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La gallinita investigadora que apareció en la depuradora

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Sobre el blog

José Antonio Rodríguez de la Cruz
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos; Hidráulica y Energética. Vicepresidente YWP Spain. Presidente Asociación Antiguos Alumnos Máster I. Empresa y Políticas Públicas [MIEPP]. Secretario GT Comunicación y Relaciones con la Sociedad Colegio Caminos
Emasesa
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Como quise transmitir en mi anterior artículo en el que hablaba de depuración, las personas que trabajan o han trabajado en el sector, estamos hechas de una pasta especial: hemos aprendido a tomarnos ciertas cosas con humor. Y es que, la gente lo tira todo por el retrete. Si se pregunta a alguien que lleve unos pocos años en el noble arte de depurar las aguas residuales, podrá contar un montón de anécdotas al respecto. Pero si se pregunta a las personas que llevan décadas luchando con lo que nadie quiere (los desechos de otros), la respuesta sería directamente: "Yo, he visto cosas que vosotros no creeríais"; a lo Blade Runner.

Respecto a las aguas residuales domésticas, hemos mejorado mucho, pero está claro que aún queda bastante por hacer. No me refiero en este caso a las infraestructuras, que también, sino a la educación ambiental. Aún siguen llegando las famosas "toallitas" en grandes cantidades a las EDAR, con los problemas que provocan, no sólo en estas instalaciones, sino también en el alcantarillado. Por no hablar de restos de comida -aceites en particular-, bastoncillos e infinidad de cosas más, que no deberían tirarse por el retrete y que al final terminan en las depuradoras de pueblos y ciudades.

Para los "no iniciados" lo que voy a decir puede que parezca un poco desagradable; pero lo cierto es que, una vez se adquiere un mínimo de experiencia en este mundillo, se distingue fácilmente la parte del proceso que va bien y la que no, simplemente por el olor que desprende. También el color es una pista importante, sobre todo en el pozo de gruesos. Así, un cierto olor a lejía en el biológico y un color marrón más claro que oscuro del agua bruta, debería tranquilizarnos. 

La "madre del cordero" en cuanto a destrozos ambientales y graves problemas en las EDAR, son los vertidos industriales. Las depuradoras urbanas están pensadas -en general- para el tratamiento de residuos domésticos. Por suerte, se suelen diseñar con margen suficiente para absorber el mal uso que hacen determinados ciudadanos del sistema de saneamiento. En cambio, los vertidos industriales son harina de otro costal. 

Haciendo honor a lo que comentaba en el párrafo inicial sobre la inseparable unión humor-depuración, (más sobre esto en este artículo: "La dentadura que se fue por el retrete y el valiente que navegó en un biológico"), voy a relatar algunos sucesos, cuanto menos curiosos, sobre vertidos industriales que llegan a las depuradoras.

El problema de los vertidos industriales es que en muchas ocasiones, no son tratados adecuadamente. Las fábricas han de tener sus propios sistemas de depuración, si las aguas residuales que crean no son asimilables a "urbanas". En ocasiones, las industrias cumplen debidamente con la normativa. En otras ocasiones, no cuentan con sistemas de depuración, o estos no son adecuados. Y no pocas veces, pese a contar con sistemas de depuración en "estado de revista", no los utilizan, por el ahorro energético -y por tanto económico- que les supone. Cuando las industrias no tratan adecuadamente sus aguas residuales, éstas pueden acabar directamente en los cursos fluviales o en el alcantarillado, afectando a la EDAR urbana que puede ver su proceso alterado muy negativamente, resintiéndose, en consecuencia, también el medio ambiente.

Espuma hasta en la carretera

Sucedió una vez -o varias- que, una fábrica de suavizantes y detergentes, comenzó a no tratar adecuadamente sus residuos. La conocida marca, no reparó en que por el característico color de su producto, podría ser descubierto rápidamente el origen de aquel vertido ilegal. Ocurrió entonces que, una buena mañana, a una EDAR urbana comenzaron a llegar espumas en gran cantidad. El vertido no sólo era escandaloso por el volumen de espumas que llegaban a la planta, sino por el color de las mismas: rosa. Esta situación se reprodujo periódicamente en una depuradora situada muy cerca de una carretera, hasta que un día, el volumen de espumas fue tal, que por algunos sitios rebosaba más allá de los límites de la propia parcela de la depuradora, llegando las espumas rosas hasta la carretera. Aunque pueda parecer muy gracioso -y peligroso- imaginar la cara de los conductores que de repente de vieron envueltos en espumas rosas, seguro que al río no le hizo tanta gracia. 

Quesos y mataderos

Los residuos biológicos son otro gran problema. Algunos subproductos que no son tratados adecuadamente, alteran de tal manera el biológico, que pueden dar al traste con todo el proceso. Ver como por la entrada de la depuradora llegan restos de la elaboración de quesos (cuajadas, salmuera, leche, etc.) puede parecer chocante, por el olor y por teñirlo todo de un color amarillento. Pero ver como todo se cubre de rojo, no es nada agradable. La sangre que llega de los mataderos e incluso restos de animales, también son enviados a veces, directamente a las EDAR urbanas. Aunque pueda parecer cuanto menos curioso, ver como la EDAR de la que eres responsable se convierte en un momento en una especie de pequeño Río Tinto o Mar Rojo, no es nada recomendable. 

Hidrocarburos

No es tan raro que acabe llegando a la depuradora del municipio, gasolina, gasoil u otros hidrocarburos. Es bastante habitual que las calderas se alimenten de gasoil y no pocas industrias tienen sus propios tanques para alimentar a su maquinaria. Si por accidente, dichos recipientes se rompen, al final todo acabará en el alcantarillado y por tanto, afectará a la depuradora. A veces y esto es lo más grave, no ocurre por accidente sino por negligencia. Al vaciar estos depósitos por cualquier motivo, los propietarios aprovechan en ocasiones para limpiarlo, acabando todos los residuos en la EDAR. Es fácil detectar este vertido, porque la depuradora huele como una gasolinera...

Recuerdo una vez en la que, los bomberos llamaron al puesto de mando donde trabajaba junto a mis compañeros, para advertirnos de que estaban atendiendo la rotura del tanque de gasoil de un colegio y que muy probablemente, dicho residuo llegaría a la EDAR que gestionábamos. Pedimos a los bomberos que si el vertido era inevitable, inyectaran por favor agua en el alcantarillado para que llegara a la depuradora lo más diluido posible. Pero en la mayoría de los casos no hay tanta suerte y hay que lidiar con los vertidos "en bruto" y por sorpresa. 

La vendimia y la recogida de la aceituna 

Cualquier persona que haya paseado por unas bodegas en época de vendimia, sabrá que, sin ni siquiera entrar en su interior, se detecta desde la calle un agradable olor a vino. En algunos pueblos de Castilla-La Mancha, por ejemplo, la cantidad de bodegas y uva recogida es tal, que todo el municipio huele a vino, da igual donde estés. Algo similar pasa en la época de la recogida de aceituna con las almazaras. Coincidiendo con el inicio y fin de las campañas, no es raro ver que llegan a las EDAR, los restos de las limpiezas de los depósitos de las bodegas y almazaras. Detectar estos olores paseando por los pueblos puede ser una grata situación, pero hacerlo en una depuradora, es símbolo inequívoco de que el proceso se estropeará, si no se actúa rápido. 

Exceso de agua o falta total de ella

Aunque no es un vertido como tal, cuando llega agua (limpia) a la depuradora, también se crea un problema. La "carga" con la que se trabaja desciende de forma dramática, porque se está depurando prácticamente agua bruta que ya está limpia. Esto sucede cuando al colector llega agua procedente de canales de riego agrietados, roturas de tuberías de abastecimiento, etc.

Peor es cuando te quedas sin "producto" en la depuradora que gestionas, es decir, cuando no te llega agua. No es raro que las depuradoras se sitúen en la zona de huertas de las localidades. Pues bien, en algunos lugares, existen captaciones ilegales en el colector que lleva las aguas a la depuradora, con las que desvían parte o todo el agua, utilizándose como agua de riego. Puede que los tomates salgan más grandes, sí, pero se corre un riesgo para la salud inadmisible y por supuesto, supone un delito que hay que denunciar a las autoridades competentes.

Animales

En España es muy poco frecuente, pero las aguas residuales llegan a algunas depuradoras, no por colectores, sino por canales abiertos. Hace años, en una gran depuradora de una gran capital española, a la que todavía llegaban las aguas residuales a través de canales, llegó un burro. La explicación era muy sencilla: el pobre animal, debía haber muerto en las cercanías de dicho canal y al derrumbarse, cayó al mismo, apareciendo su cadáver más tarde en el pozo de gruesos.

Termino con una historia que me ocurrió al poco de acabar la carrera y comenzar a trabajar en depuración y que da nombre a este artículo. En una pequeña depuradora de un pequeño pueblo, observé que el agua de entrada tenía un color muy extraño. Analizando el proceso más detenidamente, constaté el poco habitual color del agua bruta, así como que contenía gran cantidad de "tropezones". Cuando me disponía a tomar una muestra para analizarla en laboratorio, comenzaron a entrar por el colector un montón de plumas de gallina. Nunca supe la procedencia de aquello, ni que había pasado para que las pobres gallinas tuvieran tal destino, pero me sirvió como primer aviso para constatar que me iba a encontrar con muchas rarezas en dicho trabajo. 

Conclusiones

Podría poner muchos más ejemplos, pero sirvan los anteriores para hacerse una idea de todo lo que hay por el mundo de la depuración. El problema es que todo esto, que puede ser causa de delito ambiental, es desconocido en muchas ocasiones para la opinión pública. La educación ambiental y la conciencia ciudadana, es absolutamente necesaria para luchar por mejorar el medio ambiente. El pensamiento de "¡La mierda pa' otro!", que consiste en verterlo todo a la EDAR urbana (o peor aún, al cauce), se tiene que terminar. 

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