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Comunidad gay y gestión (des) integrada del agua

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Sobre el blog

Luis Lujan Cardenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
Sofrel
  • Comunidad gay y gestión (des) integrada agua

Existen muchas poblaciones invisibles en la gestión del agua. Seres humanos que no tienen ni voz y voto, como si el líquido de la vida les fuera ajeno. Como si no bebieran agua. Me refiero específicamente a la comunidad gay.

Conocí en el 2014 a H., a quien con engaños un indolente empresario le “compró” sus tierras aledañas a la mina, heredadas por su familia desde tiempos de los incas. Fue durante uno de mis viajes por razón laboral a los Andes del Cusco, en el Perú, a más de 4,500 m.s.n.m., donde el frío compite en intensidad con la pobreza, y los conflictos por el agua afloran por doquier debido a la contaminación de los ríos y la desaparición de lagunas, debido a la extracción del oro por parte de grandes y poderosas empresas mineras extranjeras,

Sin hogar, con mercurio en la sangre, sin marido (fue contratado por la minera), estafado (porque nunca recibió la prometida casa preconstruida ni fue partícipe de las ganancias de la mina) y con solo dos mil soles en el bolsillo (unos seiscientos dólares aproximadamente por el pago por su casa y su parcela), lamentando su inocencia india, maldiciendo su quechua y no saber leer en español, fue a quejarse por la estafa al presidente de la comunidad campesina, recibiendo como respuesta, que era un maricón de mierda, la deshonra de la comunidad, que ya le habían pagado, que era su culpa por confiado, y que más bien debía abandonar el pueblo, antes que lo chicotearan los ronderos y lo enterraran vivo a pedradas, como lo hicieron hace tiempo con el chivato ese de la quebrada del Cóndor; y como lo hicieron nuestros ancestros, los incas, condenando a la hoguera a los warminchu y arrasando y destruyendo toda su propiedad. ¡Y hay de quienes lo ocultaran! Eran igualmente condenados a muerte, no importando si era un cacicazgo entero[1]. Tu bien sabes que a los maricas no les damos ninguna cabida acá; por eso, no te permitimos ser miembro de la directiva, porque ya nos olíamos que eres un degenerado; porque nunca has tenido mujer ni tienes hijo. ¡Lárgate, ahorita mismo!...¡Marica de mierda!...Y H. con pasos tristes, arrastrando sus eternas ojotas empolvadas, se fue a Lima, con un costalillo al hombro, un sombrero que ocultaba sus canas y dejando atrás su casita de piedra e ichu, sus animalitos y recuerdos imborrables corriendo por la pampa de Espinar.

Este testimonio de H. —de quien nunca supe su apellido y jamás volví a ver—, resume la realidad gay en el mundo medio ambiental e hídrico andino. La población LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales) en el país de los incas, es una comunidad invisible, sin identidad de género, víctima de crímenes de odio, condenada a vivir en un ‘clóset’, ignorada en las instituciones. La Ley de Recursos Hídricos y su reglamento, con diez años de vigencia, no reconoce en ninguno de sus artículos, algún derecho u obligación de la comunidad LGBTI, pese a que establece como base la gestión integrada de los recursos hídricos (GIRH). Igualmente, sucede con la Política de Estado 33 sobre los Recursos Hídricos (2012).

El Estado es un agente homofóbico

“El Estado peruano es un agente de homofobia institucionalizada” (…) “no reconoce el componente de orientación sexual ni de identidad de género en sus políticas públicas…”. Así lo observa el Informe Anual sobre Derechos Humanos de personas trans, lesbianas, gays y bisexuales en el Perú 2008[2].

Recién en el 2017, por presión de algunos congresistas de la República y la publicación del Informe de la Defensoría del Pueblo[3], el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) realizó —al no existir información censal alguna ¡el colmo!— la Primera Encuesta Virtual para Personas LGBTI, “con la finalidad de generar información estadística que permitiera formular políticas, acciones y estrategias que garanticen el reconocimiento y la protección de los derechos de la población LGBTI, en los diferentes ámbitos del quehacer humano”[4].

La encuesta virtual fue respondida por 12 026 personas LGBTI de 18 y más años de edad. Vale conocer los resultados: el 69.9% es mestizo; el 61% posee educación superior universitaria y desempeñan labores mayormente como profesionales, científicos e intelectuales; el 56,5% siente temor de expresar su orientación sexual, por miedo a ser discriminado y/o agredido (72%), o perder a la familia (51,5%), o el trabajo (44,7) y a no ser aceptado por los amigos (33%). Dos terceras partes de participantes manifestaron que la sociedad peruana no es respetuosa de la orientación sexual y/o identidad de género de las personas. Cabe indicar que este estudio no es representativo de la población gay peruana, según lo reconoce el propio INEI; y peor aún, no consideró el ítem agua, siendo éste un derecho humano y recurso estratégico para combatir la pobreza.

El agua es un elemento integrador

Lo destacable de este trabajo censal, es que la comunidad gay peruana al parecer tiene un alto nivel de habilidad, capacidad, y conocimiento, por lo que con mayor razón debería de tener presencia en el sistema hídrico nacional, por su contribución y posible aporte a la construcción de gobernanza y la seguridad hídrica.

Organizaciones como el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), Promsex, DEMUS, Organización feminista para la defensa de los derechos humanos, Féminas: Colectivo trans, Freedmon, Asociación LGBT, Red LGBT/Colectivo, Lesbianas Independientes Feministas Socialistas (LIFS), entre otras, deben ser visibles en el Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos, Consejos de Recursos Hídricos de Cuenca, Juntas de Usuarios y demás organizaciones hídricas y agrarias.

La gestión integrada de los recursos hídricos es, eso, integral, donde todos los actores: gobierno, empresa privada, organizaciones sociales y científicas, y las comunidades en sus múltiples manifestaciones sociales, culturales, de raza, credo, edad, discapacidad, etnia y orientación sexual[5], deben interactuar y participar activamente en las políticas, planes, estrategias y programas hídricos; más aún, cuando el cambio climático y la globalización imponen nuevos retos y desafíos.

La participación de los diferentes actores en la GIRH otorga debida y justa representatividad a las comunidades, consolida la base social, legitima las políticas públicas, garantiza efectividad y cobertura a todos los segmentos sociales; le otorga sostenibilidad a las decisiones públicas y mejora la vida de la población, en el marco del respeto al medio ambiente. Eso es gobernanza. Además, la gobernabilidad y la paz social se consolidan, con la disminución de conflictos por el agua[6].

Cada sector social tiene su visión, necesidades, objetivos e intereses particulares donde la gestión del agua es una importante variable en su vida. El aporte de cada uno de ellos es vita y necesario en el Perú, dada su compleja geografía, etnicidad, pluriculturalidad y biodiversidad como país amazónico; amén de sus tres vertientes: Pacífico, Atlántico y Titicaca, y 159 cuencas hidrográficas, que lo califica como el octavo país con mayor cantidad de agua.

Alcanzar la sociedad del bienestar es tarea, compromiso, involucramiento, aporte y riesgo compartido del Estado y todos los ciudadanos. La igualdad de oportunidades es sinónimo de mejora de la calidad de vida de las comunidades y mayor amistad con los ecosistemas.

Si no hay una práctica sociohídrica amplia, no solo será inalcanzable la gobernabilidad y la gobernanza hídrica; sino también no lograremos alcanzar el equilibrio de los servicios ecosistémicos en función de la demanda de las necesidades humanas —y del planeta—. Una orientación sexual disidente de la heterosexualidad normativa, no es óbice para marginar a un actor del agua y negarle un derecho humano.

(FIN)

[1] Más, las lesbianas ―holjoshta, en quechua― tuvieron un trato muy diferente, y casi endiosadas.

[2] Informe Anual sobre Derechos Humanos de personas Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales en el Perú 2008. Jaime Ballero, Martin (relator). Red Peruana de Trans, Lesbianas Gays y Bisexuales - Red Peruana TLGB. Lima, Perú, 2009.

[3] Derechos humanos de las personas LGBTI: necesidad de una política pública para la igualdad en el Perú. (2016). Informe Defensorial N° 175. Defensoría de Pueblo. Lima, Perú.

[4] Primera Encuesta Virtual para Personas LGTBI. (2018). Instituto Nacional de Estadística e Informática. Lima, Perú.

[5] Capacidad de cada persona de sentir atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, de su mismo género o de más de un género.

[6] Entre el 2011 y el 2014 la Defensoría del Pueblo registró a nivel nacional, en su sistema de monitoreo de conflictos sociales, 539 casos, de los cuales 153 están relacionados con recursos hídricos, y la mayoría por controversias que involucran a la gran y mediana minería [Conflictos sociales y recursos hídricos. (2015) Defensoría del Pueblo. Lima, Perú]. En el 2017, la Defensoría informó que el 50% de los conflictos registrados en el país en los últimos 10 años fueron por el agua. (Ver más aquí).

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