UPM Water
Connecting Waterpeople
Gestagua
ABB
Saint Gobain PAM
Filtralite
Regaber
Laboratorios Tecnológicos de Levante
Aigües Segarra Garrigues
Lama Sistemas de Filtrado
Baseform
BACCARA
NaanDanJain Ibérica
Hach
Ulbios
ISMedioambiente
BELGICAST by TALIS
UNOPS
Insituform
EMALSA
AECID
Rädlinger primus line GmbH
Blue Gold
Asociación de Ciencias Ambientales
Schneider Electric
IAPsolutions
Xylem Water Solutions España
Innovyze, an Autodesk company
Aqualia
Sacyr Agua
biv Innova
AGENDA 21500
CALAF GRUP
TecnoConverting
Elmasa Tecnología del Agua
DuPont Water Solutions
J. Huesa Water Technology
Smagua
Saleplas
Consorcio de Aguas de Asturias
Vector Motor Control
UPM Water
Almar Water Solutions
Hidroconta
Confederación Hidrográfica del Segura
Isle Utilities
NOVAGRIC
Barmatec
ICEX España Exportación e Inversiones
Cibernos
Prefabricados Delta
IIAMA
Minsait
Fundación Botín
Miya Water
LACROIX
Idrica
ITC Dosing Pumps
Redexia network
ADECAGUA
Kamstrup
FLOVAC
VisualNAcert
TEDAGUA
Aganova
Bentley Systems
Mancomunidad de los Canales del Taibilla
Fundación We Are Water
CAF
SCRATS
Cajamar Innova
GS Inima Environment
s::can Iberia Sistemas de Medición
Catalan Water Partnership
Fundación CONAMA
Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER)
Kurita - Fracta
ACCIONA
AZUD
Red Control
SEAS, Estudios Superiores Abiertos
Ingeteam
Fundación Biodiversidad
STF
ESAMUR
Terranova
EPG Salinas
Global Omnium
Control Techniques
FENACORE
Molecor
Elliot Cloud
Agencia Vasca del Agua
HANNA instruments
Grundfos
Grupo Mejoras
Likitech
DAM-Aguas
8º Diálogos del Agua América Latina-España

El agua en el siglo XXI

  • agua siglo XXI
    Foto: Playa Roja. Mariana Meneses (Perú)

Sobre el blog

Luis Luján Cárdenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.

El agua es un motor de vida y de desarrollo socioambiental. Perú, por lo tanto, tiene un promisorio futuro habida cuenta que es el octavo país con más agua en el mundo[1]. No somos un mendigo sentado en un banco de oro (por los minerales que poseemos); somos un ciudadano sediento al borde de un gran río.

El desafío es gestionar eficientemente los recursos hídricos, con visión de futuro, con mirada de estadista. Winston Churchill afirmó: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

En el siglo pasado, pensando que el agua era un recursos infinito, administrarla eficientemente significaba solo construir grandes infraestructuras hidráulicas, y que el recurso llegara en cantidad suficiente a las ciudades y la agricultura. No se logró la seguridad hídrica, al contrario el estrés hídrico apareció en varios puntos del país.

En el siglo XXI la situación es completamente distinta. La visión ingenieril, gris, sectorista, agrarista y citadina, es reemplazada por una visión multisectorial, multidisciplinaria, trasversal, social, verde, humana y planetaria, considerando el agua como un elemento que se agota por acción antrópica y es afectada por el cambio climático.

Gestionar eficientemente el agua no es solo una responsabilidad nacional, es también una responsabilidad internacional para con el planeta, dado nuestro ingente recurso hídrico y la de Brasil. Este entorno demanda a nivel de la región: promover una política sudamericana común del agua[2], con una agenda vista al cumplimiento de las ODS al 2030 y la gestión de las cuencas transfronterizas.

Y, en nuestro país:

  1. Crear el Ministerio del Agua o adscribir la Autoridad Nacional del Agua a la Presidencia del Consejo de Ministros o al Ministerio del Ambiente.
  2. Actualizar la Ley de Recursos Hídricos y el Plan Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos. 
  3. Reimpulsar el Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos.
  4. Modernizar y reestructurar la ANA, otorgándole la facultad de ejecutor de obras hidráulicas. 
  5. Otorgarles autonomía administrativa, económica y financiera a los Consejos de Cuenca[3]; 6. eliminar las AAA y fortalecer las ALAs.
  6. Políticas nacionales de infraestructura verde, construyendo con la naturaleza; de tecnologías de riego sustentable basado en la huella hídrica; de financiación a través del principio “contaminado-pagador y usuario-pagador; de efectivo control y fiscalización del uso del agua; obligatoriedad del Certificado azul; y, de hidrosolidaridad y cultura del agua.

La meta es el desarrollo humano sostenible y amigable al medioambiente.

[1] Brasil es el primero y Colombia, tercero.

[2] Según la Global Water Partnership, un tercio de los recursos hídricos renovables están en Sudamérica.

[3] Tal como sostiene la tesis del sociólogo Henderson Tamayo en una interesante y reciente investigación sobre la GIRH en la cuenca Chancay-Huaral.