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Los grandes desafíos del sector del agua

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Sobre el blog

Laura F. Zarza
Licenciada en Ciencias Ambientales. Comunicación y Marketing en iAgua. Escritora de fantasía y ficción en el tiempo libre.
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En septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un conjunto de objetivos globales con el fin de erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible a cumplir en 2030.

Uno de esos objetivos, es el número 6, centrado en “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”. Pero este objetivo va más allá de sí mismo. El acceso al agua y al saneamiento disminuye la vulnerabilidad de los colectivos minoritarios y más necesitados (ODS1, ODS3, ODS4, ODS5, ODS10), es clave para la productividad agrícola (ODS2), se relaciona con la producción energética a través del nexo agua-energía (ODS7), el sector contribuye a aumentar la productividad y el crecimiento económico y sostenible de las ciudades (ODS8, ODS9, ODS11 y ODS12), es fundamental para la acción contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas (ODS13, ODS14 y ODS15) y, por desgracia, es foco de conflictos (ODS16). Esta relación del agua con todos los objetivos, hace de su gestión un ámbito clave para fomentar alianzas y cooperación (ODS17).

La principal conclusión del Informe sobre los progresos en el cumplimiento de los ODS de 2018 de la ONU fue que “los conflictos y los efectos del cambio climático fueron los principales factores que contribuyeron al crecimiento del número de personas que se enfrentan al hambre y al desplazamiento forzoso, además de limitar el progreso hacia el acceso universal a los servicios básicos relacionados con el agua y el saneamiento”. Ante esta situación, y teniendo en cuenta que el agua es un recurso clave para un desarrollo económico, social y ambiental sostenible, el sector del agua tiene ante sí grandes desafíos.

La gestión del agua debe plantearse como un bien básico. Su importancia debe traspasar los límites de quién ostenta las competencias de su gestión

Aunar esfuerzos entre el sector público y privado

La gestión del agua debe plantearse como un bien básico. Su importancia debe traspasar los límites de quién ostenta las competencias de su gestión, de manera que sector público y privado garanticen el acceso a los servicios públicos de todos y por igual dejando a un lado la rivalidad que en ocasiones parece haber. El sector debe profundizar en el conocimiento de qué características tienen las poblaciones en las que los diferentes tipos de gestión del agua funcionan.

Regulación del precio del agua y generación de economías de escala

Es necesario el diseño de incentivos tanto a nivel tarifario como en el diseño de la tarifa, de manera que sea al mismo tiempo un instrumento financiero que sirva para la recuperación de costes y un incentivo económico de cara a la seguridad hídrica. Es decir, que el precio que los consumidores pagan por los servicios de agua debe alcanzar el equilibrio adecuado entre la asequibilidad de estos y la necesidad de recuperar el costo de los mismos, con el fin de garantizar las inversiones necesarias para construir, mantener y renovar las infraestructuras.

Mantener la seguridad hídrica frente al cambio climático

El cambio climático provoca una vulnerabilidad hídrica que, junto con la presión demográfica, pone en jaque a la gestión del recurso hídrico. Ya sea por provocar que haya menos agua de la requerida (sequía) o más agua de la deseada (inundaciones), es necesario desarrollar e integrar las políticas de cambio climático con el desarrollo sostenible y la gestión del agua, con el fin de conocer los recursos hídricos existentes, predecir su uso y las necesidades futuras.

Dar valor al agua en la economía circular

Las aguas residuales son ya de por sí un recurso muy valioso, y su aprovechamiento debe ser uno de los objetivos principales a conseguir. La transición del sector del agua hacia un modelo de economía circular es de vital importancia para la seguridad hídrica, que pasa por la definición de estrategias, planes y programas, así como por el refuerzo de medidas de control que permitan el desarrollo de buenas prácticas para recuperar el recurso.

El agua es, por tanto, un factor limitante y una oportunidad para el desarrollo al mismo tiempo

Aprovechamiento de las nuevas tecnologías

La aplicación de las nuevas tecnologías a la gestión del agua ayudará al crecimiento sostenible del sector y a la transformación de las ciudades en smart cities. Sin embargo, es necesario identificar las nuevas oportunidades, los riesgos que conllevan y los modelos de negocio a desarrollar, respaldados por un marco jurídico, inversiones y formación de profesionales en el ámbito de la digitalización.

Aumentar la implicación de la sociedad civil

La sociedad civil debe implicarse más en el cuidado del agua. Para ello, no solo ha de estar más informada, sino que también debe de ser más consultada e invitada a participar en la formulación de las políticas relativas al agua, de manera que entienda la necesidad urgente de gestionar la limitación de los recursos de agua disponibles y que, a largo plazo, entienda y respalde las medidas que deban adoptarse para conservar el recurso.

El agua es, por tanto, un factor limitante y una oportunidad para el desarrollo al mismo tiempo, de manera que para hacer frente a estos desafíos todo el mundo tiene que hacer su parte: los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Porque nunca las palabras “piensa globalmente, actúa localmente” tuvieron más sentido y porque, como dijo el periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano: "Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo". ¿Qué vas a hacer tú?

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