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La gran importancia de un Sistema Nacional del Agua en España

Sobre el blog

José Luis Hervás Martín
Ha sido director general, consejero delegado y presidente de empresas de agua. Exprofesor de la Universidad de Alicante. Autor del libro: "UNA VISIÓN GLOBAL DEL AGUA, explicada para todos" publicado en la editorial DIEGO MARÍN.
  • gran importancia Sistema Nacional Agua España
  • La única manera de resolver todos los problemas de gestión del agua.

¿Por qué propongo un Sistema Nacional del Agua? Porque cuando un Gobierno en España ha tenido que gestionar un problema de calado nacional, que necesitaba una visión global sobre todo el territorio, no ha tenido más remedio que crear Sistemas Nacionales para procurar y hacer posible una gestión global y racional de las producciones y de los consumos del tema en cuestión. Y por supuesto, estos Sistemas Nacionales los pagamos todos los españoles al mismo precio, vivamos donde vivamos. Nos iguala a todos. Sentimos que pertenecemos a una misma y extraordinaria comunidad de personas con los mismos deberes y con los mismos derechos. Además, desde el momento de la creación del Sistema, sería el Estado español el responsable de llevar a cabo la provisión y gestión de que todos los españoles accedan al agua. En estos momentos, solo es el árbitro sobre peticiones y soluciones que proponen componentes del Estado. Es como si no fuera con el mismo.

Esto ha ocurrido con la energía eléctrica. En los primeros tiempos de la incorporación de la misma a las ciudades, a los pueblos, al consumo de las viviendas y de las industrias, se resolvió por la iniciativa privada, creando empresas de diversos tamaños, que producían la energía mediante sus propias plantas, la transportaban y la distribuían a sus clientes. El precio era distinto para cada grupo de clientes y de empresas, dadas las grandes diferencias que se daban de unos lugares a otros y los tamaños y escalas de los factores que más influían en sus costes. Por supuesto, a las poblaciones lejanas a centros de producción o de tamaño pequeño no les llegó la energía eléctrica hasta que se configuró el Sistema Nacional de energía eléctrica.

Hoy día, los centros de producción de la energía se encuentran lejos o muy lejos de los centros de consumo. Las centrales nucleares suelen situarse lo más apartadas posibles de los centros populosos. Las centrales hidroeléctricas están situadas donde geomorfológicamente sea realizable un salto hidráulico que pueda producir la energía, pero que también exista un curso de agua con suficiente volumen de agua como para que sea posible y que resulte un coste económicamente bajo. Por eso, en España las principales se encuentran en los grandes ríos y casi en la frontera con Portugal, donde no vive casi nadie, por lo que hay que transportarla mediante grandes redes a los grandes centros de consumo eléctrico. Todos aprobamos que se hayan construido grandes presas en la frontera de España, no para almacenar agua para riego o para abastecimiento de la población, sino para la producción hidroeléctrica. Las plantas solares se están situando obviamente en aquellas zonas con mayor número de horas de sol, o sea en la mitad sur de la península.

Hoy día, los centros de producción de la energía se encuentran lejos o muy lejos de los centros de consumo

Analizando esta realidad, es posible que podamos preguntarnos ¿hemos estado y estamos realizando los españoles, trasvases de energía eléctrica de unos lugares a otros de España? ¿Es posible que los lugareños que viven cerca de estos lugares de producción puedan pensar en solicitar la extinción de los trasvases de energía, o la de cobrar peajes por la producción y transporte de los mismos a otros lugares?

¿Acaso, el agua debe ser solo para los vecinos cercanos a los ríos? ¿En cuanto a la energía también debe autolocalizarse su consumo en relación con su ubicación?

Las sociedades hemos iniciado nuestra vida como tribus. En la actualidad nos organizamos como naciones y estamos en el camino de pertenecer a conjuntos de nacionalidades, como lo es Europa y lo serán muchas más en el futuro. Por tanto, no solo debemos buscar las soluciones a las necesidades de unos pocos, hay que hacerlo para las necesidades de todo el conjunto.

A principios del siglo XX en España nacieron y crecieron diversas empresas de energía eléctrica para dotar a viviendas e industrias. Sus precios eran distintos y eran muy pocas las zonas que podían ser rentables por sí mismas.

A lo largo de su desarrollo y por la necesidad de que la energía pudiese llegar hasta el último rincón de España, se creó un Sistema Nacional de Producción, Transporte y Distribución, que permite a todos los españoles disponer de la energía que se necesite y al mismo precio para todos, sea cual sea el lugar de España donde se viva. Compartimos las ganancias y las pérdidas.

España también tiene otros Sistemas Nacionales, como el de Salud, por el cual todos los españoles disfrutan de una Medicina gratuita en cualquier punto de España. Es otra necesidad básica que el Estado ha recogido en sus obligaciones para con todos los españoles. Y si es necesario se construyen más Hospitales y Centros de Salud. Los pagamos todos, somos el Estado.

También disponemos de un Sistema de carreteras y autovías en todo el territorio, de manera que todas las ciudades y pueblos españoles están comunicados para poder llegar a ellos mediante vehículos públicos o particulares. El Sistema es de carácter público. Y si faltan, las construye el Estado.

Si se trata de una necesidad nacional, aunque no lo sea de manera uniforme, el Estado es el garante y el motor de resolverla mediante las obras e inversiones que sean necesarias con la financiación de los impuestos de todos

Nuestro Sistema de Redes de Ferrocarriles es muy amplio. Quedan zonas por mejorar, pero las obras para unir puntos que aún se encuentran sin conectar, siempre serán cubiertas por el Estado. Jamás se solicita que sea de otra manera. Y si faltan, las construye el Estado.

Existe también un Sistema Nacional de Empleo en España, creado por el Estado, que se preocupa de relacionar a personas desempleadas con empresas demandantes de trabajadores.

No me extenderé más. Existen más servicios a escala nacional, autonómica y municipal que unidos, se les podría considerar también como el efecto de Sistemas Nacionales de la cuestión considerada.

Lo más destacable de todo es que si se trata de una necesidad nacional, aunque no lo sea de manera uniforme, el Estado es el garante y el motor de resolverla mediante las obras e inversiones que sean necesarias con la financiación de los impuestos de todos. Y si la operación del funcionamiento de las obras, o el producto resultante hay que pagarlo, lo hacemos entre todos los españoles de manera igual.

Viene todo lo dicho a justificar que se necesita un Sistema Nacional del Agua, para resolver los problemas de la misma que tiene España por su situación geográfica y climática.

Desde hace tiempo las desigualdades son mayores debido al crecimiento de la población en determinadas zonas, que han coincidido además con la característica de que estas poseen menores recursos hídricos. El cambio climático los acelerará en mayor o menor medida.

Por ello, el Estado en favor de todos los españoles debe establecer este Sistema, en base a las siguientes realidades totalmente verificadas y ciertas:

  • Los recursos medios anuales de agua en España, península, son 111.000 hm³, de los cuales se consumen, aproximadamente, 22.000 en agricultura, 4.500 en abastecimiento y 1.700 en la industria. Del resto, una parte se evapora, otra es tomada por la vegetación y el resto se pierde por la salida de los ríos hacia el mar, hacia el Atlántico y hacia Portugal.
  • Del resto que se pierde, una vez que se descuentan las futuras necesidades previstas en población, industria, agricultura, necesidades ecológicas y futuras, o sea valorado un cálculo de necesidades realizado con la más amplia generosidad posible, al objeto de no encontrar paredes con las que chocar, el resultado es clarísimo: De los 111.000 hm³ de recursos caídos del cielo, se considera por los expertos que España dispone de 38.000 hm³ anuales de sobrantes de agua (Libro Blanco del Agua, 1990)
  • Esta cantidad hay que enfrentarla a las demandas de agua que los distintos territorios necesitan para la población, la industria y la agricultura. A lo que hay que sumar una cantidad de 300 hm³ anuales para efectuar una recarga de agua en los acuíferos actualmente sobreexplotados, al objeto de volver a recuperar sus parámetros iniciales. Las demandas anuales están en el orden de 2.300 hm³.

Desde hace tiempo las desigualdades son mayores debido al crecimiento de la población en determinadas zonas, que han coincidido además con la característica de que estas poseen menores recursos hídricos

  • El balance, por tanto, es de 38.000 contra 2.300 hm³. Sobra agua superficial para abastecer, sin ningún peligro ecológico, ni de desabastecimiento, ni de desamparo futuro de demandas de agua en España. Queda claro que España, en su conjunto, no es deficitaria en recursos de agua. Ninguna obra que se pueda realizar en favor de reequilibrar los recursos y las demandas de agua puede alterar esta posición de una posible oferta y demanda en la península.
  • Ahora bien, la realidad son los datos indicados, pero la sensación de “que me pueden quitar el agua que dispongo”, y “esto arruinará mi futuro y el de mis hijos” son pensamientos de muchas personas que viven en las zonas donde sobra el agua. Ante la emoción, casi nunca vale la razón. Por más que se trate de convencer con las palabras y con las cifras de estudios, estas se convierten en castillos de fuegos artificiales. Es inútil. Solo vale lo que a continuación puedo decir.
  • El Sistema Nacional del Agua en España debe constituirse en Centros de Producción, Tuberías de Transporte y Redes de Distribución, de manera similar al Sistema de la Energía.
  • Los Centros de Producción serían de tres orígenes:

1. Agua superficial

Se trataría de realizar cuatro trasvases que sumarían como máximo una capacidad de entre 3.000 y 4.000 hm3/año, aunque como el volumen anual trasvasado se habrá de unir a las aguas producidas de desalación, probablemente no sumen más de 2.000 hm3 las aguas superficiales extraídas de los ríos españoles. Compárese con los 38.000 hm3/año de sobrantes.

No se entiende por muchas personas el miedo a hablar de trasvases. También da la sensación que la publicidad ha vencido a la verdad. Parece que el único que existe es el del Tajo al Segura.

La realidad es que en estos momentos existen en España 14 trasvases, que conducen desde unos lugares a otros alrededor de 1.400 hm3/año.

  1. Primer Trasvase de agua: desde el Duero al Tajo. Su trazado partiría desde el lugar más favorable posible hasta llegar a los embalses de Entrepeñas y Buendía, pasando por el norte de Madrid. En este lugar un canal de enlace uniría parte de los volúmenes de agua transportados, con la red de embalses y conducciones del Canal de Isabel II. Esto solucionaría los problemas futuros de Madrid. El resto del agua transportada llegaría como destino final del trasvase a los citados embalses. Estos constituyen la cabecera del trasvase Tajo-Segura, lo que significaría dotar a este canal de suficiente agua como para resolver los problemas de Alicante, Murcia y Almería.
  2. Segundo trasvase: desde el tramo final del Tajo hasta el río Guadiana.
  3. Tercer trasvase: desde el Guadiana a las zonas más necesitadas de Andalucía occidental.
  4. Cuarto trasvase: desde el Ebro a Cataluña, fundamentalmente a la comarca de Barcelona y a la costa mediterránea catalana, aprovechando el ya existente trasvase del Ebro a Tarragona.

2. Agua desalada

Constituye la ampliación de oferta de agua para que sea posible el Sistema Nacional del Agua. La producción de agua de las desaladoras constituye, por primera vez, la posibilidad y la realidad de incrementar la oferta de agua en el sistema ofertas-demandas de agua.

Esta situación es extraordinariamente positiva para iniciar la solución de los problemas de agua de España. En todos los Sistemas Nacionales de Gestión, energía, salud, carreteras, estaba previsto que se produjeran incrementos de las demandas, por lo que siempre se planificaba como aumentar las ofertas necesarias. Esto era posible porque no existía techo para aumentar las ofertas necesarias.

Esto no ha ocurrido con el agua. Las demandas, con mucha frecuencia, no han podido ser atendidas. El efecto resultante ha sido la desesperanza de los demandantes, el abandono de fincas agrícolas y la negativa a invertir en aquellos lugares donde la agricultura es rentable sin necesidad de subvenciones, por la falta de seguridad de disponer del agua.

A la vez, ha ocurrido un proceso paralelo que ha consistido en la creación de una pugna por el agua potencialmente disponible. La causa se encuentra en el efecto acción-reacción. Las zonas de España que no tienen suficiente agua, la tienen menos aún en las épocas de sequía. En esos momentos la piden y/o exigen con mayor vehemencia. En el otro lado, las zonas que sí que tienen más agua, en las mismas épocas de sequía tienen menos que lo habitual, por lo que sufren el miedo a que la sequía continúe y a que llueva menos en el futuro, por lo que la respuesta a la demanda de agua es una negativa rotunda a darla en ese momento, y tampoco ni en el futuro próximo o lejano. En el tiempo que dura la sequía es el peor para demandar agua. Nunca podrá funcionar. Es totalmente lógico. Así, que no hagamos planificación sin poder cubrir las demandas.

La producción de agua de las desaladoras constituye, por primera vez, la posibilidad y la realidad de incrementar la oferta de agua en el sistema ofertas-demandas de agua

Por ello, la importancia de encontrar un recurso casi infinito de agua dulce, mediante procesos de desalación del agua de mar, es un hito extraordinario que debe y va a ayudar a observar estos problemas de distinta manera. Las demandas de agua pueden ser suplidas en todo momento por las ofertas solas o conjuntas de agua superficial y agua desalada.

De todo esto se puede concluir que el Sistema Nacional del Agua de España es válido y se puede poner en marcha para resolver todos los problemas de agua en la península.

2.1 Factores condicionantes de las aguas desaladas

2.1.1. El coste de la energía eléctrica utilizada en la desalación

Son necesarios, por ahora, algo más de tres kilowatios de energía eléctrica para desalar un metro cúbico de agua de mar. Es el factor de coste más importante en el proceso de desalación, pero afortunadamente nos encontramos ya en un abaratamiento continuado de la energía de cara al futuro.

El desarrollo, crecimiento y la disponibilidad de energía renovable desde su inicio está haciendo posible que el precio de la energía está decreciendo y lo seguirá haciendo en el futuro. Nuestra sociedad ha encontrado una importantísima vía contra la alternativa de los combustibles fósiles para conseguir ganar al efecto de los gases de CO2 que influyen en sus variaciones al alza en la atmósfera y, por tanto, implican un incremento del Cambio Climático por el aumento de las temperaturas.

En resumen, tenemos que ser optimistas en que este sea el factor más importante que haya intervenido en el fenómeno del Cambio. Tenemos ganada la batalla.

Pero, lo que sí ha quedado claro, gracias a esta lucha, es que el origen de la energía será renovable desde ya y además, el precio de la misma bajará inexorablemente. Por ello, el precio de la desalación del agua del mar seguirá bajando también de una manera muy importante.

Hoy día, las plantas desaladoras que pertenecen en propiedad y con la gestión del Estado, normalmente de Acuamed, desalinizan el agua de mar al doble de precio que lo haría cualquier empresa privada, por el motivo siguiente: Acuamed, empresa estatal tiene que adquirir cualquier bien o servicio cumpliendo con la Ley de Contratos del Estado, la cual no permite hacerlo a más de 4 años. Sin embargo, cualquier empresa privada, puede contratar la energía, por ejemplo, a 20 años.

El desarrollo, crecimiento y la disponibilidad de energía renovable desde su inicio está haciendo posible que el precio de la energía está decreciendo y lo seguirá haciendo en el futuro

Esto significa, que el precio del metro cúbico de agua en el caso de una planta desaladora de agua de mar, el coste para los españoles cuando está representado por Acuamed es el doble que el precio que puede obtener una empresa privada. Y todo, por la Ley de Contratos del Estado, que no lo permite. Está claro que ya se debería cambiar para ciertos temas como este.

Si a esto se consigue que las propias plantas desaladoras tengan su propio parque de energía solar, sin tener que pasar por la red pública, habría otra rebaja de este precio final de energía, tan importante para obtener un precio final del metro cúbico de agua a utilizar.

El resultado final valorando los términos económicos, es que el precio de la desalación del agua de mar está ya en línea con los costes de trasvases de agua de otras zonas de España. El metro cúbico a pie de planta, para una planta de 70.000 m3/día, está en 0,55 €/m3.

2.1.2. Límites de zonas donde es conveniente la utilización de aguas desaladas

El agua desalada debe utilizarse en aquellas zonas que no sobrepasen la cota de más de 100 metros sobre el nivel del mar.

La cuestión es solo económica. Elevar el agua hasta esta cota representa un incremento de 0,20 -0,25 €/m3, que muy pocas producciones agrícolas pueden mantener.

Desde esta cota hasta el nivel del mar, están situados la mayoría de los españoles que viven en las costas peninsulares e islas. Y también las grandes superficies agrícolas. Entre otros factores, por su mejor clima.

2.1.3. La calidad de las aguas desaladas

El agua que sale de las plantas desaladoras es un agua muy pobre en sales.

Se la remineraliza a la salida de la planta, pero no lo suficiente. Se necesita un proceso físico-quimico más amplio para conseguir un agua desprovista de agresividad.

2.1.4. Capacidad de producción de las plantas desaladoras

Puede ser enorme. Cuanto más grandes son, menores son los costes de producción de agua.

En el Mundo se están construyendo plantas de 400.000 m3/día.

3. Aguas regeneradas procedentes de la depuración

El Plan Nacional de Saneamiento ha conseguido desde su puesta en marcha que la mayor parte de las aguas residuales de España sean depuradas en plantas específicas.

Cierto es que la gran mayoría lo son en grado secundario, por lo que sus aguas solo deben utilizarse para regadío de arbolados.

Pero también, cada vez más se depura con sistemas terciarios, que producen agua para cualquier tipo de riego.

La Región de Murcia aprovecha para este uso el 94% de las aguas residuales, una vez depuradas de manera terciaria. Casi 100 hm3/año. La Comunidad Valenciana utiliza más de 70 hm3/año.

El Plan Nacional de Saneamiento ha conseguido desde su puesta en marcha que la mayor parte de las aguas residuales de España sean depuradas en plantas específicas

De todos modos, no nos debe llevar a engaño. No podemos contabilizar estas aguas como nuevos recursos. La mayoría de estas aguas ya estaban utilizándose para regadíos. Lo que se ha conseguido con la depuración terciaria es que ahora son aguas de buena calidad para el riego.

4. Aguas subterráneas

4.1. Situación actual de los acuíferos

Las aguas subterráneas han ayudado a crear la enorme riqueza de la agricultura española y, a dar de beber a muchas poblaciones, lo cual no ha sido reconocido suficientemente.

Han salvado las situaciones de sequía, al ser explotados sus acuíferos, en ocasiones, de manera salvaje. Todavía permanecen actuando de una manera muy positiva.

Muchos de ellos están esquilmados. Se han extraído, durante muchos años, sus recursos hídricos anuales y parte de sus reservas.

La calidad del agua ha disminuido en muchos de ellos debido al descenso de los niveles de agua, por la sobreexplotación realizada, así como por la indefensión ante los vertidos en las áreas de alimentación de los acuíferos.

Han sido y son los grandes olvidados de todos los Planes Hidrológicos.

4.2. Previsión posible, futura, de los acuíferos

Deben constituirse en lo que son: reguladores de volúmenes de agua en los momentos de sequía y en momentos de necesidad de agua. Pero siempre con el control de no hacer descender sus niveles de agua por debajo de los marcados por los entes gestores.

Los acuíferos deben ser recargados con agua, fundamentalmente procedente de aguas desaladas, al objeto de funcionar como reservorios de agua en los momentos en que esta no sea necesaria. Y aprovechar para que sea remineralizada en contacto con las rocas de los acuíferos.

Es completamente necesaria la recuperación de los acuíferos españoles.

5. Conclusiones

La situación de recursos en España de 38.000 hm3 de sobrantes de agua y unas demandas de 2.300 hm3, permite la redistribución de esta pequeña parte del volumen sobrante de agua.

Las aguas desaladas constituyen, por primera vez, la posibilidad de alcanzar el techo de oferta de agua, que se necesite en todo momento para toda España, lo que permite ya la creación de un SISTEMA NACIONAL DE AGUA, que ayude y que ampare a todos los españoles a disponer del agua que demanden para sus usos y sus demandas en cualquier entorno de clima y/o de cambio climático. Y al mismo precio para todos, al igual que ocurre con la energía eléctrica o la salud.

Con la realización de cuatro trasvases y un conjunto, no necesariamente grande, de plantas desaladoras se puede llegar a disponer en el Sistema Nacional de Agua, de una red de PRODUCCIÓN, TRANSPORTE Y DISTRIBUCIÓN de agua para toda España.