Día Mundial del Retrete, el 2030 no está tan lejos

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  • Día Mundial Retrete, 2030 no está tan lejos
  • La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 19 de noviembre como el Día Mundial del Retrete, en el contexto de la iniciativa “Saneamiento para Todos”, como parte de una campaña de concienciación de la importancia del acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento. 

Sobre el blog

Laura F. Zarza
Licenciada en Ciencias Ambientales. Comunicación y Marketing en iAgua. Escritora de fantasía y ficción en el tiempo libre.

El saneamiento pasó a ser una prioridad del desarrollo mundial cuando Naciones Unidos lo incluyó en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para ser exactos, le corresponde el objetivo número 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos. Entre sus metas, están:

  • De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre., prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad.
  • De aquí a 2030, ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento.
  • Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento.

Al igual que ya ocurriera con el Día Mundial del Agua, este día se centra en las aguas residuales, esta vez con la intención de acabar con los tabúes que rodean a los retretes y a la defecación. En muchas ocasiones he sido testigo de expresiones tales como “Tengo que hacer una visita al señor Roca” (haciendo referencia a Roca, el conjunto de empresas dedicadas al diseño, producción y comercialización para espacios de baño), “Voy a tener un momento All-Bran” (en referencia al digestivo anuncio televisivo de la marca), “Voy a rescindirle el contrato a Kaká” (para los futboleros) o el clásico “Voy a plantar un pino”, para expresar la necesidad de ir al baño. En el mundo desarrollado pueden sonar a broma, sin embargo, en los países en vías de desarrollo ni siquiera tienen un lugar al que ir para hacer sus necesidades. ¿Sabías que una persona pasa un promedio de 3 años de su vida sentada en el retrete?

Hablemos de cifras

Cuando se habla de una problemática mundial, lo que suele generar más impacto en la sociedad son las cifras. Los siguientes datos, publicados en informes de la OMS y UNICEF, muestran la actual crisis mundial del saneamiento y justifican por qué sigue siendo necesario abordar este tema:

  • Aproximadamente un 60% de la población mundial no dispone de retretes en sus viviendas o tienen sistemas de saneamiento deficientes.
  • Unos 892 millones de personas defecan al aire libre y no tienen acceso a ningún retrete.
  • En torno a 1.800 millones de personas beben agua no potable que podría estar contaminada por heces.
  • El 80% de las aguas residuales generadas por la población mundial regresan al medio ambiente sin tener tratadas o reutilizadas.
  • La mejora de los sistemas de saneamiento, junto con el agua potable y la buena higiene, podría prevenir unas 842.000 muertes al año.
  • 4.500 millones de personas no cuentan en sus viviendas con sistemas que eliminen los excrementos de forma segura.

Según la ONU, un agua y un saneamiento deficientes, cuestan a los países en desarrollo unos 260 millones de dólares al año, o lo que es lo mismo, un 1,5% de su PIB. Y aunque cada año se gastan 1.700 millones de dólares en el tratamiento de enfermedades infecciosas transmitidas por el agua, la inversión en saneamiento se hace altamente necesaria; y es que, tener infraestructuras de saneamiento e higiene adecuadas podría evitar 842.000 muertes al año. Sin embargo, la realidad es que, en la actualidad, sólo un 10% las plantas de tratamiento de aguas residuales existentes en todo el mundo operan de manera fiable y eficiente.

Los problemas por la falta de saneamiento se agrupan, principalmente, en:

  • Salud: conduce a la muerte de 1.000 niños al día por enfermedades diarreicas prevenibles relacionadas con el agua y el saneamiento.
  • Seguridad de las mujeres: en el siglo XVI, la defecación al aire libre ya se consideraba un riesgo para las mujeres por miedo a ser violadas, hecho que continúa afectando a 527 millones de mujeres en la actualidad.
  • Acceso a la educación: la asistencia de las niñas a la escuela se ve potenciada especialmente por el establecimiento de instalaciones de saneamiento separadas, ya que, junto a sus madres, suelen ocuparte de ir a buscar a agua.

El viaje de las heces

Si hay algo que compartimos todos los habitantes del planeta es la necesidad de defecar. Hace 4.000 años que aparecieron los primeros retretes, pero 946 millones de personas aún defecan al aire libre. Y, dependiendo de dónde vivamos, las heces se gestionan de manera diferente.

Quizás los que tenemos la suerte de vivir en un país donde (salvo excepciones de pobreza) no tenemos que pensar dónde podemos defecar: vamos a nuestro cuarto de baño y listo. Pero para miles de millones de personas, no hay un cuarto de baño o un inodoro seguro en el expulsar sus defecaciones, lo que supone que se haga al aire libre y se propaguen enfermedades mortales. Pero el problema no solo está en la falta de un váter. En lugares donde hay alguna infraestructura de saneamiento, su mal funcionamiento, la rotura de las tuberías o las aguas residuales sin procesar, pueden vaciarse en el medio ambiente sin haber sido tratadas, contaminando las tierras de cultivo y las fuentes de agua.

Tratar con nuestra caca correctamente no solo es evitar el peligro, sino también aprovechar una oportunidad. Las heces tratadas y reutilizadas con seguridad, tiene un gran potencial como fuente de energía, nutrientes y agua asequible y sostenible. Según la ONU, para alcanzar el ODS 6, es necesario que los excrementos humanos sean depositados, transportados, tratados y eliminados de una manera segura y sostenible. Un proceso compuesto por cuatro fases:

  1. Depósito: Las heces deben ser depositadas en retretes higiénicos y almacenadas en fosas o contenedores herméticos, de manera que los excrementos no entren en contacto con las personas.
  2. Transporte: Las cañerías o los servicios de vaciado de letrinas deben transportar las heces a las estaciones de tratamiento.
  3. Tratamiento: Las heces deben ser tratadas como parte de las aguas residuales y los desechos obtenidos de este proceso deben regresar al medio ambiente de forma segura.
  4. Eliminación y reutilización: Las heces, una vez tratadas correctamente, se pueden reutilizar como combustible o fertilizante.

La prestación de servicios de saneamiento es, sin duda, uno de los avances más importantes de salud pública de los últimos tiempos. Pero el año 2030 no está tan lejos y el trabajo que queda por delante aún es largo: los desafíos para mejorar el saneamiento pasan por contar con un entorno político, económico y de gobernanza propicio y de apoyo que haga, además, consciente a toda la sociedad civil.

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