Estudió filosofía y sicología y se ha dedicado a la pedagogía. Es un referente internacional en transformación educativa y desarrollo humano en contacto con la Naturaleza. Ha escrito los libros: “Educar en Verde”, “¡Estate quieto y atiende!”, “Patios Vivos para renaturalizar la escuela” y “Guía completa para guardianas del juego”. Heike Freire es creadora de la Pedagogía Verde y, actualmente, es miembro del Consejo Asesor de la Cátedra de Renovación Pedagógica de la Universidad de Gerona, en Cataluña.
Hace más de 25 años que desarrolla la Pedagogía Verde, cuando creo Madreselva, la primera escuela bosque de la España democrática. Muy pocos sabían lo que era una escuela bosque o en la naturaleza, en la que plantea que el bienestar que experimentamos en la naturaleza es un incentivo para empujarnos a emprender una acción positiva, subrayando la importancia de recuperar nuestro vínculo con la Tierra. Este contacto o regreso a la naturaleza es esencial para la transición ecológica y nuestra supervivencia.
L.L.: ¿Qué planteas mediante la pedagogía verde?
H.F.: Es una filosofía de la educación. La escuela tradicional pertenece a un mundo muy egocéntrico, antropocéntrico, muy poco preocupado por la ecología y la naturaleza humana. He trabajado con grandes pedagogos en Francia, especialmente en pedagogía del adulto, y después regresé a España y creé la escuela Madre Selva. Años después me di cuenta de que la pedagogía convencional pertenece a un paradigma anterior, y en 25 años de investigación planteé una escuela más ecológica y sobre todo que enfocara a las personas para amar el planeta.

L.L.: Esta educación es muy importante y necesaria desde la niñez…
H.F.: Planteo un desarrollo infantil totalmente humano, pleno, saludable, holístico y que contemple todas sus capacidades. Las escuelas actuales están desconectadas de su entorno, pese a que los seres humanos desde el inicio de los tiempos han vivido y nacido en contacto directo con la naturaleza, pero hoy nos hemos vuelto más urbanos y tecnológicos. Los niños están encerrados en aulas que muchas veces no tienen ni una planta, y esto es producto de una era industrial que surge en el siglo XIX, donde el trabajo y la educación especialmente de los campesinos en Europa, que se concentran en las ciudades de una manera antropocéntrica, que no contempla la naturaleza humana y tampoco la naturaleza que nos rodea. La naturaleza nos contacta con la inteligencia de la vida.
L.L.: Viajas mucho por el mundo desde hace años y has visitado América Latina, ¿qué sabes de la educación en esta región?
H.F.: Hace poco he visitado México, Brasil, en Perú estuve hace años, contactándome con maestras limeñas interesadas en la escuela en contacto con la naturaleza.
L.L.: ¿Cuál ha sido tu impresión con la educación en esta parte del mundo?
H.F.: En México veo mucho interés por esta nueva pedagogía, en Chile hay un movimiento muy fuerte, pero también observo mucho miedo al cambio, a la renovación de la escuela tradicional por una pedagogía verde, porque no necesariamente la enseñanza debe ser al aire libre, también es necesaria el aula con herramientas y materiales determinados. Hay muchísimo miedo, especialmente cuando los niños salen del aula, es un tema de seguridad pasiva que dificulta la labor.
L.L.: Mencionaste que Chile está apostando más por la pedagogía verde
H.F.: En Chile, por ejemplo, hay escuelas en los bosques. La pedagogía se basa en estudios de sicología en los últimos 40 años, que demuestran que con la pedagogía verde los niños y niñas desarrollan todas sus capacidades. No solo están más sanos y obtienen mayor bienestar, sino que cuando están con la naturaleza desarrollan mucho mejor el aspecto físico y motor, también el plano emocional, creativo, imaginativo, a nivel social e intelectual.
Es necesario que los infantes estén en contacto tres o cuatro horas al día con la naturaleza. Estar en un espacio natural genera cambios muy positivos en todo el organismo, desde efectos antiestrés a fenómenos rejuvenecedores. Hay mucha inercia para transformar la educación desde cero.
L.L.: ¿Crees que esta resistencia el cambio se debe al sistema político y cultural que impera actualmente en Latinoamérica?
H.F.: La educación está en un contexto social y tú lo sabes como sociólogo. La Educación no es solo aprendizaje, sino también es un tema de valores, con una ética y moral muy importante. Los niños y niñas aprenden por imitación de nosotros, donde es importante lo que decimos y lo que hacemos. Entonces vivimos en una sociedad que dice unas cosas y hace otras, esto genera una contradicción muy difícil de salvar. Si no tomamos conciencia ―y lo dije en México, donde están haciendo obras grises en la selva y atentando contra importantes restos culturales y sagrados en Yucatán, de los Mayas― el presidente de la Nación también educa. Yo diría que es el principal educador, y cómo educa esta persona, educa con sus actos. Hacemos cosas muy incoherentes que hacen mucho daño a la educación. Estoy convencida que la educación juega un papel fundamental en la transición hacia una sociedad biocéntrica.