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Innovación y desarrollo tecnológico en el sector del agua en Andalucía

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  • Innovación y desarrollo tecnológico sector agua Andalucía
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Sobre el blog

Juan Ramón Pidre Bocardo
Gerente en CENTA
Bentley Systems
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Ayer leía el post de Xavi Duran Ramírez sobre la necesidad de disponer de departamentos de investigación en las administraciones hidráulicas y me venían algunas reflexiones sobre la innovación y desarrollo tecnológico en materia de agua en Andalucía que he querido compartir.

En general, las actividades de I+D+i no han gozado en el Sur de Europa de la atención que su importancia parecería exigir, y este hecho es extensivo al sector del agua. Ello es particularmente preocupante dada la importancia estratégica del recurso agua, cuya disponibilidad en calidad y cantidad es una de las bases del bienestar social.

Las políticas de Ciencia y Tecnología constituyen un elemento de primordial importancia en el desarrollo de las sociedades modernas, porque hay una relación directa entre la capacidad de innovación de un país y su competitividad. Son políticas horizontales que pueden y deben contribuir al desarrollo de las diferentes políticas públicas sectoriales (educación, salud, medio ambiente...) y a mejorar el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos, objetivo último de todas las políticas públicas.

La misión de la Administración debe ser, por una parte, la de fortalecer la investigación básica como elemento fundamental para contribuir solidariamente a la generación de conocimiento, base de todo desarrollo a largo plazo y, por otra parte, la de crear un clima favorable para que las empresas se incorporen plenamente a la cultura de la innovación tecnológica con el fin de incrementar su competitividad.

La importancia de la política de I+D+i ha sido repetidamente puesta de manifiesto en los últimos años, con el objetivo de consolidar un crecimiento sostenido a largo plazo que contribuya al desarrollo económico y al bienestar. El incremento del presupuesto público debe contribuir también a estimular la participación de la iniciativa privada en actividades de I+D+i. En este aspecto, se trata de corregir, e incluso invertir, la tendencia descendente de los últimos años del esfuerzo empresarial en I+D+i. Para ello se han de articular políticas que, favoreciendo en general las actividades de investigación científica, desarrollo e innovación tecnológica, coordinen mejor las tareas científico-tecnológicas de los sectores público y privado, y logren no sólo reforzar la calidad de la investigación sino también el valor de sus aplicaciones.

Este último objetivo debe recibir especial atención, puesto que el Sistema español de Ciencia - Tecnología - Empresa - Administración se caracteriza, como en general el de toda Europa, por unos niveles insuficientes de aplicación práctica de los conocimientos obtenidos de la investigación. Es imprescindible rentabilizar en nuestros sectores productivos el esfuerzo colectivo que se realiza en investigación aplicada. Todo ello, obviamente, sin olvidar la importancia capital de la investigación básica, que es fuente inagotable de ese conocimiento que se pretende rentabilizar.

En el caso del agua, esta coyuntura debe ser objeto de una atención preferente, puesto que este recurso constituye una de las bases más destacadas de la calidad de vida.

A la vista de la importancia estratégica del agua para nuestra sociedad, se hace prioritario dar impulso a las acciones de I+D+i, entendidas como antesala de cambios en la ordenación del recurso y en su apreciación pública. Una herramienta fundamental a este fin es la valorización de conocimientos y efectivos humanos. Se hace por lo tanto urgente proceder a una movilización global de los sectores sociales y de los especialistas, con inversiones y reformas en I+D+i, educación y formación, información, cooperación. Ello obliga a buscar soluciones imaginativas tanto en la gestión de fondos específicos (combinando adecuadamente la función gestora de las administraciones públicas y las empresas) como en la orientación y aprovechamiento de una masa cualificada de titulados universitarios, actualmente sometida a graves presiones de paro y subempleo.

Esto es particularmente apremiante en el caso de la investigación española, y en particular de la andaluza, pues se aprecia una escasa correlación entre el esfuerzo de inversión en I+D+i y las prioridades sociales o ambientales (en el caso del agua, la racionalización de los usos del agua o la protección de los valores ambientales). Es decir, la transformación de los productos de investigación (o de las innovaciones normativas) en avances sociales muestra cierta ineficiencia y es por ello importante analizar los puntos débiles de la cadena de transferencia.

la transformación de los productos de investigación en avances sociales muestra cierta ineficiencia y es por ello importante analizar los puntos débiles de la cadena de transferencia

Del precedente conjunto de datos puede inferirse la importancia de contribuir a la racionalización del sector del agua en Andalucía mediante el avance en cuatro direcciones fundamentales:

  • Consolidación de datos, sistematización de la información, establecimiento de terminología y criterios para la cuantificación del recurso. Se trata de crear una referencia, espacial- y temporalmente estructurada, para la disposición de datos sobre el agua.
  • Creación de una red de investigación regional y de estudios territoriales del agua coordinada por la administración regional competente. Esta red ha de permitir la investigación bajo demanda social (en universidades y centros especializados), a solicitud y con apoyo de los agentes sociales del sector: asociaciones, empresas, ONGs, municipios...
  • Acercamiento entre empresas y administración, tanto en el plano de la colaboración técnica como en el de la definición de estrategias conjuntas para el progreso del sector. Implicación de la iniciativa privada (empresas, entidades bancarias) en la promoción del modelo de gestión de los recursos hídricos.
  • Intensificación del diálogo entre estamentos y la formación ciudadana para extender y madurar una cultura del agua adecuada a las necesidades y limitaciones de nuestro contexto. Potenciación de los centros y programas de formación de amplio espectro que, dirigidos a profesionales de diversa orientación (químicos, ingenieros, biólogos, geógrafos...), permita cubrir las nuevas demandas suscitadas por el agua.

En resumen, el sector del agua presenta características singulares dada su ubicación central, que lo sitúa en el punto de mira de múltiples jurisdicciones y disciplinas. Ello acentúa aún más los problemas achacables a la fragmentación de competencias y hace imperativo el consolidar estructuras temáticas de cohesión.

Por otra parte, en ningún otro sector es tan marcada la desproporción entre gasto total (en infraestructura) e inversión en I+D+i, formación y divulgación. Todo coincide pues en señalar que la administración del agua, especialmente en el área mediterránea, requiere planteamientos integradores que permitan dotar de la adecuada vertebración a este recurso; y que la Universidad, Centros de Investigación y Tecnológicos pueden constituir un factor primordial para la impulsión de un giro hidráulico, cuya apremiante necesidad se hace por momentos evidente.

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