Manual para héroes o canallas: de Carlyle a Montero Glez, pasando por Sabina

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Sobre el blog

Lorenzo Correa
Webmaster en futurodelagua.com Practitioner PNL. Master en Coaching con PNL. Executive & Life Coach.
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Sigo con interés y una modesta participación el debate que se desarrolla en la red de profesionales del agua sobre la bondad o maldad de la privatización de la gestión de los servicios del ciclo del agua.

Los esforzados participantes, a los que es de agradecer su vehemencia en la defensa de sus posiciones y el conocimiento del asunto derivado de su experiencia, han ido definiendo los márgenes del debate, tan actual como apasionante, a veces difusos, siempre discutibles, pero imprescindibles de fijar con la máxima claridad posible.

Mi contribución, como inexperto, se reduce solo a consensuar la definición de un objetivo común y trazar el camino más adecuado, identificando los obstáculos a sortear. Y en ello estamos y a ello vamos también encaminados los que hemos participado en el grupo de trabajo que sobre estos aspectos he tenido el honor y el placer de coordinar en el seno de las actividades del undécimo Congreso Nacional de Medio Ambiente, que se celebrará durante la última semana de este mes de noviembre.

Mi sabinianismo de letras, me trae a la mente el inicio de la canción que da título a este post:

Aprender a reírse torvamente, a mirar de reojo en los bautizos, a negar el asiento a las señoras, a orinar dibujando circulitos…

Sabina define así al aprendiz de canalla ¿o de héroe?

En mi opinión, como en la de algunos de los participantes en el debate mencionado, la gestión mejor de las redes de abastecimiento y saneamiento, depende de las circunstancias… y de las personas que la lideren, como todo en esta vida. No es tan fácil decantarse por una u otra opción sin tener en cuenta los detalles particulares de cada caso.

Sí debería serlo el darse cuenta de la queja reiterada de los expertos se dirige a personas ambiguas (“políticos”, “gobernantes”, “altos ejecutivos”, “la gente de este país”, “la democracia”…) y que en el fondo esta queja tan amarga, esconde un problema de confianza en quien decide y en quienes se dejan llevar por esa decisión.

Un ejemplo reciente es el párrafo del post de Jorge Chamorro en el debate, que reproduzco aquí:

“A largo plazo estoy de acuerdo contigo con buscar los mejores políticos y los mejores técnicos que realmente crean en el servicio al público y pongan el bien común por encima de sus propios intereses y no dudo que, entre todos, lo lograremos”.

O el de Rafael Herrera:

“...es necesaria una mayor participación y control social de las instituciones, para que la gestión del agua (sea mediante empresas privadas, mixtas o mediante recursos propios de la administración) sea justa y sostenible”.

Denota que la percepción general de los expertos va siendo que tenemos un problema de liderazgo y de equipo y que solo “todos nosotros” lo podremos resolver, actuando. Yo eso ya lo he escrito y no vale la pena explayarme más, escrito está.

¿Se invoca al héroe... en la acepción de Carlyle en su libro “Los héroes y el culto heroico” (1840)?

Carlyle oponía lo espiritual frente a lo material, y la fuerza de la voluntad humana frente al mecanicismo de las fuerzas económicas. Criticaba el duro utilitarismo de su tiempo, que sacrificaba todo al lucro económico. Ensalzaba la fuerza creativa del hombre, de su fantasía y de su inconmensurable voluntad. Mantuvo una actitud desafiante hacia su época, que en su opinión ignoraba el espíritu y corrompía la personalidad.

En un momento en que se pretendía anonadar al hombre y convertirlo en una máquina, Carlyle defendió la tesis de que todo lo importante que se ha hecho en la historia ha sido motivado por la acción de grandes hombres, los héroes. Consideraba la historia como producto de personalidades excepcionales y enérgicas:

“Héroe es aquél que vive dentro de la esfera íntima de las cosas, en lo verdadero, en lo divino, en lo eterno, en lo invisible a la mayoría, pero cuya existencia es perenne, aunque sólo sean patentes sus triviales manifestaciones. En eso reside la esencia del héroe, y él lo hace público por obra o de palabra, o como mejor juzgue declararse al mundo. La potestad única del hombre más apto supone también que éste colocará a todos los hombres aptos del país en el puesto adecuado y jerarquía debida; de lo contrario no sería él el hombre más apto ni siquiera hombre apto”

Ese es el reto también en la gestión del agua, el de la aptitud del que toma decisiones (democráticamente elegido y por ello removible) y de su equipo. Los líderes del agua deben demostrar que son los más aptos y que sus equipos también lo son. Los expertos deben “examinarles” en continuo obligándoles a explicar hacia donde van y facilitando el viaje aportando su sabiduría para sortear los obstáculos. Este consenso es básico para que el elector, que es el cliente de la red, adquiera confianza y la gestión sea, pública o privada, confiable.

Mi propuesta es pasar (como los héroes Galileo, Kepler y Newton hicieron en el pasado) del ¿por qué? al ¿cómo?, avanzar, en la estela del título del último libro de mi admirado Roberto Montero Glez, tras la “huella jonda del héroe”

“Le dije que sus personajes se miran en un espejo roto a través de un camino que no viene en los mapas, un camino que tal vez viene marcado en la palma de la mano y que pocas veces nos paramos a leer”.

Invito a todos a comenzar a leerlo el próximo día 27 de noviembre a las 15,30 h en la sala Caracas-Bogotá de la Feria de Madrid (IFEMA), donde tendrá lugar el debate del Grupo de trabajo sobre modelos de gestión de las redes de agua de abastecimiento y saneamiento en España, en el marco del undécimo Congreso Nacional de Medio Ambiente. 

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