Connecting Waterpeople

Historia de dos “EDARES/PTARES”

2.695
(37)

Sobre el blog

Juan José Salas
MÉDICO DEL AGUA y DOCTOR EN QUÍMICA. Director de Servicios Tecnológicos de la Fundación CENTA. 36 años de experiencia en el tratamiento de las aguas residuales, especialmente de los vertidos generados en las pequeñas aglomeraciones urbanas.
  • Historia dos “EDARESPTARES”

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”. Con estas palabras inicia Charles Dickens su novela “Historia de dos Ciudades”, en la que con maestría pone de manifiesto el contraste social de dos ciudades europeas, Londres y París, a finales del convulso siglo XVIII.

Para el Concurso de Blogs, con motivo del Día Mundial del Agua, que este año tiene como lema “La Naturaleza para el agua” y que aborda las posibles soluciones naturales para hacer frente a los desafíos del agua en el siglo XXI, he querido contar la historia de dos “EDARES/PTARES”, intentando poner de manifiesto sus contrastes. Contrastes que finalmente no han resultado tan evidentes.

Ya sé que decir “EDARES” (para los de este lado del charco), o “PTARES” (para los del otro lado), no es de lo más correcto, pero ya saben aquello de que: ¡no dejes que la realidad te estropee un buen titular!

Sin más preámbulos empecemos nuestra historia.

Alejandro y David se criaron juntos en un pequeño pueblo, compartieron los juegos de la infancia y las inquietudes efervescentes de la adolescencia, y juntos se fueron a la capital a completar sus estudios.

Alejandro y David se criaron juntos

Con el tiempo, ambos acabaron ejerciendo de operadores de sendas “EDARES/PTARES”. Alejandro en la estación depuradora de la capital de la provincia y David en la de su pueblo natal, al que regresó lleno de añoranza y para recuperar los ojos verdes de una compañera de pupitre.

La “EDAR/PTAR” de Alejandro da servicio a 250.000 habitantes y se basa en la tecnología de lodos activados. Comparte su trabajo con varios compañeros, que se encargan de la operación y mantenimiento de las instalaciones las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.

David opera, él solo, la estación que sirve a los 1.500 habitantes de su querido pueblo, y está muy orgulloso de depurar sus aguas mediante una tecnología, “natural como la vida misma, como a él le gusta llamarla, un sistema de Humedales Artificiales.

Los dos amigos, aunque no se ven a menudo, mantienen un contacto muy frecuente a través de las redes sociales.

En estos encuentros virtuales, tras las preguntas de rigor: “¿cómo te encuentras?, ¿qué tal la familia?”, la mayor parte del tiempo la dedican a hablar del trabajo, y a presumir de sus depuradoras, criticando, de paso, a la del otro.

- Mientras yo opero una depuradora, tú te entretienes con un juguete- suele repetirle Alejandro a David, henchido de suficiencia. A lo que el interpelado responde de inmediato: - Con tantos medios como tienes a tu disposición, así cualquiera, lo que tiene mérito es lo que hago yo en mi depuradora “natural como la vida misma”.

Para dilucidar, de una vez por todas, quién es el que lleva la razón en estas disputas laborales, y aprovechando la campaña #Visitatudepuradora, han acordado visitarse mutuamente, para luego quedar físicamente y compartir las experiencias.

Hoy es el día elegido para verse, han pedido unas cervezas y prácticamente ni se han saludado, pues hoy lo importante es hablar de sus visitas al campo rival.

Alejandro toma la iniciativa y le confiesa a David, -Debo de reconocer que nada más llegar a tu depuradora me sorprendió mucho la etapa de pretratamiento, pues estaba convencido de que los que os dedicabais a los tratamientos “naturales” aún seguíais con las antiguas rejas de desbaste manual.

David ve la oportunidad de apuntarse un primer tanto, y no duda en responder con rapidez: – Qué anticuado te veo, ya hace tiempo que nos pasamos a un pretratamiento de limpieza automática y con todos sus avíos (desbaste, desarenado y desengrasado), por lo que por ahí no vas a encontrar diferencias en nuestras instalaciones, tú cuentas con más líneas y con unidades más grandes, pero en el fondo los dos hacemos lo mismo en cabecera de planta.

- Otras dos cosas que me llamaron mucho la atención de tu depuradora – continúa Alejandro -, fueron la gran superficie que, en proporción a la población que depuras, ocupan tus instalaciones y el hecho de que no cuentes con una línea propia de lodos, que como has podido comprobar en mi caso, tiene la misma envergadura que la línea de agua.

- Para darte respuesta a ambas cuestiones -se fue animando David -, déjame que te cuente algo con lo que me sorprendió el Médico del Agua en una visita que hice a su Hospital Universitario. Nos encontrábamos ante un Humedal Artificial de Flujo Vertical, que llevaba en operación más de una década, sin registrar ningún síntoma de colmatación y con la grava superficial casi tan limpia como el primer día. Ante mi asombro, pues esperaba encontrar una buena capa de costra superficial, el Médico me contó la historia de las gallinas, sí de las gallinas, no te rías, que viene a decir más o menos lo siguiente. Antes las gallinas se criaban en libertad, comiendo lo que iban encontrado en sus correrías y disfrutando de la vida y de sus frecuentes escarceos amorosos con alguno de los gallos del corral. Debido a este estilo de vida, tan natural, la carne y los huevos de estas aves eran de gran calidad y su cría no generaba prácticamente residuos, pues estos se iban reciclando en el propio terreno, operación en la que participaba un gran número de variados, y muy eficientes organismos recicladores.

En la actualidad, y al objeto de incrementar al máximo la producción, las gallinas viven encerradas, en su vida ven el sol ni a gallo alguno, y la carne y los huevos que producen hacen recordar, con nostalgia, tiempos pasados. Este trabajar a velocidades aceleradas conlleva, además, la producción de grandes cantidades de residuos orgánicos, la gallinaza, de la que se generan unos 140 gramos por gallina y día.

Si no te ha gustado esta bucólica comparativa, piensa entonces que cuanto más corres con tu flamante coche, más contaminación estás generando.

Pues bien, algo parecido ocurre con las tecnologías en las que se basan tu depuradora y la mía. En tu caso, estás acelerando los procesos aerobios naturales, a base de aportar al sistema aire (oxígeno) en grandes cantidades y mediante equipos electromecánicos, que consumen una buena cantidad de energía, y es por eso por lo que eres capaz de depurar una gran cantidad de aguas residuales en una superficie reducida. Pero como contrapartida, generas una gran cantidad de residuos, los lodos

En mi caso –a David le fluyen ahora rápido las palabras- también imito a los procesos naturales, en concreto a los que tienen lugar en las zonas húmedas, pero al trabajar a su misma velocidad, no preciso aportar oxígeno extra al sistema, lo que supone un ahorro de costes de operación muy importante y, de paso, minimizo la cantidad de lodos que se generan en el proceso depurador, gracias a la intervención de los organismos recicladores. Pero como todo no puede ser perfecto, este trabajar a velocidad natural necesita una mayor superficie para su implantación. Ya sabes que la naturaleza es sabia, pero lenta. Quizás por ello se equivoca menos.

Alejandro no salía de su asombro – ¿Me estás diciendo entonces que todas nuestras disputas no tienen sentido, y que en el fondo, de forma menos visible en mi caso, y nítidamente en el tuyo, es la naturaleza la que mueve diligentemente los hilos para que nuestras depuradoras cumplan con su objetivo?

- Exactamente amigo, pero no te extrañe, pues como ocurre en otros de los muchos desafíos del agua en el siglo XXI, LA RESPUESTA ESTÁ EN LA NATURALEZA, sentenció David saboreando estas últimas palabras.

La respuesta está en la NATURALEZA

Apuraron la penúltima cerveza, se miraron a los ojos, esbozaron una sonrisa y, finalmente, se preguntaron por la familia.

“Es el mejor de los tiempos, la edad de la sabiduría, la época de la incredulidad, la era de la luz y de la primavera de la esperanza”.

P.D. Estimado lector, cuando lea este post andaré por Bolivia, ejerciendo mi bendita profesión. Si la lectura le ha resultado amena, e incluso ha conseguido arrancarle alguna que otra sonrisa, le agradecería que pinchase en el corazón azul que aparece al comienzo de la historia. En esta ocasión se trata de un concurso de blogs, que ganará aquél que más corazones “robe” a sus lectores.

No olvide, por favor, que para poder votar es preciso registrase previamente en iAgua.

Si ya está usted registrado, o es seguidor de mi blog (lo que le agradezco), lo tiene más fácil, pues tan solo precisa Iniciar sesión, antes de “darme su corazón”.

En todo caso: MUCHAS GRACIAS POR DEDICARME PARTE DE SU VALIOSO TIEMPO.

Comentarios