“Di”, agua en la lengua Guna Yala

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Esto días he tenido la oportunidad de conocer la cultura y formas de vida del pueblo indígena panameño de Guna Yala (hasta hace poco se decía Kuna Yala, que significa Tierra Kuna o Montaña Kuna). Ha sido en el marco de un proyecto que la Fundación CENTA tiene con el Ministerio de Salud de la República de Panamá.

En este país existen 3 comarcas indígenas, una de ellas la de los Kunas. La comarca fue creada en 1938, y el Estado reconoce su autonomía indígena desde 1953, año en que se establece el Congreso General Kuna  como autoridad política y administrativa.

Dicha comarca, es una larga franja costera (226 km) de selva que llega hasta la misma frontera con Colombia, y gran cantidad de islas, la mayoría de pequeño tamaño.

Los kunas viven en aldeas o poblados cruzados por una o dos calles principales. La vivienda es de caña brava con techo de hoja de palma. Se construye, pegadas una a otra, una casa de dormitorio que se conoce como “casa grande” (nega tumat) y otra para cocinar y comer, que recibe el nombre de casa del fuego (so-nega). En todas las comunidades kunas existen casas como la casa de la chicha (innanega) donde se celebran ceremonias y fiestas y la “casa del congreso”, donde se celebran las reuniones de la comunidad.

La historia oral del pueblo kuna indica que ellos provienen del norte de Colombia, desde donde fueron emigrando al Darién presionados por otros grupos indígenas. En los últimos siglos se fueron desplazando hacia el Caribe, hasta que en el siglo XIX se asentaron en las islas.

En total, son 365 islas coralinas las que pertenecen a la Comarca, de las cuales, poco más de sesenta están habitadas. Se organizan en 49 comunidades, con una población de alrededor de 60.000 personas (la gran mayoría del pueblo Kuna).

Unos de los grandes problemas que en la actualidad existe en esta comarca, y el cual es objeto del proyecto antes mencionado, es el agua, “di” en su lengua.

Son islas muy pequeñas, y apenas un par de ellas cuentan con una perforación que les suministra algo de agua salobre. A la mayoría se les está suministrando agua a partir de acueductos construidos por el Ministerio de Salud desde tierra firme. Antiguamente, se desplazaban en canoa diariamente para aprovisionarse del líquido elemento.

El otro gran problema relacionado con el agua es la falta de saneamiento. Lo único que nos encontramos para que la población pueda hacer sus necesidades son letrinas colgantes sobre la orilla que se construyen como buenamente se puede.

La gran densidad poblacional que se está alcanzando en la mayoría de las islas, ocasiona que se sucedan unas junto a otras las innumerables letrinas colgantes, compartiendo los espacios de entrada y salida de embarcaciones y las zonas de juego y baño de los niños de la zona.

El riesgo sanitario, se ve agravado con el impacto visual que ocasiona la gran acumulación de residuos plásticos que se está dando por la falta de un sistema de recogida de residuos sólidos.

La organización política de los Kunas es jerarquizada, participativa y democrática. Cada isla o pueblo tiene un Saila que está supeditado a los tres grandes Sailas de la comarca nombrados por los representantes de cada comunidad en el Congreso General Kuna. Estos tienen su sede en Narganá, Ailigandí y Tubualá.

Tuvimos oportunidad de reunirnos con las autoridades locales (Sailas) de 2 comunidades: Agwanusadup o Corazón de Jesús y Digir o Río Tigre. Sin duda están preocupados por la situación y solicitan el máximo apoyo para encontrar lo antes posible una solución sostenible a sus problemas de acceso al agua y saneamiento mejorado.

Una vez más nos chocamos con la cruda realidad: estamos en el siglo XXI y sigue habiendo cientos de millones de personas para las que abrir un grifo y llenar un vaso con agua o ir al cuarto baño a hacer sus necesidades, es todo un lujo inimaginable.

Estamos en el siglo XXI y sigue habiendo cientos de millones de personas para las que abrir un grifo y llenar un vaso con agua o ir al cuarto baño a hacer sus necesidades, es todo un lujo inimaginable.

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