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Edad Media: agua, conflictos y muerte

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  • Edad Media: agua, conflictos y muerte
    Estambul, en Turquía.

Sobre el blog

Juan José Argudo García
Jefe de Servicio y Coordinador de Zonas en Sociedad Mixta del Agua-Jaén, S.A. Empresa mixta de Diputación Provincial de Jaén y Acciona Agua. Ingeniero de Recursos Energéticos y Máster en Ingeniería de Materiales y Construcción Sostenible.
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En la siguiente estación de nuestro viaje, nos detenemos en plena Edad Media, y en un interesante estudio sobre el agua y la sociedad en la Edad Media Hispana, donde dos expertos en historia medieval de la Universidad de Valladolid ponen de manifiesto que el agua fue un recurso de primer nivel necesario y bien estratégico para la sociedad, debido a que era un recurso en torno al cual se sucedieron multitud de conflictos, por su escasez y por su importancia vital en una sociedad eminentemente agraria. Mª Isabel del Val Valdivieso y Juan Antonio Bonachía Hernando, los autores de dicho estudio publicado por la UGR, estructuraron su investigación en tres niveles;

  • Entre la norma y la técnica: donde tratan sobre el agua en los fueros medievales de la Corona de Castilla, y analizan la delimitación del espacio a partir de los elementos hídricos que facilitan la identificación del territorio (costa, ríos, …) o las obras hidráulicas medievales, como presas y azudes de la Península Ibérica.
  • Los beneficios del agua: por ejemplo, en Toledo, y cómo el agua se destinó a diferentes usos, como consumo humano, actividades fabriles (molinos, batanes, tintes, etc.) o para obtener alimentos (regadío de huertos y pesca). Aquí en este punto se comienza a recoger el agua de lluvia en aljibes y en pozos de los patios interiores de las viviendas.
  • El aprovechamiento de los cursos de agua: con dedicación a tres reinos distintos como fueron Portugal, Castilla y el Reino Francés, para poner de manifiesto las similitudes y diferencias entre las realidades de la Península Ibérica y del reino francés.

Aquí podemos concluir que las ciudades españolas en la Edad Media se aprovecharon de los avances y de las innovaciones que provenían del mundo romano, y aquellas donde los árabes, como vimos en nuestro post anterior, mostraron todo su esplendor como Granada o Córdoba, pues tuvieron una mayor sofisticación y un mayor grado de desarrollo, así como que los pueblos cristianos, su desarrollo fue menor y de menor nivel tecnológico.

En otro estudio publicado en la revista Vínculos de Historia, en el año 2014, sobre la conflictividad en los reinos hispánicos en la Baja Edad Media, y en concreto, sobre la conflictividad social,  Ricardo Córdoba de la Llave, nos da una visión sobre los conflictos centrados en Andalucía, Aragón y País Vasco, como regiones más “conflictivas”. Muchos de los enfrentamientos como se indicaba al principio, fueron por el poder. Y por ende, las manifestaciones y luchas tanto en sentido vertical (señores y campesinos, grupos mayoritarios y marginados, grupos excluyentes y excluidos, etc.) y de carácter horizontal (de una misma clase social, lucha de bandos, señoríos territoriales y usos del agua, señoríos urbanos y señores de la tierra). Y entre ellos, los pleitos surgidos con motivo del control y reparto de agua entre regantes de las mismas acequias o norias, entre propietarios de molinos y huertas, con conflictos por el control del agua de las fuentes y de su uso urbano. Concluye el autor que el tema de la conflictividad aún tiene mucho recorrido en materias urbanísticas y control y uso del agua y explotación y preservación del medio ambiente.

Como los conflictos que se generaron en una ciudad musulmana por antonomasia por el control del agua, aunque las soluciones adoptadas para el almacenamiento de agua tuvieron consecuencias de índole drástica.

El caso de Estambul

Cruzando el continente, visitamos un enclave fundamental para los turcos, como fue Constantinopla, en la frontera entre Europa y Asia. Allí nos dirigimos a un palacio, que no fue presidencial como el palacio Topkapi, sino a un palacio sumergido en agua. Un gran depósito. Una gran basílica. Ambas cosas. Los primeros almacenamientos como tales, en forma de depósitos de acumulación de agua para cuando se necesitara su uso, se dieron en la Edad Media, y dicho depósito de agua evitó la limpieza regular del sistema de alcantarillado. Por lo tanto, condujo a la primera gran epidemia de peste bubónica.

Un ejemplo muy significativo de almacenamiento de agua, lo encontramos en la actual Estambul, con la cisterna de Yerabatan. Construida con los escombros de los formidables templos paganos condenados por el cristianismo, hoy en día, se la conoce como Basílica – Cisterna, Cisterna de la Medusa o Palacio Sumergido. Se construyó en la época del emperador bizantino Justiniano I. Era la mayor de las 60 cisternas de Bizancio en el año 532 d.C. Tenía una capacidad entre 80.000 y 100.000 m3, mediante un bosque de 336 columnas de mármol de 9m de altura, dispuestas en 12 filas de 28 columnas, separadas entre sí unos 4,8 m. En la base de 2 columnas podemos detenernos a contemplar las 2 cabezas de medusas mitológicas. Según la mitología griega, Medusa es una de las tres gorgonas del mundo subterráneo. Con serpientes por cabellos, tenía el poder de petrificar a quien la miraba. Y se solía representar a estas medusas como elementos de protección de los edificios importantes. Es por ello que están representadas desde el mundo romano en dicha basílica – cisterna.

Esta cisterna fue construida con un nivel científico-técnico decadente, como el resto de la ciencia y estilo de vida de la Roma Aeterna. La gran epidemia de Peste Negra en Constantinopla fue contemporánea a la construcción y uso de estos depósitos. Podríamos decir que fue el nacimiento de la miseria técnica medieval, es decir, el momento en que la ingeniería romana murió, para no ser superada hasta la actualidad. El problema fue que al almacenar el agua, que no era habitual en la Edad Media, se dejó al enorme sistema de alcantarillado de Estambul en una pésima condición sanitaria, y fue un nido de ratas y excelente caldo de cultivo para la propagación de la bacteria Yersinia pestis. Las ratas y sus pulgas infectaron a los seres humanos con la terrible enfermedad que diezmó a la población europea durante siglos. 

Hay que decir que los otomanos dejaron de usar la Basílica – Cisterna después de la Conquista de Estambul, debido a una creencia islámica, que indica que el agua que no fluye no es limpia y pura. Y por lo tanto el agua almacenada entre las columnas de la cisterna se usó para regar los jardines del Sultán, del Palacio Topkapi.


Fotografía 1. La Basílica – Cisterna. Fuente: la Guía del Viaje.


Fotografía 2. Columna de la Medusa en la Basílica Cisterna de Estambul.  Fuente: TRT

Es por ello que tanto en la península ibérica como en el lejano oriente, los estudios y trabajos sobre la gestión del agua están vinculados a los conflictos y problemas que se plantearon en esa época, al igual que las soluciones, alternativas y normas reguladoras. No debemos olvidar que a lo largo de la historia las sociedades se han asentado cerca de los cursos fluviales, puesto que como hemos visto el agua es vital para la vida (regadío, abastecimiento, fuerza motriz, elemento defensivo, …) y un bien estratégico y de poder. Y como debido a mejorar el sistema de abastecimiento con el almacenamiento de agua, se produjo un problema mayor en el sistema de saneamiento de la ciudad fronteriza, y con ello, una epidemia que aún hoy se recuerda, por su virulencia decenas de siglos después. La muerte llegó como consecuencia de una mala gestión del recurso básico, como consecuencia de una praxis sin prever sus consecuencias para la sociedad.

La siguiente etapa de nuestro viaje tiene un protagonista: el Renacimiento. Viajaremos a la bella Italia para conocer cómo la gestión del agua provocó un auténtico renacer en la sociedad, y como desde la penumbra de la Edad Media, se atisbaba un cambio radical en la mentalidad y en la forma de pensar. 

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