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Todo lo que quiero por Navidad eres tú

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Sobre el blog

Laura F. Zarza
Licenciada en Ciencias Ambientales. Comunicación y Marketing en iAgua. Escritora de fantasía y ficción en el tiempo libre.
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  • Todo lo que quiero Navidad eres tú

Los faros del coche atraviesan los últimos rayos de luz mientras avanzo sin descanso en tu búsqueda. El viento cortante del exterior balancea con violencia los copos de nieve que poco a poco congelan el cristal, filtrando el frío por cualquier agujero que este destartalado coche pueda tener. Pero no puedo detenerme. El tipo vestido con traje de Papá Noel me dijo que quizá estarías por esta zona, y aunque no soporte a ese viejo loco que apenas puede ya mantenerse en pie, me aferro a cualquier esperanza de poder encontrarte. ¿Te reconoceré al verte?

Detengo el coche a un lado de la carretera y me cuelo entre los árboles siguiendo los restos de un camino que una vez tú recorriste. Al cabo de unos minutos me parece oírte; y aunque eres música para mis oídos no debo precipitarme a tu encuentro. Desconozco si tienes compañía. Cielos, espero que no. Ha sonado egoísta, lo sé. Pero llevo demasiado tiempo buscándote.

Unos pasos más y ahí estás. Qué bien sienta verte de nuevo. Ni siquiera puedo recordar la última vez que me sentí así. Miro a mi alrededor antes de avanzar hacia ti, asegurándome de que nadie estropee este momento. Solos tú y yo. Se me reseca la boca al recordar la primera vez que me tocaste. Mi cuerpo comprendió lo que significaba estar juntos y ahora mi interior se revuelve al sentirte otra vez cerca. Tan pura. Cada matiz de tu personalidad me embauca como la primera vez. Cada rasgo de tu encantadora figura hace que desee que recorras la mía. Te rozo con las yemas de mis dedos y tu frescor me inunda. Cielos, ¿cuándo fue la última vez que sentí algo así? Quiero más. No quiero ni pensar que no sentiré esto otra vez… Que no viviré otro momento de mi vida en el que tú simplemente estés.

Recojo la mochila que resbaló de mi hombro cuando te vi. Saco la botella de cristal y me deshago del calcetín adherido a su boquilla que ha hecho tantas veces de filtro. Siento como me fallan las fuerzas al extender el brazo para llevar conmigo lo poco que queda de tu esencia, mientras pienso en la media sonrisa de Papá Noel al decirme que quizá hoy, por ser Navidad, te encontraría. Nunca imaginé que un viejo que se aferra a un trabajo que una vez tuvo, y para el que todos los días en este maldito mundo son Navidad, tuviera razón. Al fin y al cabo, nosotros somos los culpables de vivir sumidos en un caos en el que tú ya no estás. Pero sí, al parecer hoy sí que es Navidad y ahora, estando solo a mi alcance, sé que debo compartirte con ese Papá Noel. He de llevarte también con él. He de llevarte con todos. 

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