Implicación la gestión del agua en el desarrollo sostenible: Agua, convivencia y supervivencia

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Sobre el blog

Lorenzo Correa
Webmaster en futurodelagua.com Practitioner PNL. Master en Coaching con PNL. Executive & Life Coach.

Comienzo por preguntarme, como Michael Redclift, si el concepto de desarrollo sostenible no será un oxímoron: ¿se puede sostener el crecimiento en un medio finito?

Como  a veces creo que sí lo es, propongo cambiar este estereotipo por el de “Naturaleza (agua en nuestro caso), convivencia y supervivencia”: Agua, convivencia y supervivencia...no está mal el epígrafe  para un concurso.

Analicemos los términos: Del agua, aquí ya hay expertos que nos lo cuentan todo. De la convivencia y de la supervivencia, ¡ay!...¡qué decir!: Biológicamente somos seres pertenecientes a una historia que tiene dos etapas cruciales para lo que estamos tratando:  la primera, desde hace  dos  o tres millones de años ( origen de la vida humana), hasta hace 8.000 años, en la que que los medios necesarios para la supervivencia estaban disponibles con abundancia y eran satisfactorios en calidad: agua abundante y cualitativamente aceptable para sus usuarios (que tampoco eran muy exigentes). Solo había que ir a buscarla. La segunda, desde hace 8000 años hasta hoy. En esta segunda etapa, comienza a complicarse la convivencia (y la supervivencia), con la superpoblación inducida por el cambio de modelo de vida, del cambio de cultura matriarca, a patriarcal… y así hasta hoy. Nuestro actual modelo tantas veces milenario, ha supuesto un empeoramiento creciente en las condiciones de vida al tener cada vez menos agua “buena, bonita y barata”, al exigir cada vez un mayor esfuerzo su uso y al ser mayor el número de personas y seres vivos que la necesitan en buenas condiciones. Consecuencia: cada vez mayor escasez de recurso en condiciones, cada vez más trabajo para tener lo que pedimos y cada vez más miedo de no tenerlo. Se ha perdido la seguridad en el presente y se ve el futuro como una amenaza. La gran cantidad de seres humanos que vivimos en ciudades o pueblos con sistemas de saneamiento y abastecimiento adecuados, disfrutamos sin duda  de una mejor calidad de vida que nuestros antepasados, al tener el agua adecuada en casa y evacuarla una vez usada sin problemas. Pero a un enorme coste energético y ambiental. El resto de los humanos que viven en países poco desarrollados económicamente o en ciudades sin sistemas eficaces de abastecimiento y saneamiento eficaces, no disponen de esta calidad de vida, pero lógicamente aspiran a tenerla. ¿Es factible sin pagar un elevadísimo precio ambiental y energético? : ni producimos lo que comemos, ni construimos nuestras casas, ni usamos el agua más cercana para abastecernos y el ámbito rural, para acabar de arreglarlo, está siendo progresivamente enajenado al que lo habita por quien no vive allí. 

Se trata de inventar un relato generativo que conecte el agua con el ser humano con el objetivo de llegar a la armonía en nuestra relación con ella

Este es el problema ambiental  que todos conocemos, basado en la superpoblación, cuyas consecuencias negativas son el estrés (nótese el éxito mediático y académico del concepto de estrés hídrico), por miedo a la supervivencia y las dificultades en la convivencia a causa de vivir en la escasez de las condiciones que satisfacen el vivir.

Estrés producido por dos causas fundamentales: La primera, relacionada con la razón, por lo que pone en peligro nuestra vida, un agua cualitativamente nociva que contamina los alimentos y nos enferma. La segunda, por lo que pone en peligro nuestras relaciones con el medio hídrico y con nuestros semejantes. La “harmonia mundi”, la estética, tan relacionada con la emoción, también perjudicada por la superpoblación.

La fuente generadora del problema no es otra que la forma de cultura en la que vivimos, centrada en la acaparación de cosas, que aprendemos a desear y necesitar, aunque en el fondo no las necesitemos para nada. Por eso, también dependemos del agua, porque su posesión, como cualquier otra, la vivimos como fuente de seguridad.

La solución al problema pasaría por detener el crecimiento poblacional (o sea, por dejar de “desarrollarnos” cuantitativamente) y entonces trabajar en la mejora de las condiciones de acumulación de bienestar conservadora de lo natural y basada en el continuo reciclaje del agua, adaptando nuestra convivencia a su recuperación y no a su uso. Esto ya se está haciendo, no paramos de inventar maneras de reutilizar una y otra vez, aunque esto nos parezca caro y nos enfrentemos por ello con la fuerza que da el estrés del que vive al borde de la escasez o en la escasez misma.  Para salir de aquí, solo hay un camino: la cooperación para construir un mundo en común desde el respeto a nosotros mismos y a la naturaleza. Respeto para llegar a hacer realidad el  desiderátum de UN- Water: que la gestión de los recursos sea la correcta para permitir el acceso a  los sistemas hídricos de aducción y saneamiento a esos 750 millones de seres humanos  que no disponen de ellos, sin generar una catástrofe ambiental 

¿Y esto, cómo se hace? “Education, first”. Mediante un programa educativo que muestre al agua como parte de nuestro vivir y no como una mera herramienta para vivir. Como algo realmente incorporado a la vida cotidiana, porque lo que no está incorporado a  ella, no lo sabemos, es solo literatura. Y de “literhartura” del agua ya tenemos bastante.

Ver el agua como parte de la estética de nuestra mirada del mundo que nos acoge, aunque lo que realmente veamos cada día sea una plaza dura o un túnel del metro o el polígono industrial de nuestro pueblo, aunque estemos inmersos en el aburrimiento de hacer cada día cosas con el agua que no tienen “sentido vital”. Haciendo cosas que constituyan el mundo estético del agua.

Y llegar a la supervivencia por la convivencia desde la sincronía en la red de relaciones que nos conecta a todos los sujetos que vivimos y bebemos el agua: como seres humanos, formamos parte de un proceso integrado de transformaciones de la corteza terrestre por la que fluye, permanece o se infiltra el agua, que nos conecta históricamente en una red de relaciones que conforma nuestro cambiante presente: Si observamos de forma superficial un río, ¿ nos damos cuenta de que pertenece a  una red física y relacional, de que no es independiente de otro, aunque pertenezcan a dos cuencas diferentes, porque el mar u y el sol los unen y los conecta con el cielo y con la tierra?. Y nuestras vidas son los ríos.

Se trata de inventar un relato generativo que conecte el agua con el ser humano con el objetivo de llegar a la armonía en nuestra relación con ella. Si las personas, gracias a la biología estamos organizados para vivir en armonía, o sea en el disfrute, este relato generativo tiene que orientarse a remover los cimientos de la cultura patriarcal, para volver a la matriarcal, a la armonía para vivir disfrutando, dejando de lado la cultura de la apropiación, la dominación y la exigencia que viola y distorsiona la armonía biológica natural… mediante políticas inspiradoras que permitan una estabilización de la población que mejoren la convivencia al disminuir las exigencias de recurso y aumenten el respeto por el prójimo al crear más espacio para la cooperación en la generación responsable de un mundo común, respetuoso del ámbito natural y del agua que lo moldea. El discurso de Humberto Maturana, aplicado a la gestión del agua. Esta es mi modesta contribución al evento que nos convoca a concursar escribiendo. Para que cuanto antes se haga realidad la frase del uruguayo Artigas: “Que los más infelices sean los más privilegiados”            

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