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Reescribir el contrato social del agua, clave para afrontar los desafíos del sector

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  • Reescribir contrato social agua, clave afrontar desafíos sector
    (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)
  • El Foro de la Economía del Agua es una iniciativa auspiciada por la Universidad de Alcalá para promover un espacio de reflexión y diálogo sobre el ciclo urbano del agua.

Sobre el blog

Laura F. Zarza
Licenciada en Ciencias Ambientales. Comunicación y Marketing en iAgua. Escritora de fantasía y ficción en el tiempo libre.
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El pasado 27 de septiembre, la Fundación Ginés de los Ríos acogió en Madrid la celebración del VIII Foro de la Economía del Agua, que estuvo centrado en el ciclo urbano del agua desde la óptica de su gestión. Grandes expertos del sector hídrico, tanto nacionales como internacionales, abordaron en este octavo foro los diferentes desafíos que enfrenta, y que son de la máxima actualidad y prioridad, no solo en España, sino a nivel mundial.

Uno de los temas actuales en lo que concierne al ciclo integral del agua y en lo que refiere a garantizar la sostenibilidad del recurso es, sin duda, la innovación. Las nuevas tecnologías están adquiriendo cada vez más un peso mayor para intentar solucionar los diferentes retos y el Foro de la Economía del Agua, como principal debate del sector, no es ajeno a ello. José Carlos Díez, su director, apuntó que “El Foro de la Economía del Agua se ha ido anticipando en España a lo que es ya tendencia en todo el mundo” señalando, sin faltarle la razón que, “la tecnología nos ayuda a resolver la escasez, pero no es posible incorporarla con la inversión en mínimos”.

José Carlos Díez, director del Foro de la Economía del Agua (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

Una opinión que compartió Francisco Javier de la Mata, Vicerrector de Innovación y Transferencia de la Universidad de Alcalá: “La investigación y la innovación deben ser dos aspectos claves para abordar los retos hídricos y ambientales”, cuya universidad está comprometida con la necesidad de fomentar un uso responsable del agua.

Francisco Javier de la Mata, Vicerrector de Innovación y Transferencia de la Universidad de Alcalá (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

Innovación para un uso sostenible y justo del agua

Así, el primer tema que se trató en este octavo foro fue la innovación para un uso sostenible y justo del agua, donde Carmelo Encinas, Director de opinión de 20 minutos, resaltó una verdad que cuesta creer que haga falta repetir tantas veces: “El agua es un bien preciado, especialmente en España por su escasez”; una verdad que la sociedad no parece asimilar del todo, pues tal y como afirmó Carmelo, “para el imaginario público español, el agua nunca se acabará mientras haya grifos”, un argumento que refleja la escasa concienciación que hay en torno a los problemas hídricos y al verdadero coste del mantenimiento del ciclo integral del agua. Solucionar este problema recae en toda la sociedad civil, especialmente en el Gobierno, ya que, según Carmelo, “la gestión del agua debería tener la máxima prioridad política”; algo que recae sobre el actual Ministerio para la Transición Ecológica.

Carmelo Encinas, Director de opinión de 20 minutos (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

Precisamente, Manuel Menéndez, el nuevo Director General del Agua, estuvo presente en este octavo foro, donde resaltó las principales líneas de trabajo en materia de agua que se llevarán a cabo desde el Gobierno, teniendo en cuenta que la prestación de los servicios urbanos de agua y la gestión del ciclo del agua se desarrollan en un contexto caracterizado por la necesidad de progresar en la seguridad hídrica con vistas a la incidencia cada vez más acusada del cambio climático. De esto modo, Menéndez comenzó hablando de la Directiva Marco del Agua como “el contrato social que más obliga a los ciudadanos y a las administraciones", ya que “establece el derecho de que los europeos deben disfrutar de un buen estado de las masas de agua”. La larga tradición de España de creer que el agua es un bien público, la convierte en una referencia internacional. "La restricción a los usos privativos del agua en España es algo de lo que podemos presumir", afirmó Manuel Menéndez y nos compara con nuestros vecinos europeos: "En Europa no se entiende que la gestión del agua forme parte del debate político en España". No obstante, nuestro país no está exento de retos a los que enfrentarse en este ámbito. España acumula muchas luces y sombras en relación a la gestión de los recursos hídricos y el nuevo Director General del Agua es consciente de ello: "Puede ser que haya un poco de demagogia con la confusión entre el agua como bien público y su gestión", de manera que: "Debemos definir claramente cuáles son las actuaciones de interés general del Estado. La definición actual es muy abierta y debe aclararse más". Y es que, España sigue teniendo pendiente los mismos retos que hace casi una década: el Pacto Nacional del Agua, el Plan de Calidad de las Aguas, la falta de inversión en las infraestructuras hídricas, los trasvases... pero las respuestas a éstos no deben ser idénticas a las que dábamos en el pasado. Debemos cambiar nuestra visión y empezar a mirar hacia un futuro no tan idílico como imaginábamos. La base para superar de una vez por todas estos desafíos empieza, según Menéndez, por “reforzar el concepto de que el agua es algo de todos los españoles”, lo que implica tener un control estricto de las concesiones que están en vigor. De ahí, el siguiente paso podría ser centrarse en el concepto de economía circular en el ámbito del ciclo del agua, lo que implicaría reforzar nuestras infraestructuras y centrar esfuerzos en impulsar la reutilización del agua y la desalación. En este sentido, Manuel Menéndez afirmó que "la desalación debe unirse con las fuentes tradicionales y otras no convencionales como la reutilización y crear un mix que nos permita optimizar los recursos disponibles", sin duda, un recurso estratégico muy útil en largos periodos de sequía como el que ha vivido España recientemente y que, con la reutilización, se convertirá en un recurso esencial para las cuencas hidrográficas. No obstante, parece tener un gran impedimento: la financiación. "Asegurar la garantía sanitaria del agua regenerada nos exige unos costes más elevados que en los recursos convencionales".

Manuel Menéndez, Director General del Agua del MITECO (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

De esta forma, la evidencia de los desafíos en la gestión del agua a los que tendrá que enfrentarse cualquier operador o planificador en este ámbito, se refleja sobre todo cuando hablamos del eterno reclamo de la inversión en las infraestructuras. Para empezar, las carencias económicas que impiden lograr una gestión sostenible del agua residen en el actual Régimen Financiero de la Ley de Agua en el que, según Manuel Menéndez, "ni siquiera incluye en algunos casos la recuperación del coste de las infraestructuras" y resaltó que: "Para cumplir la Directiva Marco del Agua, debemos estar seguros de que cuando ponemos en marcha una desaladora, sus usuarios van a pagar el precio que cuesta el agua". Es más, para Menéndez, "el precio del agua debería incluir las repercusiones ambientales de su uso” a través de la implementación de un Canon Ambiental.

La necesidad de reescribir el contrato social en torno al agua

Frente a la necesidad de avanzar en modelos de gobernanza del agua que alineen los intereses individuales y los objetivos colectivos, es necesario reescribir el contrato social en torno al agua. En este sentido, Peter Glas, presidente de la Iniciativa de Gobernanza de Agua de la OCDE fue claro: "La tecnología y las finanzas no son suficientes: la gobernanza es clave" y, para ello, debemos ser inteligentes: “La política de aguas inteligente es fundamental para una política climática inteligente y una política de desarrollo inteligente” y puso de ejemplo a su país, los Países Bajos, donde consideran que las inversiones son necesarias no solo para construir nuevas infraestructuras, sino también para mantener las existentes, y donde destina un 1,26 % del PIB a atender la gestión de los recursos hídricos, la protección frente a inundaciones y los servicios de abastecimiento y saneamiento.

Peter Glas, presidente de la Iniciativa de Gobernanza de Agua de la OCDE (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

"Me encantaría tener el España la simplicidad del modelo holandés, con pocas empresas prestando los servicios de agua en modelos de participación público-privada", dijo Gonzalo Delacámara, director académico del Foro de la Economía del Agua, comparándolo con el modelo español que, sin duda, necesita un lavado de cara en cuanto a regulación se refiere. Pero el problema no se ciñe únicamente al modelo de gestión, sino a la percepción del ciudadano del mismo. “¿Cuánto tiempo vamos a tardar en convencernos de que al abrir un grifo consumimos energía? ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta de que hay políticas de modernización de regadíos que nos han llevado a consumir más agua?”, se preguntó y nos hizo preguntarnos Delácamara. Y es que echando la vista atrás, pensando en ello, volvemos cual círculo vicioso al principio: el ciudadano sigue sin ser consciente del coste real que supone abrir un grifo y que salga agua. En relación ello, Delacámara recordó que es “importante reconocer que al no pagar los costes del agua (también las externalidades) estamos provocando un deterioro del bienestar general" y, por ende, comprometiendo la sostenibilidad. Es necesario que el ciudadano sepa “cuando alguien nos promete tarifas de agua más bajas nos está engañando. Nos está prometiendo un futuro insostenible". Así, “la discusión fundamental no es sobre el nivel de la tarifa, sino sobre el diseño de la tarifa". En definitiva, la reescritura del contrato social en torno al agua debe ser sobre la base de una mejor regulación del recurso, de modelos de participación significativa, de mayor eficiencia en el uso de los recursos y guiados por el interés general y el sentido de lo público. No obstante, tal y como afirmó Gonzalo Delacámara, existe un obstáculo mayor, y es que "las decisiones más relevantes para el mundo del agua (industria, agricultura, etc.) ocurren fuera del mundo del agua".

Gonzalo Delacámara, director académico del Foro de la Economía del Agua (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

La innovación y uso sostenible del agua en la industria y en las ciudades

Parte del objetivo que supone avanzar hacia mayores niveles de seguridad hídrica recae sobre las ciudades. Según la ONU, la mitad de la humanidad vive en la actualidad en ciudades y, dentro de dos décadas, casi el 60 % de la población mundial habitará en núcleos urbanos. Cate Lamb, directora de Seguridad Hídrica de Carbon Disclosure Project, fue clara: "Es necesario poner de manifiesto la importancia estratégica de la gestión de las cuencas hidrográficas" y, si bien la falta de acceso a agua saludable y a saneamiento es uno de los principales desafíos en materia de agua que afectan a la sostenibilidad de los asentamientos urbanos, ahora también debemos preocuparnos por otro más: el aumento de desastres relacionados con el agua como inundaciones y sequías, provocados por el cambio climático. "En materia de agua, hay un cambio dramático en los objetivos que se perseguían en 2011 frente a los que se persiguen en la actualidad" y miró al futuro: "En 2030, la gestión sostenible del agua será un pilar fundamental de la gestión de la economía".

Cate Lamb, directora de Seguridad Hídrica de Carbon Disclosure Project (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

Hablando de economía, para Alice Diersch, directora del estudio de arquitectura AL_A, “El agua es la moneda silenciosa de la naturaleza”. Una gestión sostenible, eficiente y equitativa de los recursos hídricos en las ciudades no ha sido nunca tan importante como lo es en el mundo actual. “El agua es la razón por la cual existen ciudades. Éstas casi siempre se encuentran en la confluencia de fuentes de agua dulce para beber y mares, ríos y lagos para el comercio”; de este modo, se hace necesario establecer el eje agua-sostenibilidad como una de las prioridades estratégicas a la hora del diseño urbano y arquitectónico.

Alice Diersch, directora del estudio de arquitectura AL_A (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

Las ciudades no se pueden considerar sostenibles si no garantizan un acceso fiable al agua potable y un saneamiento adecuado. “Tenemos que definir el uso sostenible del agua teniendo en cuenta la parte económica”, dijo Geoff Townsend, Industry Fellow en Nalco Water del grupo Ecolab. Lidiar con las necesidades crecientes de los servicios de agua y saneamiento de las ciudades es, sin duda, una de las cuestiones prioritarias de este siglo: "El agua es un recurso muy complejo y trabajar con ella requiere adaptarse a sus especificidades", y una de las oportunidades de esta época la tenemos alcance de nuestras manos: "Es imprescindible aprovechar el enorme desarrollo tecnológico del que disponemos actualmente para garantizar una correcta gestión del agua". Como decíamos en Smart Water Summit 2018, la revolución industrial 4.0 ha llegado para quedarse y sus efectos están a la vista en nuestro día a día. Tenemos el conocimiento y la tecnología, pero es importante diferenciar algo: "Existe un importante gap entre el uso actual del agua y el uso sostenible del agua". No obstante, según Geoff, hay algo que debemos hacer antes: “Necesitamos incrementar la confianza en los modelos que utilizamos para planificar el uso sostenible del agua".

Geoff Townsend, Industry Fellow en Nalco Water del grupo Ecolab (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

Innovación en gobernanza y en el diseño de incentivos para garantizar la equidad en el acceso al agua

El agua es un recurso limitado e insustituible que es clave para el bienestar humano, pero solo funciona como recurso renovable si está bien gestionado, es decir, si detrás hay una buena gobernanza. Stefan Uhlenbrook, coordinador del Programa Mundial de Evaluación de los recursos hídricos (WWAP) de las Naciones Unidas, habló de los ODS y de la importancia de alcanzar el número 6 (Agua limpia y saneamiento) para garantizar el éxito de los mismos. Para ello, dijo, "las políticas sobre acceso al agua y al saneamiento deben centrarse en la eliminación de inequidades". De esta forma, se convertiría en un papel facilitador en el fortalecimiento de la resiliencia de los sistemas sociales, económicos y ambientales de la sociedad; pero, tal y como se recalcó a lo largo de este octavo foro: "El acceso al agua y al saneamiento requieren de la aplicación de un nuevo paradigma financiero que contemple el incremento de los costes y la totalidad del valor socio-económico de las inversiones".

Stefan Uhlenbrook, coordinador del Programa Mundial de Evaluación de los recursos hídricos (WWAP) de las Naciones Unidas (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

Para Wiebke Bartz-Zuccala, analista de Políticas de la División de Financiación para el Desarrollo Sostenible de la OCDE, "los flujos de cooperación al desarrollo se han incrementado en la última década, pero el porcentaje destinado a agua ha descendido". La falta de equidad económica hace que los países más pobres sean incapaces de afrontar la carga económica que supone la gestión del ciclo integral del agua, de modo que, para Wiebke, la financiación combinada permitiría a los municipios obtener fondos para el desarrollo de infraestructuras.

Wiebke Bartz-Zuccala, analista de Políticas de la División de Financiación para el Desarrollo Sostenible de la OCDE (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

Carlos Mario Gómez, director del Departamento de Economía de la Universidad de Alcalá, profundizó sobre la necesidad de incentivos para garantizar el cumplimiento de objetivos colectivos:  "La eficiencia hídrica es un medio, no un fin. Los Objetivos de Desarrollo se tienen que plantear con otras métricas". También hizo referencia a la Directiva Marco de Agua: "La Directiva Marco no es nuestra política de agua, sino un instrumento que nos puede servir para garantizar la seguridad hídrica" y señaló que “está organizada en un marco de análisis TOP-DOWN, que quizás no sirve para dar respuestas a la realidad actual". Aunque sí hay algo que tiene claro, y es que “para gestionar la escasez de agua, deberíamos quitar riesgos a la naturaleza y asignárselos al sistema financiero".

Carlos Mario Gómez, director del Departamento de Economía de la Universidad de Alcalá (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua)

En definitiva, los desafíos que se plantean el presente y el futuro en torno a la sostenibilidad del agua no recaen sobre unos pocos, sino en todos, y debemos ponernos de acuerdo. "Es imprescindible que seamos capaces de distinguir entre medios y fines. Debemos ponernos de acuerdo sobre los objetivos que deseamos como sociedad para el ciclo integral del agua", dijo Gonzalo Delacámara a modo de conclusión.

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