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Día Mundial del Agua 2020: agua y cambio climático, el reto de hoy

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  • Día Mundial Agua 2020: agua y cambio climático, reto hoy
  • El Día Mundial del Agua 2020 se centra en la relación entre el agua y el cambio climático.
  • Es hora de mirar al futuro haciendo frente al reto de hoy: el cambio climático.

Sobre el blog

Laura F. Zarza
Licenciada en Ciencias Ambientales. Comunicación y Marketing en iAgua. Escritora de fantasía y ficción en el tiempo libre.
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El Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, se centra en la importancia del agua dulce en nuestras vidas. Con él se pretende dar a conocer la relevancia del recurso y crear conciencia para abordar la crisis mundial del agua, donde 2.200 millones de personas viven aún sin acceso al agua potable, así como trabajar en la línea del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6: agua y saneamiento para todos en 2030.

Se estima, además, que actualmente 3.600 millones de personas en todo el mundo ya viven en áreas con escasez de agua por lo menos un mes por año; y según el Informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos, esto podría alcanzar de 4.800 a 5.700 millones para el 2050, lo que provocará una pugna sin precedentes entre los usuarios del agua independientemente de las fronteras políticas.

Actualmente 3.600 millones de personas en todo el mundo ya viven en áreas con escasez de agua por lo menos un mes por año

El tema central de este año no podía ser otro que el cambio climático, como ya se hiciera en el Día Mundial de los Humedales 2019. El desafío de nuestro tiempo. La variabilidad del ciclo del agua aumenta debido a este, lo que provoca fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones o sequías, que son cada vez más frecuentes y severos, y provocando consecuencias devastadoras a nivel económico, social y ambiental. Es más, el clima extremo ha causado más del 90 % de los mayores desastres en la última década. Y aunque son muchas las voces que lo quieren negar, los mayores desastres naturales del siglo XXI han sido provocados por este fenómeno, siendo una de las consecuencias la falta de recursos que obliga a huir a millones de personas de sus hogares. En estos casos, los servicios básicos son los primeros en resentirse ante el impacto del cambio climático, especialmente los hídricos, donde un sistema de saneamiento y un suministro de agua adaptados al cambio climático podrían salvar la vida de más de 360.000 bebés cada año (ONU, 2020).

Agua y cambio climático

Infografía: Pablo González-Cebrián/iAgua.

A nivel mundial, Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC),  evaluó los impactos hidrológicos debidos al cambio climático y señaló que los cambios que se producirán en el ciclo global del agua no serán uniformes. Una variabilidad que reflejan los mapas de riesgos climáticos publicados por la Agencia Europea del Medio Ambiente y en los que se muestra cómo las diferentes regiones podrían verse afectada por los impactos del cambio climático, por no mencionar los peores episodios climáticos sufridos en España en los últimos años.

Sin embargo, esta estrecha relación entre el fenómeno climático y el recurso hídrico, hace que una correcta gestión del agua ayude a paliar sus efectos. En este sentido, y según señala la ONU, si limitamos el aumento del calentamiento global a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales, podríamos reducir el estrés hídrico causado por el clima hasta en un 50 %.

La crisis climática mundial está ligada al agua en todos los sentidos

La crisis climática mundial está ligada al agua en todos los sentidos. El recurso hídrico es el medio a través del cual la sociedad percibe muchos de los impactos de la crisis climática, debido a su estrecha relación con otros sectores como la agricultura, la salud, la energía o el transporte, tal y como se refleja también en la vinculación del ODS 6 con el resto de Objetivos.

Según la UNESCO, el agua es un factor que influye en el desarrollo social y tecnológico, una fuente posible de bienestar o de miseria, de cooperación o de conflicto. En este sentido, el agua no solo es esencial para casi todos nuestros bienes y servicios, es además la fuente de energía renovable más importante y más utilizada: la energía hidroeléctrica, que representa el 19% del total de la producción de electricidad en el mundo (OMM).

“Exhorto a todos los interesados a que redoblen las medidas climáticas e inviertan en sólidas medidas de adaptación para la sostenibilidad del agua. Si se limita el calentamiento global a 1,5 grados centígrados, el mundo estará mejor plantado para gestionar y resolver la crisis del agua que todos enfrentamos” (Antonio Guterres)

¿Por qué el agua y cambio climático están inextricablemente relacionados?

Según la ONU, el aumento de las demandas de una población cada vez más numerosa y una economía mundial que evoluciona rápidamente, combinado con los efectos del cambio climático, exacerbarán la dificultad del acceso al agua y al saneamiento para usos domésticos.

Es por ello que el binomio agua-cambio climático exige que las políticas y el planeamiento nacional y regional en materia climática adopte un enfoque integrado entre ambos. Si bien las medidas adoptadas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) repercuten directamente en el uso y la gestión de los recursos hídricos; a su vez, las medidas de extracción y gestión del agua afectan a las emisiones de carbono debido a la intensidad energética de los sistemas de tratamiento y distribución del agua (Informe de políticas de ONU-Agua sobre cambio climático y agua, 2019). Según informes del IPCC:

  • Los riesgos del cambio climático relacionados con el agua dulce se acentúan significativamente a medida que aumentan las concentraciones de los gases de efecto invernadero (GEI).
  • Por cada grado de calentamiento global, aproximadamente un 7 % de la población mundial estará expuesta a una disminución de los recursos hídricos renovables de al menos el 20 %.
  • Desde mediados del siglo XX, las pérdidas socioeconómicas causadas por inundaciones han aumentado principalmente debido a una exposición y vulnerabilidad mayores.

El agua como parte de la solución

SI bien en 2019 el Día Mundial del Agua puso el foco en no dejar a nadie atrás, es hora de mirar al futuro haciendo frente al reto de hoy: el cambio climático.

Con el imparable aumento de la población, se proyecta que para 2040 la demanda mundial de agua se incremente más del 50 %. El cambio climático reduce la capacidad de previsión de la disponibilidad de recursos hídricos, disminuye la calidad del agua y constituye una amenaza para el desarrollo sostenible; unos impactos que afectan de manera desigual y variable a todas las regiones del mundo. Se trata, por tanto, de una amenaza de carácter global que es necesario abordar desde todos los ámbitos, y aunque el agua es el recurso más afectado por el cambio climático, también es parte de la solución.

Aunque el agua es el recurso más afectado por el cambio climático, también es parte de la solución

El agua no solo es un eje central para los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, sino que la gestión mejorada de la misma, incluido el saneamiento, es un componente esencial de las estrategias propugnadas por el Acuerdo de Paris para la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos. Esta reciprocidad entre las medidas del cambio climático y el agua hace que tengamos ante nosotros la oportunidad de repensar en la gobernanza del agua y los sistemas de gestión de los recursos hídricos.

Entre las opciones de mitigación del cambio climático, se encuentran las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) (tema central del Día Mundial del Agua 2018), que utilizan o imitan procesos naturales para mejorar la disponibilidad de agua, mejorar la calidad del agua y reducen los riesgos asociados con desastres relacionados. Pero también está la tecnología, que se focaliza en las infraestructuras hidráulicas y lo procesos de planificación y gestión de la extracción, la distribución y el tratamiento del agua.

Así, con el agua siendo un factor que facilita y limita al mismo tiempo la capacidad de la humanidad para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, transformar los sistemas de gobernanza y gestión actuales y aumentar la coherencia de los marcos mundiales, son las herramientas al alcance de nuestra mano para hacer frente al reto de hoy. La inacción ya no es una opción.

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