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Hace 4.000 años Vichama soportó hambruna por escasez de agua ante el cambio climático

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Los antiguos peruanos lidiaron con procesos de cambio climático. Primigeniamente, soportaron estoicamente sus efectos; luego, con el pasar del tiempo gestionaron con sabiduría la agricultura, el agua y el medio ambiente, construyendo resiliencia climática. Este es el conocimiento ancestral que debemos investigar y adaptarlo a nuestra realidad con ciencia y tecnología verde y natural, amigable a la naturaleza, con cultura ecológica.

Luego de haber descubierto la cultura Caral, la más antigua de América, la arqueóloga peruana Ruth Shady, hace un tiempo, ha propuesto la tesis de que la cultura Vichama (2,800 a.d.C.), ubicada a pocos kilómetros al norte de Lima, en la provincia de Huaura, soportó una gran crisis agrícola, debido a la escasez del agua, y, por ende, un largo período de hambruna, producto del calentamiento climático que se produjo hace unos cuatro mil años en la Tierra.

La variabilidad climática hizo que aumentara la temperatura del Océano Pacifico y se alejaran los peces hacia aguas frías del sur, cerca de la Antártida, las lluvias cada vez fueron menos y el río Huaura se secó, afectando seriamente la producción de alimentos, la crianza de ganado, la confección de abrigo, por lo que gran parte de su población sucumbió por hambre y sed, o emigró hacia otras comarcas.

Esta terrible realidad igualmente afectó a su vecino Caral (declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO), pero estos fueron más resilientes a la variabilidad climática, dado que fue una cultura más adelantada y poderosa. Este largo período que no pudo ser gestionado y asimilado por los gobernantes de Vichama, fue perennizado en un muro de 3,800 años de antigüedad y se convirtió en un mito, que llegó después a oídos de los españoles, durante su tarea de evangelización en el siglo XVII.

La doctora Shady, condecorada con la Orden del Sol por el gobierno peruano, señaló que “entre el 2000 y el 1800 a.C. se produjo una oscilación climática que coincidió con el colapso de varios procesos sociopolíticos antiguos y con el surgimiento de otros en diferentes regiones del mundo”.

El mural de la fertilidad

Al estudiar los restos arqueológico de Vichama ―según el diario Perú 21― “la estudiosa peruana centró su atención en los frisos en relieve en uno de los pocos edificios que se mantienen en pie debido al paso del tiempo y a la construcción de precarias viviendas de invasores modernos, producto a la falta de efectivas políticas de conservación y cuidado del patrimonio cultural, y de la falta de planes de urbanización de los gobiernos locales”.

Lo que halló en Vichama, en el salón ceremonial de un edificio público, “fueron 34 imágenes en una hilera de personajes adultos ya fallecidos, con los cuerpos cadavéricos, los ojos cerrados y colocados entre dos esqueletos humanos; y, en la parte superior, una hilera de jóvenes en una danza ritual, igualmente con el cuerpo famélico, destacando los estómagos vacíos pero en asociación con peces, decorado con cabezas humanas, dos serpientes y una semilla”, reveló. Este sería el Mural de la Fertilidad.

Para la directora de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), “los relieves simbolizarían la fertilización de la tierra: las serpientes representan a la deidad, vinculada al agua, que filtra en la tierra y hace germinar a la semilla (…) La escena consiste en dos serpientes, vinculadas en la ideología andina con los ríos y el agua, que rodean cuatro cabezas con los ojos cerrados, de seres humanos ya fallecidos, y que apuntan hacia una cabeza central, un ser con los ojos y la boca abiertos y con cinco vástagos que penetran en la tierra. Las serpientes recogen la fuerza vital de las cabezas de los ancestros, traen la humedad y germinan esa cabeza central interpretada como una semilla antropomorfizada que hunde sus raíces o vástagos en la tierra para propiciar la productividad agrícola”, ha expresado en "Rumbos del Perú".

“Estos murales tienen una gran importancia para la memoria del colectivo social, que debe considerar los efectos catastróficos que tienen los cambios climáticos en la población humana”, destacó la famosa investigadora.

El mito de Vichama

En una nota del gobierno titulada El Mito de Vichama se describe que “La historia de Vichama fue registrada en el siglo XVII por fray Antonio de la Calancha, por intermedio del padre Luis Felipe Teruel, encargados de adoctrinar en la fe católica a los pobladores de la costa norcentral.

En esta narración se explica que durante una gran sequía, sobrevivió solo una mujer, quien dio a luz un hijo del dios Sol. Al enterarse de la existencia del niño, el dios Pachacamac, ciego de celos, lo asesinó y lo despedazó creando así los alimentos de origen vegetal.

La mujer clamó por su pérdida y el dios Sol le hizo engendrar un nuevo niño al que llamó Vichama, palabra que significa pescador según el lingüista Alfredo Torero.

Vichama creció rápidamente y decidió recorrer el mundo como su padre el Sol. Pachacamac, aprovechando la ausencia del joven, asesina a la mujer. Al regresar Vichama, encuentra el cadaver de su madre.

Al no poder vengarse porque Pachacamac escapó al sur, Vichama convirtió en piedras a los pobladores y al curaca de ellos, Anat, isla que hoy lleva ese nombre. Luego, Vichama, arrepentido por estos ataques contra personas que no tenían culpa de nada, resucita a su madre y con ayuda del Sol crea una nueva humanidad a partir de tres huevos de oro, plata y cobre.”

Resumiendo: muchas culturas antiguas desaparecieron por su limitado conocimiento en la gestión del agua y demás recursos natrales, lo que incidió negativamente en la cadena alimentaria, energética, de vestido, salud y vivienda de su población, al punto que la variabilidad climática y los desastres naturales debilitaron todas sus estructuras políticas, sociales, económicas, culturales y militares. Algunas sobrevivieron y otras continuaron existiendo.

Los incas al extender su imperio siglos después asumieron todo el conocimiento generado en las culturas preincas y lo aplicaron y desarrollaron con éxito dominando la agreste naturaleza sudamericana.

Sobre el blog

Luis Luján Cárdenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.