Aqualia
Connecting Waterpeople

Cuantificación y caracterización de mis aguas residuales (I)

1.511

Sobre el blog

Juan José Salas
MÉDICO DEL AGUA y DOCTOR EN QUÍMICA. Director de Servicios Tecnológicos de la Fundación CENTA. 36 años de experiencia en el tratamiento de las aguas residuales, especialmente de los vertidos generados en las pequeñas aglomeraciones urbanas.
· 1511
  • Cuantificación y caracterización mis aguas residuales (I)

Introducción

Cuando se busca una definición de las aguas residuales suele encontrarse la siguiente: “la generación de aguas residuales es una consecuencia inevitable de las actividades humanas. Actividades que modifican las características de las aguas de partida, contaminándolas e invalidando su posterior aplicación para otros usos”.

Hace unos meses, mientras preparaba la conferencia a la que había tenido el honor de ser invitado con motivo del 50 Aniversario de la Empresa Municipal de Aguas de Córdoba (EMACSA), se me ocurrió, como Médico del Agua, comprobar personal y exhaustivamente esta aseveración. Para ello, durante un tiempo, he estado contabilizando los consumos de agua en mis distintas actividades cotidianas (aseo personal, evacuación de los residuos generados por mi metabolismo, preparación de alimentos y limpieza del hogar), a la vez que he ido identificando y cuantificando los contaminantes que iba agregando al agua, en la ejecución de estas actividades.

Material y métodos

Para la cuantificación de los consumos de agua en mis diferentes actividades cotidianas he seguido dos pautas diferentes:

  • En el caso de las actividades que requerían pequeños volúmenes de agua (lavado de dientes y manos, afeitado, fregadero y limpieza de suelos), la medición de estos consumos se ha hecho de forma directa, con el auxilio de un recipiente y de una probeta graduada.
  • En el caso de los consumos de agua de mayor entidad (ducha, lavadora y lavavajillas), o de más difícil medida (cisterna), los volúmenes se han determinado mediante lecturas del contador ubicado a la entrada del piso, y asegurándome de que en esos momentos no se realizaba ninguna otra actividad paralela que también consumiese agua. Esta forma de proceder precisó de frecuentes bajadas al cuarto de contadores, algunas en horarios intempestivos, para hacer fotos del contador, ante la sorpresa y mosqueo de algunos de mis vecinos.

Como medida de comprobación he ido registrando, durante la duración del estudio, el consumo total diario de agua en mi hogar, haciendo uso del mencionado contador. Teniendo en cuenta que en casa convivimos dos personas, y extendiendo el régimen de gananciales en el que nos desenvolvemos al consumo del agua, he supuesto que personalmente consumo la mitad del agua registrada.

Todas las mediciones de consumos diarios se efectuaron en días en los que los dos moradores permanecíamos en casa, al objeto de poder cuantificar la totalidad del agua consumida.

Para la caracterización de mis aguas residuales he ido anotando minuciosamente todos los componentes que se recogen en el etiquetado de todos los productos usados para mi higiene corporal y para la limpieza de mi hogar. En el caso de los desechos de mi metabolismo, y por motivos obvios, para su caracterización he consultado fuentes autorizadas.

Los volúmenes empleados de los productos de aseo personal y de limpieza del hogar, intenté medirlos inicialmente haciendo uso de una probeta graduada, pero la viscosidad de algunos de estos productos (especialmente la de los geles de baño y afeitado y del champú), hacia difícil y poco exacta esta medida, por lo que acabé empleando para su cuantificación cucharas soperas y de café, cuya capacidad había determinado previamente, haciendo uso de la mencionada probeta. La cuchara sopera resultó tener una capacidad de 10 mL, mientras que la capacidad de la cuchara de café era de 5 mL (Figura 1).


Figura 1.- Contador que registra el consumo de agua de mi vivienda. Determinación del volumen de una cuchara sopera y de café. Determinación del volumen empleado de espuma de afeitar.

Resultados y discusión

La Tabla 1 recoge mis consumos medios de agua en las diferentes actividades cotidianas, junto a la frecuencia y al consumo de agua por uso, de estas actividades.

Tabla 1.- Consumos de agua en mis actividades diarias

 

La media  de los consumos totales diarios de agua en mi hogar, en el transcurso del ensayo, se situó en 280 L, por lo que de acuerdo con el “reparto ganancial” antes indicado, consumo personalmente unos 140 L/d. Cifra que se ajusta a la suma de los diferentes consumos reflejados en la Tabla 1 y que es ligeramente superior al consumo medio registrado en España en el año 2019, que se situó en 132 L/persona.día.

De forma gráfica, la Figura 2 muestra la contribución de las diferentes actividades al total de mi consumo personal de agua diario.


Figura 2.- Reparto de mi consumo de agua por actividades.

Se comprueba, que el uso de la cisterna es el que más agua consume (nada menos que el 45,3% del total). Agua de calidad potable, que se dedica a vehicular residuos metabólicos (orines y heces). ¿No creen que esta forma de operar está requiriendo un replanteamiento?

Si sumamos al consumo de la cisterna el destinado al aseo personal (ducha, lavado de manos y dientes y afeitado), el porcentaje se eleva al 81,7% del total, quedando evidenciado que el cuarto de baño es, con diferencia, el principal consumidor de agua en mi hogar.

El cuarto de baño es, con diferencia, el principal consumidor de agua en mi hogar

Al objeto de comprobar si este reparto del agua por actividades, fruto de mis mediciones, se encontraba o no dentro de lo que es habitual, he recurrido tanto a información de la OMS (Figura 3), como del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), (Figura 4).


Figura 3.- Distribución del consumo de agua por actividad según la OMS.


Figura 4.- El  consumo de agua en una vivienda sin jardín (MITECO).

Como se observa, para las dos fuentes consultadas el mayor consumo de agua se da también en el cuarto de baño, con porcentajes del 64% en el primero de los casos y del 73% en el segundo. Este último, más en consonancia con los consumos medidos en mi estudio (81,7%).

En el caso de la información aportada por la OMS, el elevado porcentaje del agua dedicado al lavado de la ropa (24%), viene justificado por realizarse a mano este lavado.

Bueno, ya van más de 1.000 palabras, por lo que lo dejamos por ahora. En la próxima entrega del post hablaremos de la caracterización de mis aguas residuales, identificando y cuantificando todos los contaminantes que añado al agua en mis actividades cotidianas y, que como se indicó en la definición inicial: “modifican las características de las aguas de partida, contaminándolas e invalidando su posterior aplicación para otros usos”.

También, el hecho de que “la generación de las aguas residuales es una consecuencia inevitable de las actividades humanas”, derivará en una nueva e insospechada definición de las aguas residuales. ¡PERMANEZCAN ATENTOS!

Agradecimientos

A mis vecinos por hacer la vista gorda cada vez que me han visto trajinando en el cuarto de contadores.

Comentarios