismo río que el protagonista de este artículo, sino que fueron construidos prácticamente a la vez-.


De izquierda a derecha los cristos: Redentor, Rey (Polonia), Concordia, Otero, Rey (Portugal)

Buscando similitudes entre unos monumentos y otros, se puede decir que es muy habitual -aunque tampoco se cumple en el 100 % de los casos- que estén en las cercanías del mar, un río o un embalse; como es el caso del Cristo de Sacedón. El agua siempre ha tenido un gran significado para sociedad y religión y está claro que encarar los monumentos a la misma, es un signo más de su importancia. 

Lo que hace que sea diferente

La principal diferencia del Cristo de Sacedón con otros, como los nombrados en los párrafos anteriores, es justamente la característica que da nombre a este artículo y es que, al Cristo junto al Embalse de Entrepeñas, ¡se le está cayendo la cara!

Esto, que en cualquier otra situación no reflejaría más que una mera falta de mantenimiento del patrimonio público, cobra especial significado por tratarse del monumento que es. Es muy chocante acercarse a esta enorme figura y descubrir el estado en que se encuentra; provoca una sensación muy extraña.

¿Y cómo se ha llegado a esta situación? Circulando por los jardines de las presas de Entrepeñas y Buendía, se observa dejadez en el mantenimiento de los mismos, entre otras muchas carencias. Si eso es así, difícilmente se destinarán recursos a este monumento, del cual además, no se aprecia su estado hasta que no te acercas lo suficiente. Algo tendrá que ver el hecho de que la Cabecera del Tajo, se encuentre dentro de la "España vacía" (que algunos han empezado ya a llamar la "España abandonada").

En particular, Entrepeñas y Buendía está dentro de lo que se conoce como Serranía Celtibérica, territorio que comprende zonas de hasta 10 provincias diferentes -afectando especialmente a Cuenca y Guadalajara- y que supone algo más del 10 % de la superficie de España, pero en la que vive aproximadamente sólo el 1 % de su población. Pero de la Serranía Celtibérica hablaré en un futuro artículo que, al igual que este, espero que sea de tu interés. 


Mapa nocturno de la Península en que se marca el territorio denominado como "Serranía Celtibérica"

 

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