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Economía circular y huella hídrica: herramientas en la gestión eficaz del ciclo integral del agua

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Nessun dorma”, “Nessun dorma” (¡Que nadie duerma!), comienza el aria del mismo nombre de una de las óperas más conocidas y representadas de Giacomo Puccini, perteneciente al tercer acto de Turandot, que viene a presagiar un duermevela relacionado con la gestión de un recurso tan vital como escaso en algunas partes del mundo, y cuando las cifras nos colocan en lugar incómodo, pareciera que acabáramos de despertar de una siesta eterna.

En este artículo se van a poner de relieve algunas de esas cifras y datos que deben de hacernos estar alerta, muy alerta, y abandonar el estío continuo frente al devenir, debido a que vivir el presente, pensando que es mejor que el pasado sin pensar que debe de haber un “mañana” provoca que tengamos la obligación de resaltar algunas herramientas necesarias para dotar a la sociedad de un recurso básico e imprescindible poniendo el acento en los once objetivos de Desarrollo Sostenible, que se debatieron en la pasada Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible del año 2015. El objetivo 6 hace mención al agua limpia y saneamiento, mientras que el objetivo 11 focaliza la atención en las ciudades y comunidades sostenibles. Unas ciudades que aún conservan el mayor de los desafíos en sus periferias que alojan aún 828 millones de personas– no obstante, el arquitecto italiano y senador vitalicio, Renzo Piano (ganador del premio Priztker, el nobel de la arquitectura), dedica su sueldo como senador para estudiar cómo mejorar las periferias italianas con un equipo contratado de jóvenes arquitectos –. Unas ciudades que suponen el 2 % del planeta y que consumen entre el 60 y el 80 % de la energía, y provocan el 75 % de las emisiones de CO2. Esa descontrolada urbanización ha ejercido una descomunal presión sobre el abastecimiento de agua potable, sobre la necesaria depuración de las aguas y la falta de ella sobre todo y la salud pública, pues hoy día más de un millón y medio de niños mueren al año por enfermedades contraídas por el agua, según datos de la ONU.

Pero entonces, la primera cuestión sería, ¿es sostenible un mundo de 7.000 millones de habitantes, donde la desde el año 2007 más de la mitad de la población vive en las ciudades? El cineasta británico Peter Weber y Stephen Emmott, catedrático universitario y Director del Microsoft Research en Cambridge y profesor visitante en la Universidad de Oxford, se lo preguntaron haciendo la estimación de que en el año 2100 seríamos 10.000 millones de habitantes en la Tierra, e hicieron un documental intentando “despertarnos” de la siesta, acentuando la cuestión de hacia dónde vamos y si es sostenible un crecimiento demográfico tan desmedido. En el apartado relacionado con el líquido elemento, nos indican que aún a fecha de hoy, existen 1.000 millones de personas sin acceso a agua potable de “calidad” y apuntan que un 70% del agua potable se destina a fines agrícolas. Y nos dejan entrever un nuevo concepto de “agua oculta”, al que regresaremos un poco más tarde.   

Tabla 1. Number of people facing low, moderate, significant, and severe water scarcity during a given number of months per year, for the average year in the period 1996 –2005. [1].

La tabla anterior pone de manifiesto y revela que Weber y Emmott llevaban razón en su documental titulado “Ten billion” (Oxford Productions) y que solo un cambio de paradigma y de mentalidad nos puede “despertar” a tiempo, y como subrayan los autores del artículo referenciado, Mekonnen y Hoekstra, la escasez de agua dulce se aprecia como un riesgo en incremento, cuando ¾ partes de la población mundial vive por debajo de las condiciones mínimas al menos una vez al mes (la mitad en Indica y China).

Viajando desde las islas británicas hasta la tierra del tulipán, nos encontramos con un este joven profesor de la Universidad de Twente en Enschede (al este de los Países Bajos, casi en la línea fronteriza alemana), Arjen Hoekstra, que en el año 2002, tuvo una idea brillante. Pensó que sería interesante medir qué cantidad de agua es necesaria para fabricar un producto, véase un pantalón vaquero, una camiseta de algodón o un alimento. Y además calculó el agua que se contamina con motivo de la fabricación de dichos alimentos o productos en la cadena de producción (tabla 2). Y a la sumatoria de dichos volúmenes le dio el nombre de “Water Footprint” – Huella Hídrica. Este gurú de la gestión eficiente de las masas de agua nos desvela que un 90% del agua potable mundial se dedica para fines agrícolas, y si tenemos en consideración que sólo entre un 1-4 % es dedicado a consumo humano, tenemos que poner el foco en mejorar la innovación tecnológica en los campos y cultivos, debido a que el modo actual provoca estas “·externalidades negativas” haciendo que los campos sean auténticos sumideros de agua que se distribuye sin ningún control.

Tabla 2. Huella hídrica de algunos productos y alimentos. Fuente: Water Foot Print.

Es necesario por lo tanto, analizar los procesos de producción, los rendimientos hídricos de las industrias, incentivar a las industrias que reduzcan su huella hídrica, de tal manera que provoque un cambio de mentalidad y toma de concienciación definitiva, subraya el profesor Hoekstra, porque además, la mayoría de los alimentos son importados desde países donde sufren la escasez de agua indicada con anterioridad.

Figura 1. Promedio de huella hídrica de un consumidor en España al día. Fuente: Makonnen & Hoesktra. National Water Footprint Accounts. UNESCO-IHE [5].

En la figura 1, el profesor Hoesktra, nos aporta el dato del promedio de la huella hídrica de un consumidor en España en el año 2011, donde se aprecia que el 64 % del consumo corresponde a: carne, vegetales, leche y cereales. De ahí que tengamos que poner el acento en mejorar la producción agrícola y ganadera, así como mejorar la industria alimentaria, para evitar estos consumos tan elevados de agua, y así poder reducir la huella hídrica en estos sectores tan importantes para la ciudadanía.

Aunque bien es cierto que en una economía globalizada, se pueden obtener productos más baratos donde el agua no es valorada o apreciada, y en muchos casos se desperdicia, porque puede tratarse de un país húmedo o porque el agua es “regalada” o “subvencionada” por parte de los que conforman el último eslabón de la gestión del ciclo integral del agua, y que están en contacto con los ciudadanos, empresas, agricultores, etc., nos indica Hoekstra, reafirmándose en que en una economía circular la huella hídrica es 0. Y en este contexto aparece otra herramienta, que es la Economía Circular, que puede definirse como una ciencia social que estudia la asignación eficaz y eficiente en términos de sostenibilidad de los factores productivos generando un proceso de producción o prestación de servicios, que no conlleva la existencia de externalidades negativas para el ecosistema. Insertando este concepto en la política europea, podemos afirmar tal y como nos indica la Fundación Ellen MacArthur, que el PIB de la Unión Europea podría crecer un 11 % en el horizonte de 2030, mientras que podía escalar hasta el 27 % para el 2050, frente a los pobres crecimientos actuales del 4 % y del 15 % previstos [6], con nuestro sistema económico lineal. Y desde las Instituciones Europeas han apostado por este cambio de paradigma, para estimular el cambio hacia la economía circular y fomentar dicho crecimiento económico más sostenible y que cree nuevos puestos de trabajo (estiman sobre unos 2 millones), así como aumentar la competitividad.


Figura 2. Economía Circular y Ciclo integral del Agua. Fuente: Reutilización de agua en usos urbanos. [7]

 

Asimismo como se puede ver en la figura 2, debemos de introducir la Reutilización dentro de los procesos que conforman el Ciclo Integral del Agua, como nos expone Antonio Sánchez, de Aguas de Alicante, para aplicar los principios de la Economía Circular a todos los procesos desde la captación a la depuración y reutilización del agua, pues hay muchos usos que se pueden aprovechar de estas aguas, tales como: baldeo de calles, limpieza de colectores y alcantarillado, riego de olivar y parques y jardines, agua para fuentes ornamentales, etc.

Profundizando en este concepto aplicado a la gestión del Ciclo Integral del Agua, debemos “obligar” a nuestros dirigentes a cerrar el ciclo con la puesta en marcha de las estaciones depuradoras de aguas residuales necesarias para cumplir la Directiva Europea, sin más moratorias, pues como nos indica el VII informe de la CE, aún no se ha llegado al 100% del tratamiento de las cargas contaminantes – y lo que es más grave, aún hay importantes capitales europeas que no hacen un tratamiento adecuado de sus efluentes residuales, por lo que aún no se puede cumplir con lo que indica la CE en su paquete sobre Economía Circular [8], sobre las medidas a tomar para facilitar la reutilización del agua, incluyendo una propuesta legislativa sobre requisitos mínimos del agua reutilizada, por ejemplo para el riego y la recarga de acuíferos. Sería fundamental apostar por insertar de forma perpetua la reutilización del agua en el ciclo integral, porque provocaría que no se dependiera de la explotación de acuíferos, que continuáramos dependiendo de la pluviometría con nuestras prerrogativas, y de tal manera que, aminorando la huella hídrica en nuestros procesos tecnológicos e industriales, reduciendo esa “agua oculta” a la que antes hacíamos referencia, y dotando a nuestros campos de la innovación tecnológica necesaria para reutilizar cada gota de agua, porque como nos dice, Antonio Castillo, hidrogeólogo de la Universidad de Granada y del CSIC, “el agua es vida, es paisaje, es cultura, es ocio, es recreo, es turismo, bebida y comida y motor económico,…” y de esta manera, poder dar un giro completo a nuestro sistema productivo y económico, siendo partícipes de un cambio de mentalidad en aquellos que deben dirigir el rumbo de esta nave llamada Tierra.

Y volviendo a Puccini y a su magistral ópera Turandot,…“All’alba, vinceró”. Venceremos cuando amanezca un nuevo rostro en todos los que nos dedicamos, de uno u otro modo, a gestionar un recurso tan vital y necesario como es el Agua, porque aunque sea complicado y difícil, el esfuerzo habrá merecido la pena, y porque como nos dejó escrito Igor Stravinsky en su Poética Musical, “aquello que me libera de una dificultad me quita una fuerza, cuanto más nos comprometemos con las obligaciones, más nos liberamos de las cadenas que atan el espíritu”. Cuanto más difícil sea nuestra meta, más obligados estamos todos a remar hacia el mismo objetivo. Lograr un mundo más  habitable y más justo. Ojalá que al alba estemos totalmente “despiertos”.

Referencias

[1] M. M. Mekonnen, A. Y. Hoekstra, Four billion people facing severe water scarcity. Sci. Adv. 2, e1500323 (2016).

[2] Weber, P. Ten thousands millions. Oxford Films Productions. (2015).

[3] Hoekstra, A. “Una economía circular implica una huella hídrica igual a cero en las industrias”. Revista iAgua nº10. pp 84-89. 2016.

[4] Water Foot Print.

[5] http://www.esagua.es/masterclass-de-arjen-hoekstra-sobre-la-evaluacion-de-la-huella-hidrica

[6] Fundación Ellen MacArthur. Hacia una economía Circular. Motivos económicos para una transición acelerada.

[7] Sánchez, A. Reutilización de aguas urbanas. Presentación CONAMA 2016. Aguas de Alicante.

[8] Comisión Europea. Hoja Informativa. Paquete sobre Economía Circular. Preguntas y Respuestas. Diciembre 2015.

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