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Gestión del ciclo del agua en economías avanzadas

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Sobre el blog

Juan Mateo Horrach Torrens
Ingeniero Industrial por la ETSEIB, UPC. M.B.A. por IESE. Postgrado en Inversión y financiación UPM. Ingeniero Industrial del Servicio de Residuos del Consell de Mallorca en excedencia. Ingeniero consultor.
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  • Gestión ciclo agua economías avanzadas

Recientemente hemos visto publicado que el Govern de les Illes Balears quiere reenfocar la gestión del ciclo del agua, hacia un mayor uso de la desalación. Más vale tarde que nunca esta rectificación; muy necesaria desde nuestro punto de vista, para una mejora global de nuestros acuíferos en el medio y largo plazo.

No es mal momento para recordar algunos principios de aplicación a la gestión del ciclo del agua.

Desde hace años, venimos analizando distintos modelos de gestión del ciclo del agua. Esta experiencia acumulada nos lleva a proponer una serie de principios generales para aplicar en economías avanzadas, como podría ser nuestro caso.

1) Constatación de la importancia de la buena gestión del ciclo del agua para el bienestar de la población.

Es importante tomar consciencia de la importancia que tiene la buena gestión del ciclo del agua, ya que, en caso contrario, provoca muchos problemas para la ciudadanía. Puede parecer una cosa obvia, pero si lo analizamos en detalle, podremos apreciar cómo no se presta especial atención a la gestión del ciclo del agua, recurriendo a actuaciones puntuales y siempre como reacción ante problemas urgentes sobrevenidos, sin planificación alguna.

2) Evitar la politización en el desarrollo del modelo.

Es preciso establecer una estrategia y una planificación a medio y largo plazo, y mantenerla durante largos periodos de tiempo en su esencia, variando solamente con la aplicación de mejores técnicas a medida que estas se van desarrollando. Si cada cuatro años se cuestionan los modelos globalmente y se cambian, difícilmente se alcanza un grado suficiente de calidad de gestión.

3) Planificación a largo plazo y cumplimiento de plazos.

Los casos de éxito siempre requieren una planificación a largo plazo, que permita anticipar los problemas futuros. Actualmente, la construcción de las infraestructuras necesarias y su complejidad técnica y administrativa requieren un desarrollo prolongado en el tiempo. La anticipación es la mejor garantía de resultados para el conjunto de la ciudadanía. Tan o más importante que la planificación es la correcta ejecución en plazo de todo lo planificado.

4) Las soluciones están adaptadas a cada caso, y nunca son meramente técnicas.

Efectivamente, en todos los casos, es preciso analizar la cuestión desde distintos puntos de vista, con participación importante de colectivos diversos.

Se ha recurrido siempre a acuerdos de colaboración con la ciudadanía y los agentes económicos, como pasos previos a la implantación de un modelo de gestión desarrollado.

5) Adaptación de soluciones coherentes con la realidad del lugar.

El prêt a porter no existe para este tipo de problemáticas. Es necesario un modelo a medida, en función de la disponibilidad de los recursos escasos: agua, energía, territorio, climatología, población, actividades económicas y otros vectores sociales y económicos.

6) La administración siempre debe tomar la iniciativa, dirigir y supervisar el proceso.

La gestión del ciclo del agua, precisamente por su importancia en el bienestar común, no puede dirigirse desde otro ámbito que no sea la administración de la ciudad, región o país. Esta administración debe seleccionar el modelo de gestión y dirigir la planificación. Las funciones ejecutivas y de explotación y mantenimiento pueden delegarse en empresas privadas o públicas en colaboración con privadas, manteniendo siempre desde la administración una adecuada supervisión de todo el ciclo.

7) La administración debe recurrir a la iniciativa privada.

Efectivamente, mediante las figuras contractuales con las que cuenta, como los contratos de servicios, concesiones, colaboraciones público-privadas, tercer sector, economía social y colaborativa. Porque de la iniciativa privada puede obtener recursos y conocimientos de los que no dispone la propia administración. Por tanto, podemos afirmar que se establece una relación positiva para ambas partes, en beneficio de toda la comunidad.

8) La gestión del ciclo del agua en una sociedad moderna requiere mucho trabajo y dedicación de personas con todos los niveles de formación.

Efectivamente, la complejidad creciente de los procesos y equipos utilizados en la gestión del ciclo del agua, requiere de las aportaciones de un gran número de personas con conocimientos y habilidades muy diversas, siendo una fuente importante de ocupación de calidad y de integración social.

9) Un sistema moderno de gestión del ciclo del agua facilita un importante desarrollo de conocimientos, que pueden ser puestos en valor.

Tanto si hablamos de captación, desalación, potabilización, conducción, depuración, regeneración, reutilización o vertido, llegar al fondo de la cuestión y ser ambicioso en los objetivos y en las soluciones desencadena nuevos requerimientos y nuevas técnicas de aplicación a nuestro propio entorno o a entornos distintos, deviniendo en una potencial fuente de ingresos y desarrollo de personas y empresas.

10) Aplicación de tasas o tarifas, aproximando su importe al coste efectivo del servicio.

En otras palabras, es preciso aplicar esquemas financieros que tiendan a hacer cumplir el principio fundamental de la vigente Directiva Marco: la cobertura de todos los costes del ciclo y externalidades del servicio. En este apartado, también se observa que los esquemas financieros combinan financiación pública con financiación privada, dado que las exigencias de inversión son siempre elevadas, y se prestan a modelos de colaboración público-privada.

11) Transformación de la economía lineal a la circular.

En efecto, todos los modelos de gestión van incrementando el aprovechamiento de agua residual tratada, como nuevo recurso complementario para usos cada vez más complejos, y disminuyendo las soluciones lineales, encaminadas al vertido final al medio receptor.

Como conclusión, podemos afirmar que, en una economía moderna, la gestión del ciclo del agua es un asunto de capital interés, y así debe ser percibido por las principales autoridades y por la ciudadanía. Esta gestión puede resolverse de distintas formas y mediante modelos diversos con buenos resultados, siempre que, sea cual sea el modelo o modelos elegidos, se priorice la profesionalidad a todos los niveles y el trabajo bien hecho.