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Cambio climático extinguió antiguas culturas americanas

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  • Cambio climático extinguió antiguas culturas americanas
    Teotihuacan

Sobre el blog

Luis Lujan Cardenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
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El cambio climático no es un fenómeno de hoy, según estudios científicos. En el año 535 d.C. gran parte del planeta sufrió un repentino oscurecimiento y el descenso de la temperatura, no se sabe aún si fue por la caída de un gran meteorito o por la erupción de los volcanes Krakatoa, en Indonesia, o el Pago, en Nueva Guinea.

Durante 400 años, aproximadamente, la sorpresiva variabilidad climática alteró ecosistemas en diferentes partes de la Tierra, produciendo la desaparición de muchas culturas en Europa, Asia, Arabia e, incluso América. El agua del río Nilo y el Mar Negro se congelaron, en una mini Era del Hielo en el primer siglo de nuestra Era.

El ciclo normal del agua y de la agricultura se alteraron y la producción de alimentos decayó a la par del aumento de la población y la incapacidad de las antiguas culturas para mitigar o adaptarse al cambio climático. Los gobiernos fracasaron, se agudizaron los conflictos sociales y multiplicaron las guerras, millones de habitantes migraron y/o murieron por hambre y las epidemias.

En el continente americano, mayas, aztecas e incas también sufrieron la inclemencia del tiempo. En América Central, prolongadas sequías hicieron desaparecer Teotihuacan (en náhuatl: ciudad de los Dioses) –en hoy México—con cerca de 100 mil habitantes. La gran ciudad maya de Tikal (en maya yucateco: en el pozo de agua) —en hoy Guatemala—, de casi igual número de habitantes, sufrió igual destino, ante la falta de agua, la deforestación y erosión de la tierra.

En América del Sur, se registró un severo y prolongado Fenómeno El Niño (calentamiento del agua del océano Pacífico) que extinguió varias culturas. Le propinó, por ejemplo, el tiro de gracia a la cultura Nazca, en la zona sur costera de Perú. Lluvias torrenciales y grandes inundaciones barrieron sus ciudades. Esto se agravó con la deforestación de sus bosques, debido a la tala indiscriminada de los árboles huarango, de más de mil años de edad, que eran utilizados por los nasqueños (famosos por su gigantescos dibujos avistados solo desde el aire) como combustible, forraje y alimento. De nada les valió ser grandes ingenieros hidráulicos con muchas obras que hasta hoy perduran en Ica.

El suicidio de la cultura nazca, artículo publicado en El País en noviembre del 2009, informó un dato interesante: “El huarango es clave en Ica, y no sólo por ser un árbol emblemático de la región, sino también porque su capacidad de adaptarse incluso en los suelos más hostiles ayuda a mantener a raya al desierto. Sus raíces son capaces de penetrar varios metros en el subsuelo hasta llegar a la capa freática; sus hojas atrapan la humedad que proviene del mar y, además, convertidas en hojarasca, se transforman en un importante fertilizante conocido como poña; y su fruto, la huaranga, puede consumirse directamente o convertirse en harina para elaborar otros productos. Esta tesis de destrucción ecológica traería abajo el argumento según el cual los nativos americanos siempre vivieron en armonía con el medio hasta la llegada de los europeos.”

Otra cultura preinca, la Mochica, vio languidecer sus cultivos y morir o emigrar su población por la furia de la inclemencia climática. Pero este, será tema de otro próximo artículo, estimados lectores.

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