El Canal de Castilla: ingenio de utilización y fracaso de reutilización de las aguas

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Canal de Castilla 2016

Sobre el blog

Juan Aragoneses Carralón
Ingeniero Civil. En excedencia forzosa por Cargo Público de la empresa Eptisa. Concejal de Ordenación Sostenible del Territorio, Servicios Municipales y Vivienda del Ayuntamiento de Alpedrete (Madrid).

El lunes 22 de agosto de este mismo año, es decir, apenas hace unas horas, volví de unas extrañas vacaciones: sentir en mi propia piel el sol, el sudor, el olor, el color, la historia, las vivencias y anécdotas del Canal de Castilla a su paso por las provincias de Palencia y Valladolid.

Y digo bien, extrañas, siempre dentro del concepto “moderno” de vacaciones de sol y playa que parece que poco a poco empieza a desterrarse de imaginario de muchos. Porque para quienes amamos el mundo del agua y de sus infraestructuras, en definitiva de los sueños y anhelos por mejorar la vida de la gente, nada mejor que pasar unos días del caluroso mes de agosto disfrutando por fin de tan impresionante obra de ingeniería. Nada mejor que descubrir que algunas utopías se hacen realidad.

Los trabajos de Bartolomé Bustamante, allá por 1549, de utilizar las aguas del río Pisuerga, fueron plasmados dos siglos después en el sueño ilustrado del Marqués de la Ensenada: el Canal de Castilla.

El Canal de Castilla fue impulsado por el Rey Fernando VI bajo las recomendaciones del Marqués y consistía en el sueño utópico de éste de comunicar la aislada Castilla con los puertos del norte de España para dar salida a los excedentes de cereales de la rica tierra castellana.

El Proyecto General de los Canales de Navegación y Riego para los Reinos de Castilla y León fue obra del prestigioso ingeniero español Antonio de Ulloa basado en trabajos anteriores del formidable ingeniero francés Carlos Lemaur.

El 16 de julio de 1753 dieron comienzo las obras del mastodóntico proyecto y tras casi cien años de trabajos (interrumpidos por La Guerra de la Independencia y la posterior etapa de crisis política, económica y social que atravesó nuestro país) el gran sueño vio la luz el 14 de diciembre de 1849, eso sí, ya privatizado…Trabajos que por desgracia, que todo conviene ser contado, fueron realizados en su mayor parte por presos y campesinos a los que ni un real se les pagaba (lamentable).

Finalmente no tendría cuatro tramos sino tres y jamás llegaría hasta Reinosa ni a Segovia como inicialmente fue imaginado. Salvaría un desnivel de 150 m por medio de 49 exclusas.

O como se explica en la web del Canal:

“En el proyecto inicial se contemplaban 4 canales, que unirían Segovia con Reinosa, con la intención de, en un futuro, atravesar la cordillera Cantábrica y poder llegar al mar por el puerto de Santander. El Canal del Norte pretendía unir Reinosa (Santander) con el sitio de Calahorra de Ribas (Palencia). De este tramo se llega a construir desde Alar del Rey hasta Calahorra de Ribas. El ramal Canal de Campos, que continuaría desde Calahorra de Ribas (Palencia) por la comarca de Tierra de Campos hasta Medina de Rioseco (Valladolid), se construye en su totalidad. Canal Sur, que tomaría las aguas del Canal de Campos en el sitio conocido como el Serrón (Grijota), para desembocar en el Río Pisuerga en Valladolid, y que también se construye en su totalidad. Y el Canal de Segovia, que uniría Segovia con Villanueva de Duero (Valladolid). Nunca fue realizado...”

La puesta en servicio del ferrocarril, del que también participaban los dueños del Canal (parece que la especulación empresarial y política no es sólo de este siglo), hicieron de ésta una maravillosa e inútil infraestructura que sólo años después fue reutilizada y reconvertida en lo que hoy conocemos: un envidiable corredor ecológico que da de beber a cientos de miles de bocas, riega los secos campos castellanos y envía algo de esa nueva industria, el turismo, a las deprimidas tierras del interior de Castilla. En 1959 se prohibió la navegación por el Canal…

Reflexionemos sobre varias preguntas que subyacen en toda esta mágica historia:

¿Fue un acierto su construcción? Rotundamente sí. Es evidente que la idea, nacida de las experiencias ya ejecutadas en la Europa ilustrada, fue el sueño de comunicar con el mundo exterior un “pozo de petróleo” del que sólo se podía usar la “gasolina para los coches cercanos”. Y eso, con ojos del siglo XVIII, era más que un acierto: era un ilusionante sueño.

Cabe recordar que pese a que en nuestra época la reutilización de las aguas tiene un concepto muy distinto, el Canal de Castilla no fue sino el precursor de una utilización diferente de ellas. Quizás no tras su uso previo, pero sí manejando un concepto revolucionario en España de cómo utilizar las aguas como generadoras de industria, riqueza y nuevos recursos para el bienestar de la población. Eso también lo podríamos englobar en un concepto amplio de la reutilización, o mejor expresado, de utilizar un recurso en lugares donde no hay gracias a ingeniosas obras hidráulicas.

Al igual que en 1992 Alfonso Guerra, en su Discurso de apertura VIII Jornadas Parlamentarias, El Agua en España, se planteaba que “si era posible colocar un sistema que haga que el agua que se pierda en el norte se pueda conducir al sur, al igual que se lleva gas de Siberia a Marsella”, en clara referencia al trasvasista Plan Borrell, heredero democrático del sempiterno Indalecio Prieto.

Quizás lo que era sensato en el siglo XVIII o en 1992, dados los avances tecnológicos y nuevos criterios ambientales, no lo sea en 2016. Quizás hoy sería impensable realizar esas propuestas de Carlos Lemaur, Antonio de Ulloa y Lorenzo Pardo, pero cuando las realizaron eran más que sueños realidades.

¿Lo fue su desuso? Rotundamente no. Pese a que el ferrocarril tardaba apenas unas horas en recorrer lo que por el Canal se tardaban varias semanas, el mero hecho de que su cierre estuviera impulsado por los mismos “inversores” evidentemente ocasionó un crucial conflicto de intereses que dejó en la cuneta tan imponente obra.

Pero, entroncando directamente con el tema del concurso, ¿se está reutilizando el agua del Canal en la actualidad? Veamos. Según las palabras del Gerente de Aguas Valladolid D. Jesús García del Valle en la entrevista publicada por iAgua el 21 de abril de 2015:

  • El 75% del agua de boca de Valladolid proviene del Canal de Castilla.
  • En Valladolid se suministran más de 28 Hm3 anuales.
  • El agua depurada de la depuradora se reutiliza en consumos de la misma planta para riego y limpieza de equipos.

Es decir, en Valladolid consumen directamente del Canal de Castilla 21 Hm3 anuales: 21.000.000 millones de m3, es decir, 21 campos como el Santiago Bernabéu llenos a rebosar de agua.

¿Y cuanto reutiliza? Ni un solo vaso de agua.

En términos de reutilización del agua, el Canal de Castilla es un rotundo fracaso de hoy de un maravilloso proyecto de ayer.

P.D. Un especial recuerdo a todos los trabajadores del Canal de Castilla de Palencia, Villaumbrales, Medina de Rioseco y Valladolid que me aguantaron durante mi viaje por tierras castellanas.

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