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Día Mundial del Retrete 2020: un saneamiento sostenible frente al cambio climático

  • Día Mundial Retrete 2020: saneamiento sostenible frente al cambio climático

Sobre el blog

Laura F. Zarza
Licenciada en Ciencias Ambientales. Responsable de Contenidos en iAgua. Escritora de fantasía y ficción en el tiempo libre.
Global Omnium

En el contexto de la iniciativa “Saneamiento para Todos” de las Naciones Unidas, y como parte de una campaña de concienciación de la importancia del acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento, cada 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Retrete con el fin de crear conciencia sobre la crisis del saneamiento mundial que, ahora con la pandemia sanitaria, se ha hecho más notable si cabe. Bajo el lema "El saneamiento sostenible y el cambio climático”, desde la ONU y en consonancia con la Agenda 2030, se trata de adoptar medidas que permitan dar respuesta a ambas crisis (la del saneamiento y la climática) con la vista puesta en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6, cuya finalidad es “Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos” de aquí a 2030.

En este proceso de cumplimiento, la ONU establece una serie de indicadores para medir y conocer los progresos logrados, como el del acceso al agua potable, la calidad del agua, la población que tiene acceso a servicios de saneamiento o la proporción de aguas residuales que son tratadas de forma segura. Y, es que, aún hoy, más de la mitad de la población mundial, unos 4.200 millones de personas, no disponen de retretes en sus viviendas o tienen sistemas de saneamiento deficientes.

¿Por qué es importante celebrar el Día Mundial del Retrete?

Igual que sucede con el gesto de abrir el grifo y ver como sale el agua, disponer de un retrete en nuestras casas parece algo muy simple; algo que está al alcance de todos. Nada más lejos de la realidad, la celebración de un Día Mundial sobre un objeto tan banal para muchos como es el retrete, se hace especialmente necesario al darnos cuenta de que todos los seres humanos compartimos la necesidad de utilizarlo, pero no todos tienen uno. Y, es que, seas de donde seas y estés donde estés, necesitas un retrete para tener unas condiciones de salubridad adecuadas.

No sería tan importante este día si la sociedad acabara con todos los tabúes que giran en torno al retrete y a la defecación, que fue precisamente el tema central de la celebración en 2017. O si nosotros, como la especie más inteligente de este planeta, escucháramos la llamada de la naturaleza (en sus dos sentidos), tema sobre el que versó el Día Mundial en 2018, dado que miles de millones de personas no pueden responder de la misma manera a la llamada natural de los instintos fisiológicos debido a la falta de letrinas y, a su vez, a que la naturaleza tiene una de las respuestas al problema mundial que tenemos: las soluciones para el saneamiento basadas en la propia naturaleza, que aprovechan los ecosistemas para tratar los desechos humanos antes de que regresen al medioambiente.

No sería necesario si, por un momento, todos aquellos que solo tenemos que abrir una puerta para acudir a nuestro reluciente váter nos considerásemos unos privilegiados, pues luchar contra la pobreza en todos sus aspectos, es el desafío de todos, y no debemos permitir que nadie se quede atrás, logrando, tal y como se proclamaba en 2019, el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos, poniendo fin a la defecación al aire libre y prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad.

Un saneamiento sostenible contra el cambio climático

La ONU estima que para 2050, hasta 5.700 millones de personas podrían estar viviendo en áreas donde el agua es escasa durante al menos un mes al año, creando una competencia sin precedentes por los recursos hídricos. Es otro desafío de nuestro tiempo pues, antes, durante y después de la pandemia provocada por la COVID-19, el cambio climático. Cada año, el fenómeno va a más y sus efectos son cada vez peores; y la relación entre este y el agua se ha hecho más estrecha si cabe con la irrupción de la pandemia, pues no debemos olvidar que el 40% de la población mundial, es decir, 3.000 millones de personas, no dispone de instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón en sus hogares, un punto básico para combatir la propagación del virus.

El otro desafío de nuestro tiempo, antes, durante y después de la pandemia provocada por la COVID-19, es el cambio climático

La ONU advierte que las inundaciones, la sequía y el aumento del nivel del mar amenazan los sistemas de saneamiento, desde los inodoros hasta las fosas sépticas y las plantas de tratamiento, que al quedar dañados podrían esparcir los desechos humanos a las comunidades y cultivos alimentarios, causando enfermedades infecciosas mortales como la propia COVID-19, el cólera y la tifoidea.

Día Mundial del Retrete

El papel aquí de un saneamiento sostenible, y este es el mensaje que Naciones Unidas lanza este año, es que la reutilización segura de desechos humanos ayuda a ahorrar agua, reduce y captura las emisiones de gases de efecto invernadero para la producción de energía, y puede proporcionar a la agricultura una fuente confiable de agua y nutrientes. Pero esto no puede lograrse sin un inodoro que capture de manera efectiva los desechos humanos en un entorno seguro, accesible y digno.

El máximo exponente del progreso humano

Pese a haber logrado importantes avances en materia de agua y saneamiento, hay problemas que siguen persistiendo: miles de millones de personas disponen de sistemas de saneamiento deficientes y vulnerables, o carecen completamente de ellos. Sin embargo, hemos de aprovechar nuestras capacidades para mejorar la forma en la que gestionamos los residuos humanos, algo clave para reducir el impacto de las aguas residuales que se tratan de forma inadecuada (en todo el mundo, el 80 % de las aguas residuales que genera la sociedad vuelve al ecosistema sin haber sido tratada ni reutilizada).

La prestación de servicios de saneamiento es uno de los avances más importantes en materia de salud pública

El retrete es, sin ninguna duda, el máximo exponente del progreso humano, y la prestación de servicios de saneamiento es uno de los avances más importantes en materia de salud pública. De hecho, según el Banco Mundial (2016), la promoción de la higiene es la intervención sanitaria más eficaz en función del costo.

Cuesta relacionar, en ocasiones, que los primeros retretes aparecieran hace 4.000 años, pero hoy 297.000 niños menores de cinco años mueran cada año debido a enfermedades diarreicas causadas por las malas condiciones sanitarias o agua no potable. Una larga trayectoria en materia de saneamiento que no termina de culminar a nivel mundial, pues los recursos económicos y sociales de cada país son factores a tener muy en cuenta en la consecución del objetivo referido a lograr un saneamiento universal. La pregunta es, ¿estamos dispuestos a mirar esta vez por el mundo más allá de nuestras fronteras? 4.000 años de historia del retrete y progresos en materia de saneamiento no pueden ser en vano. El momento de demostrar su importancia ha llegado: 2030 está a la vuelta de la esquina.

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