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El huracán Dorian inutiliza los servicios de aguas a su paso

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Sobre el blog

José María de Cuenca de la Cruz
Curioso, inquieto y creativo… aprendiz de escritor, e interesado también por las nuevas tecnologías y la educación. Me encanta asumir retos y compartir lo aprendido. Trabajando en lo que me apasiona…. me siento como un pez, en el agua claro.
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  • huracán Dorian inutiliza servicios aguas paso
  • huracán Dorian inutiliza servicios aguas paso

Las fotos de Dorian, el último huracán en hacerse tristemente famoso, muestran la devastación de las zonas que atraviesa. El desequilibrio atmosférico ya ha provocado en Bahamas casas destruidas, árboles arrancados, puentes derrumbados, coches volcados, cosechas arrasadas… Pero lo peor no se ve.

Cruz Roja advierte que el incremento del nivel del mar provocado por los vientos de hasta 280 Km/h ha contaminado los acuíferos con agua salada, haciéndolos inutilizables para el abastecimiento. Por tanto, la primera necesidad de las organizaciones humanitarias y los servicios públicos no es construir un techo donde refugiar a los afectados, sino proveer de agua potable a toda la población.

Incluso si no se produce una penetración del mar, las fuentes de agua se ven rápidamente afectadas por este tipo de fenómenos. Las lluvias torrenciales que conlleva una simple depresión tropical arrastran gran cantidad de sólidos, y disparan los niveles de materia orgánica. Pero las tormentas mayores tienen capacidad para liberar muchos contaminantes: roturas en depósitos de productos químicos o combustibles, dispersión de residuos, rebose de pozos negros, inundación de vertederos…. Un incremento de la turbidez o la conductividad ya puede complicar mucho los tratamientos convencionales. La aparición de otros contaminantes llega a hacer inviable el uso de las instalaciones del servicio de abastecimiento.

Cruz Roja advierte que el incremento del nivel del mar provocado por los vientos de hasta 280 Km/h ha contaminado los acuíferos con agua salada, haciéndolos inutilizables para el abastecimiento

Por ello en muchos casos, la producción de agua potable no es posible en las zonas afectadas por un huracán, ni siquiera repartiendo tabletas purificadoras. Se debe entonces recurrir temporalmente a su importación, embolsada o embotellada en los primeros momentos, o en cisternas cuando se vayan recuperando algunas infraestructuras. Las autoridades lo saben: sus advertencias previas al paso de una gran tormenta incluyen la necesidad de aprovisionarse de agua al menos para 3 días, haciendo que se agoten rápidamente las reservas de los supermercados.

La restauración de la normalidad en una ETAP por la que pasó un huracán dependerá no tanto de la disponibilidad de energía, que también se ve afectada, como de la capacidad del tratamiento para afrontar las variaciones en la calidad del agua bruta que impuso el paso del huracán. Puede ser cuestión de días cuando se disponga de métodos avanzados o una reserva de capacidad de tratamiento suficiente. También si resulta posible reforzar puntualmente los tratamientos existentes: dosificación de reactivos adicionales como agua oxigenada, permanganato potásico o soluciones de carbón activo. O si pueden realizarse modificaciones sencillas, como la sustitución de arena por carbón activo en los filtros, o incorporar etapas portátiles, como generación de dióxido de cloro, o pre decantación prefabricada.

Pero en otros casos, especialmente en zonas más pobres, la situación puede prolongarse demasiado en el tiempo, incluso hasta desatar epidemias. Hace tres años, tras el paso del huracán Matthew por Haití, un mes después la mayor parte de la población aún sufría la carencia de agua potable. El cólera fue la peor consecuencia. Mientras, hace 2 años en Puerto Rico, solo el 38% de la población sufría escasez de agua tras 21 días del paso del huracán María.

Estos desastres no solo repercuten en la capacidad de producción. También hay que considerar los deslizamientos de tierras asociados al paso del huracán y la posibilidad de que afecten a los depósitos o las canalizaciones del servicio. E incluso, que en el peor caso se produzca una contaminación cruzada entre alcantarillado y abastecimiento. Aunque afortunadamente en estos sucesos las roturas son de grandes proporciones y sus efectos visibles a simple vista, a diferencia de otros desastres naturales como los terremotos donde los desperfectos son de muy diverso grado, alguno muy complicado de detectar.

Una consideración importante es prever la necesidad de comunicar claramente a la población que, incluso una vez restablecido el servicio, esto no significa que el agua suministrada sea apta para el consumo

Ante estos fenómenos naturales adversos y extremadamente agresivos, es necesario planificar las medidas a tomar. En primer lugar, para reducir la exposición a sus efectos: construcción de capacidad excedentaria en los tratamientos, obras de protección de las plantas, normativa y actuaciones para la conservación de los recursos hídricos, estrategia de autonomía energética, identificación de las zonas inundables para su evacuación, instalación de una red local de medidores (nivel de freáticos y alcantarillado, detección de contaminantes en agua bruta, pluviómetros) que ayude a gestionar mejor los eventos, localización de posibles focos de contaminación a través del censo de control de vertidos…

En segundo, es necesario preparar medidas para capear el temporal: anuncio de interrupción controlada del suministro, parada temporal de las instalaciones para evitar la entrada de contaminación durante el episodio, preparación de barreras para la contención de contaminantes, medios para la seguridad y movilidad para el personal de guardia…

Y por último, prever medidas paliativas capaces de minimizar la gravedad de sus consecuencias: incremento de las reservas de reactivos en planta, envasado del agua tratada los días previos para su posterior reparto, establecimiento de un sistema compartido entre diversos municipios -incluso internacional- de contenedores estándar para transportar los refuerzos para los tratamientos convencionales de agua, participación en foros de gestión de conocimientos e intercambio de buenas prácticas…

Una consideración importante es prever la necesidad de comunicar claramente a la población que, incluso una vez restablecido el servicio, esto no significa que el agua suministrada sea apta para el consumo. Esto en condiciones normales se consideraría totalmente inaceptable. Pero en estos casos puede y debería ser permitido por la autoridad sanitaria, debido a la necesidad de agua tratada para limpiar todo aquello que pudo estar en contacto con las aguas de la inundación, que pueden contener sustancias peligrosas. Incluso para ayudar a restablecer el sistema de alcantarillado una vez que el nivel de las aguas baje. Y por supuesto, comunicar que aquellos que utilicen fuentes de auto suministro (pozos, manantiales), deben realizar un análisis de calidad antes de volver a utilizarlas, para tener las debidas garantías.

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