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Paisajes hidráulicos y crisis de los 30

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  • Paisajes hidráulicos y crisis 30

Sobre el blog

José Antonio Rodríguez de la Cruz
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos; Hidráulica y Energética. Vicepresidente YWP Spain. Presidente Asociación Antiguos Alumnos Máster I. Empresa y Políticas Públicas [MIEPP]. Secretario GT Comunicación y Relaciones con la Sociedad Colegio Caminos
Emasesa
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La situación

"Dicen ahora que los 40 son los nuevos 30. Y también dicen que los miércoles son los nuevos jueves. Son todo excusas para seguir borrachos". Este es uno de los mejores extractos de uno de mis monólogos favoritos de Ernesto Sevilla. El caso es que en unos días no cumplo 40, pero sí 30. ¿Serán los 30 los nuevos 20? ¿Me encamino hacia algún tipo de crisis personal, filosófica o existencial? ¿Debería replantearme algunas cosas (o muchas)? ¿O los 30 son solo una cifra más como otra cualquiera?

Por cierto, si estás leyendo esto y tienes más o menos mi edad (5 años arriba, 12 años abajo), serás miembro de la Red YWP Spain, ¿no? Si la respuesta es negativa, una sugerencia te hago: ¡únete a la red ya mismo!

Pues eso, que, cuando te acercas a un cambio de década, sea el que sea, echas la vista atrás, revisas tus pasos y piensas: ¿he cumplido los objetivos que me marqué? ¿Era aquí donde me imaginaba que iba a estar ahora? ¿Hice todo lo posible por conseguir aquello? ¿Tuve suerte en esto otro? Y así un largo etc. Yo en cambio, decidí no romperme la cabeza demasiado e hice algo que recomiendo a todo el mundo, de hecho lo recomiendan los médicos: ¡darse un capricho!

La idea

De mis anteriores artículos habrás visto que me gusta todo lo que tenga que ver con las rutas por carretera y que tengo interés en el estudio de la despoblación y las zonas rurales. Además, llevo tiempo queriendo escribir algo relacionado con presas, ya sea con su estética, como patrimonio industrial o sobre las posibilidades turísticas alrededor de estas estructuras. Así que pensé: ¿por qué no juntarlo todo?

A los que nos gustan las motos o los coches, sabemos perfectamente que el placer de conducir o pilotar no se logra en un atasco de una gran ciudad, sino, en una de las antiguas nacionales al pasar por parajes emblemáticos, carreteras secundarias y sobre todo, puertos de montaña.


Conducir a techo descubierto con la nieve en las cunetas, más de 15 ºC y sol de justicia en pleno invierno, no se paga con dinero.

Total, que llegadas esas semanas de los "casi 30" y viendo que este invierno es casi primavera, llamas a un amigo que esté en una situación parecida a la tuya y le planteas seriamente que algo hay que hacer con esto. Unos días después, apareces en el "punto de encuentro" con un descapotable y tu amigo con la moto de sus sueños. Él no te hace preguntas, tú a él tampoco. ¿De dónde los hemos sacado? ¿Comprado, prestado, alquilado,..., un favor que nos debían? [O a lo mejor todo era un sueño, fruto de esta "crisis de los 30" y en el fondo, nada de esto ha ocurrido]. Es igual, el caso es que ya tienes montura y te puedes ir de ruta. Y como esto en un BLOG de agua, la ruta estaba clara, teníamos que ir a buscar paisajes hidráulicos "a cielo abierto". 

La ruta

Una de las cosas buenas que tiene vivir en Madrid, es que, si se traza un círculo con centro en la Comunidad, cualquier extremo de la Península está a una distancia más o menos similar, lo que permite plantearse la ruta a elegir con mucha libertad. Sin embargo, si no se quiere salir de la provincia, hay un gran número de carreteras que harán las delicias de los amantes de la conducción, como el Puerto de Galapagar (que deja a su derecha la Presa del Molino de la Hoz y la inacabada Presa de El Gasco -que estaba proyectada como la más alta del mundo en su época, allá por el siglo XVIII-) o el Puerto de la Cruz Verde, paraíso motero junto a El Escorial. 

Vuelvo a hablar aquí de la N-320, que nos encamina a Torrelaguna. Desde allí se toma la carretera M-131 y desde el primer momento se disfruta de la conducción. Comienzas a enlazar curvas en paralelo a los espectaculares sifones que hay por la zona, dejas a un lado la ETAP del Canal de Isabel II y en una zona más llana, continúas avanzando y antes de llegar a El Berrueco, te desvías por la M-133. Esta carretera parece haberse construido adrede con el objetivo de hacer disfrutar al conductor en vez de hacerte llegar a El Atazar (presa y pueblo).

La cantidad de moteros y ciclistas en esta zona es increíblemente elevada. Pero no hay problema, la gente va concentrada en lo que hace y nos vamos ayudando unos a otros en cambios de rasante, curvas sin visibilidad, adelantamientos, etc. Con este buen ritmo se llega a El Atazar, donde por supuesto, paras a hacer alguna que otra foto. Y después, ya que estás, continúas al pueblo. Siendo España como es, ¿qué no va a faltar en el pueblo donde termina la carretera? Pues es obvio, un bar (o varios). Por supuesto, lleno, en la mañana soleada de sábado de este espectacular invierno-primavera que se narra aquí.

Tras repostar, no las máquinas sino el cuerpo, vuelves sobre tus pasos cruzando de nuevo la coronación de la presa y esta vez coges la M-134 en busca de la primera presa del CYII: el Pontón de la Oliva. ¡Ojo! con hacer este tramo con "alegría", que la bajada es fuerte y más de uno se dejará los frenos. Al llegar al muro de la presa -con un estribo en Madrid y otro en Guadalajara-, es fácil encontrar siempre gente, pues es una muy conocida zona para escalar. 


Pontón de la Oliva, el origen del Canal de Isabel II.

Una vez aquí, decides que, ya que estás en el límite con Guadalajara, mejor seguir explorando los paisajes hidráulicos de esta provincia. Para ello, pones rumbo a la apartada presa de El Vado, que aunque no esté en Madrid, es de la red del Canal de Isabel II. Como esta zona es realmente apartada, casi hay que ir a buscarla aposta, es mejor tener previsto un sitio donde parar a comer algo. Para ello, nada mejor que buscar alguno de los "pueblos negros" de la provincia y aprovechar también para admirar su arquitectura. 

Llegar a El Vado requiere algo de fe por parte del conductor. Fe, en que tras varios kilómetros por carretera estrecha y bacheada en la que seguramente no te cruces con nadie, llegarás a tu próximo destino. Efectivamente, por fin se llega. El Vado sorprende por su soledad, por no ser una presa sino dos, por su túnel coronado por una inscripción en piedra que reza "Confederación Hidrográfica del Tajo - Cuenca del Jarama", por las gárgolas que están en el aliviadero del dique del collado, etc.


Instantáneas de la visita a la Presa de El Vado.

Durante la visita a las instalaciones descritas, se va haciendo tarde y es el momento de poner rumbo a casa, pero como aún queda tiempo para que caiga el Sol, decides buscar otro hito en el camino, así que, te desvías hacia la Presa de Beleña; estructura muy importante ya que es el punto central de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS). 

Cierre

Pocas cosas hay mejores para despejarse, sobre todo para aquellos a los que les guste conducir, que pasar un día entero al aire libre, aprovechando el buen tiempo. Ya sea por la crisis de los 30 (si es que la hay) o por otro motivo, cualquier excusa para viajar y descubrir, siempre es buena. Para bien o para mal, la despoblación que sufre España (de la que hablé en mi anterior artículo) hace que existan un gran número de zonas que harán las delicias de los amantes de la conducción. Muchas zonas están despobladas, entre otras cosas, porque están aisladas y su acceso es complicado: carreteras sinuosas, de montaña, etc. La espectacularidad de algunos de estos caminos, unido al hecho de poder conducir con tranquilidad, pues apenas hay tráfico, hacen de ellas un imán para pilotos y conductores.

Por poner un ejemplo que cierre el artículo, traigo aquí la iniciativa Slow Driving de la Diputación General de Aragón, que se promociona así: "Aragón es un territorio rico en carreteras secundarias que discurren por los paisajes más sorprendentes y característicos de la Comunidad. Esta iniciativa nace del deseo de aprovechar y poner en valor esas carreteras, a veces románticas y entrañables y otras veces aventureras o culturales. Disfruta del placer de circular a una velocidad que te permita estar en contacto con la naturaleza, el ambiente y la magia. Déjate llevar y desconecta. No vayas demasiado rápido o te lo perderás."

Espero que te haya gustado esta lectura. Así que, ya sabes. Disfruta la carretera, siéntete libre, busca rutas no convencionales y sobre todo: ¡Conduce con precaución!


Atardecer en el Embalse de Beleña.


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