Acequias controladas por satélite: la Huerta se moderniza

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  • Acequias controladas satélite: Huerta se moderniza
    Aparato de radar para medir el caudal de agua que se devuelve al río desde la Huerta.

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José Carlos González
Comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura.
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¿Cómo se puede mejorar un sistema de riego que ha funcionado durante siglos? ¿Es posible modernizarlo sin que pierda su esencia? A partir de ahora, aplicando los nuevos avances tecnológicos en la medición de caudales, laConfederación Hidrográfica del Segura (CHS) gestionará de forma más eficiente el agua que da vida a la Huerta de Murcia.

La Huerta de Murcia es una comarca natural que comprende las tierras regadas principalmente por tres acequias (AljufiaBarreras y Churra la Nueva) que parten del río Segura en la Contraparada. Generaciones de agricultores han vivido y siguen haciéndolo de una tierra especialmente fértil que obtiene sus recursos hídricos de un sistema de regadío milenario y único creado por los musulmanes. Ahora, siglos después, los avances tecnológicos permiten conjugar tradición y modernidad con el objetivo de aprovechar hasta la última gota de agua, gracias a la instalación de un sistema que permite un preciso control de los caudales.

La construcción de la Contraparada en el siglo IX marca el inicio de los cultivos de estas tierras. La Contraparada es el azud que permite distribuir el agua por la Vega Media del río Segura; de ella nacen las Acequia Mayor Aljufía, que reparte el agua por la margen izquierda del Segura o zona norte de la Huerta, la de Churra la Nueva, más reciente, también en la margen izquierda, y la Acequia Mayor de Barreras, que lo hace por la margen derecha o zona sur.

Mapa de la Huerta de Murcia, con su complejo sistema de acequias

La comunidad de regantes más importante de esta zona es la Junta de Hacendados de Murcia, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, con el rey Alfonso X. Actualmente, más de 20.000 regantes forman parte de esta comunidad, que tiene 7.976 hectáreas de terrenos cultivables. La CHS, dentro de sus tareas de gestión del agua, les ha asignado hasta un máximo de 62,6 hectómetros cúbicos cada año hidrológico para que puedan regar.

Pero, ¿cómo se controla la salida y entrada de agua en un sistema tan complejo y ramificado, y a la vez antiguo, como el de la Huerta de Murcia; con tantas acequias, brazales, landronas, azarbes y meranchos? La tarea es complicada, pero las nuevas tecnologías ayudan. Vamos a explicarlo.

Acequia Barreras, o Alquibla, una de las principales de la Huerta de Murcia

Diferentes órdenes europeas y estatales (Ley de Aguas, Reglamentos del Dominio Público Hidráulico, órdenes ministeriales sobre sistemas de medición…) exigen el control de los volúmenes consumidos y la transmisión, incluso telemática, de los mismos a los servicios centrales de la CHS. Naturalmente, la forma de control, su intensidad y la manera de trasmisión de los consumos está modulada por la importancia de los distintos aprovechamientos. A mayor importancia, a mayor volumen de agua utilizado, más control de los consumos de agua. En la CHS, esta tarea de control de los volúmenes consumidos por los distintos usuarios se realiza a través del Sistema Integrado de Control de Aprovechamientos (SICA). En toda la cuenca del Segura, y en la Huerta de Murcia concretamente, la CHS trabaja desde 2007 en el control de todas las aguas, es decir, tanto de las subterráneas como de las aguas superficiales; aunque hay que decir que sobre éstas últimas, dada la complejidad de los sistemas de riego tradicionales, el control resulta mucho más complicado de efectuar.

Ya en el año 2010 se implantan sensores SICA en las tres acequias principales de la Huerta de Murcia: Aljufía y Barreras (que son las dos principales y más antiguas) y Churra la Nueva (la menor y más reciente). Además, se instalan sistemas de control en los motores que a lo largo del río captan agua para dotar de recursos a zonas donde o no puede llegar el agua desde las acequias o es menor su garantía por estar a su cola. Con esos datos se comienza a realizar los necesarios balances hídricos del complejo sistema, para concluir redactando una propuesta técnica de los puntos de retorno que, adicionalmente, deben ser controlados. Y es que para saber la cantidad de recursos que realmente se consumen también es necesario conocer el agua que se devuelve al río.

Sin embargo, hasta ahora el control del agua circulante por los azarbes (cauce que recogen el agua de avenamiento de las tierras y las colas de las acequias no utilizadas y que devuelven el agua sobrante de la Huerta al río Segura) era prácticamente nulo, con lo que el consumo real de la Huerta no era bien conocido. El conocimiento de ese consumo se venía realizando por medios indirectos que proporcionaban aproximaciones no siempre suficientes. El control del agua derivada por las acequias de riego tradicional se ha venido ejerciendo mediante la implantación de sensores de volumen derivado por la acequia en su toma en la Contraparada y es por ello perfectamente fiable y preciso. Pero los retornos, carentes de sistemas de medición, tenían que deducirse de cálculos agronómicos contrastados con balances hídricos en diferentes secciones de la acequia. Estos cálculos de los retornos se consideran insuficientes y proporcionan resultados con pocas garantías. Por tanto, siempre se ha considerado necesario implantar un sistema de medición más completo y eficaz, tanto del agua que entra en el sistema como de la que sale, ya que, además, esta agua que sale de la Huerta de Murcia es nuevamente utilizada aguas abajo, en la Vega alicantina.

Limoneros regados de manera tradicional en la Huerta murciana

Siguiendo ese criterio actualmente se están finalizando en la Vega Media del Segura un conjunto de actuaciones que permitirán conocer con mayor precisión los principales retornos que la Huerta de Murcia aporta al río Segura, y que es nuevamente aprovechada aguas abajo en la Vega Baja del Segura (Alicante).

En el momento actual (otra vez inmersos en un episodio de sequía) se han desarrollado una serie de actuaciones en el sistema de control de aprovechamientos en diferentes puntos de la cuenca. En la Huerta de Murcia se han incorporado a su sistema de medición de volúmenes los siguientes nuevos puntos de control:

  • Punto de control de los retornos al río Segura en el azarbe de Hurchillo (obra realizada por la CHS mediante convenio con la Junta de Hacendados). Margen derecha del río Segura
  • Punto de control de retornos en el azarbe Mayor, para medir retornos directos a la jurisdicción del Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela, también de la Vega Baja del Segura (obra realizada también por la CHS mediante convenio con la Junta de Hacendados). Margen izquierda del río Segura.
  • Punto de control de retornos en el azarbe Los Giles y en el azarbe del Merancho (obras realizadas directamente por la Junta de Hacendados). Margen izquierda del río Segura

Con estas tres actuaciones, todas de medición directa de retornos, se completa el círculo y, a partir de ahora, se puede saber con precisión cuánta agua devuelve la Junta de Hacendados. Vamos a explicar en qué consiste la correspondiente al azarbe de Hurchillo, ya que la del azarbe de los Giles es similar, y la del azarbe Mayor es de menor entidad.

La obra del punto de control del azarbe del Hurchillo (iniciada en agosto y ya finalizada) consiste en la instalación de un elemento medidor de volúmenes y caudales circulantes, así como los dispositivos necesarios para la transmisión de datos al centro de control SICA.

Ubicación exacta del punto de control en El Hurchillo

En un principio, como medidor del caudal de agua, se pensó en la posibilidad de instalar un sensor ultrasónico sumergido de efecto doppler. Este tipo de sensores son los más precisos, pero para usarlos es necesario que el agua no lleve demasiados sedimentos, pues la señal se bloquea si hay arrastres sobre el aparato, que se coloca en el fondo del canal. Tras las primeras pruebas se comprobó que su utilización en el azarbe del Hurchillo era inviable ya que, al recibir aguas también de ramblizos, en numerosas ocasiones presentan un elevado índice de arrastres sólidos. Su colocación obligaría a permanentes labores de limpieza.

Imagen del nuevo sistema de control instalado en el azarbe de Hurchillo

Por ello, la solución adoptada ha consistido en la instalación de un equipo radar aéreo, más adecuado a las condiciones del agua del azarbe que, sin perder precisión en la medida, tiene un bajo coste de mantenimiento por ser aéreo. Este tipo de sensor mide la velocidad de una huella superficial, utilizándose después un modelo matemático empírico que determina la velocidad de flujo y, por tanto, el caudal de agua circulante en cada instante.

El sensor de medida de caudal radar ha quedado instalado en un tramo recto libre de curvas y obstáculos, con una longitud de 15 metros de canal para asegurar la calidad de los datos de caudal obtenidos. Para asegurar el correcto funcionamiento el radar ha sido necesaria llevar a cabo obras de cierta consideración. De acuerdo con las especificaciones técnicas del equipo instalado, por ser necesario que el caudal de agua circule por el tramo dentro de un rango de velocidad, ha tenido que elevarse la solera del tramo y estrechar su sección.

El transmisor de datos de ese caudalímetro se ha colocado en la caseta SAIH existente. Estos datos se envían continuamente por satélite a los centros de control del SICA y SAIH en la CHS y a las oficinas de la Junta de Hacendados de la Huerta de Murcia.

Gracias a esta nueva instalación se completa el sistema de medición de volúmenes de la Huerta de Murcia que así se moderniza y contribuye a una mejor gestión de los recursos hídricos tan escasos en la cuenca del Segura. Se conjuga tradición y vanguardia en un sistema de regadío con siglos de historia.

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