Pequeña ficción

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Sobre el blog

Lluís Sala
Biólogo especializado en regeneración de aguas y sostenibilidad. Música, fotografía, cultura, viajes, idiomas. Intentando aprender y procurando compartir. Nuevo reto: ser padre.
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No tenía pensado ir hasta el lecho hormigonado del río. O de lo que hace muchos años fue un río, creo que ahora ya no le podemos llamar así. Pero, distraídamente, absorto en mis pensamientos, mis pies se han confabulado para llevarme hasta allí. ¿Por qué hoy? Me he alejado de mi ruta de costumbre y a la vuelta los pies me dolerán. El aire invernal aún se siente más frío y el cielo gris aún parece más gris cuando estás delante de un canal de hormigón. Los grafitis decoran los costados y en el cauce abundan gravas y cantos rodados arrastrados por lluvias pasadas. También algunas latas de cerveza abolladas, botellas de cristal rotas en pedazos y algo de basura esparcida por aquí y por allí. ¡Qué diferente era en mi juventud! Recuerdo alisos, fresnos y sauces en las orillas y renacuajos, zapateros, escarabajos buceadores e incluso algún pececillo en el agua. Un poco más allá había una poza en la que nos solíamos bañar en verano. No recuerdo que nunca quedara seca del todo... Me pregunto dónde estará hoy esta agua, porque por el lecho de hormigón sólo corre agua cuando llueve. Pero claro, si ahora alrededor todo es ciudad, quizás aquella agua está ahora en nuestros grifos, aunque yo le recordaba un sabor mejor. ¿O quizás es que cuando éramos jóvenes y pobres todo sabía mejor, todo parecía mejor? Cuando uno llega al noviembre de su vida, el pasado siempre aparece luminoso. Pero no me puedo quejar del presente. En la residencia nos cuidan bien, nada que reprochar, aunque añoro mis paisajes de juventud, como este pequeño río. Creo que si aún estuviera aquí, si el agua cristalina todavía corriera sobre el antiguo lecho de rocas, yo aún tendría mis felices diecisiete años y seguiría salpicando a las chicas, que era como guiñarles un ojo, pero con agua... Nada de esto volverá, ya lo sé. El río del tiempo, que nunca se seca, te va alejando día a día de tus paraísos para que aprendas, quizás demasiado tarde, que sólo puedes recordar lo vivido. Ah, si lo hubiera sabido entonces... Bueno, creo que ya me he entretenido bastante por hoy, mejor que regrese, pronto anochecerá y hoy el camino de vuelta será algo más largo.

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