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El Papa Francisco tiene compromiso ambiental con Madre de Dios

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  • Papa Francisco tiene compromiso ambiental Madre Dios

Sobre el blog

Luis Lujan Cardenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.

El agua y el medioambiente es una gran preocupación del Papa Francisco, y por ello estará este 19 de enero en Perú, en la región de Madre de Dios, enclavada en la zona selvática colindante con Brasil y Bolivia, una de las más contaminada y degradada en el mundo.

El Santo Padre es el soldado de Cristo que más está cuestionando el sistema capitalista y luchando por una conciencia social, justa y humanista para detener la contaminación y los efectos del cambio climático en la Tierra, lo que el llama nuestra Casa común, como lo expresa en su Carta Encíclica Laudato Si (Alabado seas) difundida en el 2015. Por ello, es grande la expectativa de decenas de etnias amazónicas –incluyendo la Nación Q’ero, último ayllu inca– de la región con mayor diversidad de flora, fauna y selvas vírgenes del mundo curiosamente llamada: Madre de Dios, por una visión de Juan Álvarez de Maldonado (la capital lleva su apellido: Puerto Maldonado), quien vio la imagen de una virgen en medio de la vegetación.

Los inkas sufrieron mucho para doblegar a las aguerridas tribus amazónicas del lugar, especialmente los huarayos; innumerables expediciones españolas en busca de El Dorado murieron en el intento; mientras los misioneros dominicos doblegaron el espíritu salvaje solo con una biblia en la mano.

Pero este paraíso verde de ocho millones de hectáreas y escaza población, se está convirtiendo en un infierno (donde al parecer reina el tunche, demonio que vaga en las profundidades selváticas), desde hace un siglo aproximadamente, debido a la explotación, primero del caucho que esclavizó y exterminó en el siglo XX a miles de indígenas; y ahora, la extracción del oro a través de la minería informal, la agricultura de productos de pan llevar y la tala indiscriminada de árboles, ante la mirada indiferente de sucesivos gobiernos. Alrededor 40 mil pobladores –según datos del INEI-, han invadido la región en las dos últimas dècadas; de ellos, 30 mil son mineros, como bien señala Políticas ambientales, conflictos socioambientales y minería informal (2014), una excelente radiografía social del sociólogo Lenin Valencia, investigador de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).

Este saqueo sistemático y contaminación con 40 toneladas anuales de mercurio (representa el 5.6 por ciento de las emisiones de mercurio que usa la minería artesanal a nivel mundial, según el Ministerio del Ambiente), ha destruido 32 mil hectáreas (estudios de los Ministerios de Salud y de Producción) de áreas naturales y supuestamente protegidas, contaminado todos los ríos de la zona y condenado a muerte al 75% de la población del lugar principalmente por consumo de pescado, según investigación en el 2013 del Carnegie Institution for Science de la Universidad de Stanford. Es el peor desastre ambiental ocurrido en el planeta, pero ignorado por los medios de comunicación y el mundo.

Puerto Maldonado, Capital de la Biodiversidad, ahora convertida en capital del mayor atentado ambiental, estará en el centro de la mirada mundial y se espera que el Papa Francisco realice un llamado a la comunidad internacional para sanar las heridas ambientales en estos bosques tropicales húmedos de Sudamérica, pulmón natural de la Tierra, donde habitan pobres indígenas pobres no contactados con la humanidad y la justicia.

“Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos (subrayado nuestro) en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad”, sostiene enfático el Santo Padre en su famosa Encíclica Laudato Si. Queremos apoyo para ese cambio.

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