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¿A qué esperamos para replantear las políticas ecológicas globales?

Sobre el blog

Luis Luján Cárdenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
  • ¿ qué esperamos replantear políticas ecológicas globales?

Han trascurrido siete años, desde que en el 2015, 193 estados miembros de las Naciones Unidas adoptaron la Agenda 2030 y el cumplimiento de 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), para poner fin en el planeta al hambre y la miseria, el irrespeto a los derechos humanos, la conservación del planeta y lograr un mundo más justo, sostenible, pacífico y solidario.

En ese mismo año, celebramos también la Cumbre del Clima de París (COP21) sobre el cambio climático y el compromiso de mantener en el presente siglo los niveles del calentamiento global debajo de los dos grados centígrados y la reducción de los gases de efecto invernadero (GEI), llamados clorofluorocarbono, cambiando progresivamente la matriz energética mundial y adoptando fuentes de energía alternativas limpias en el marco de una economía verde, y por qué no en un nuevo orden mundial para un futuro sostenible.

Dos muy loables iniciativas que necesitan ser repensadas en profundidad para su cumplimiento, dado el nuevo escenario planetario, que se ha ido gestando desde hace unas décadas atrás: el cambio climático, la pandemia, la guerra Ucrania-Rusia, y la pugna de intereses: por un lado, de Estados Unidos y la Comunidad de Estados Europeos, de conservar y aumentar su influencia y poder mundial; y, por el otro, de China, Rusia y países emergentes cansados de soportar este dominio prácticamente “institucionalizado” desde la Segunda Guerra Mundial, que atenta contra sus intereses genuinos de desarrollo, expansión económica y defensa militar.

Esta gran contradicción, cuyas aristas van desde las desiguales relaciones internacionales, pasando por discrepancias políticas e ideológicas, hasta el aumento de los desastres naturales y la pugna de valores, ha provocado una espectacular crisis económica y social, donde los grandes perdedores son los países pobres de América, Asia y África, que han visto retroceder sus valiosos logros en la reducción de la pobreza, el desempleo, la alimentación, salud y programas sociales, a niveles de hace diez años o más.

Y en el plano medioambiental, el tema ha pasado a un segundo plano. La variabilidad climática, en especial el aumento de la temperatura, está acelerando el derretimiento de los glaciares, especialmente los tropicales existentes en América del Sur, donde la mitad ha desaparecido. Solo en Perú, se han extinguido casi un 60% de sus nevados, creándose más mil lagunas, perdiéndose gran cantidad de agua a través de los ríos y aumentando los niveles del mar. Pero, por otro lado, Chile atraviesa una dura sequía, desertificación que está afectando también a muchos países pobres, fundamentalmente del África. El agua dulce se va a convertir en un futuro cercano el bien natural más preciado (y codiciado). Ya se está cotizando en la bolsa desde el 2020 en la bolsa de Nueva York, dejando de ser un bien común de dominio público. Cumplir los ODS al 2030 es una quimera.

La recesión global, el aumento del precio del petróleo, la escasez del gas y la imperiosa necesidad de no detener la industria en sus múltiples variantes y aminorar la calidad de vida de sus habitantes, está provocando que Estados Unidos y China (principales contaminantes), Alemania y muchos otros países desarrollados, vuelvan al uso intensivo del carbón fosilizado, lo que provocará el aumento de la emisión de los gases de efecto invernadero, que según estudios científicos no se ha reducido para nada en esta última década. La descarbonización planetaria que es urgente, no es importante para los poderosos, y nunca lo fue.

El panorama planetario es oscuro, incierto y letal para la raza humana y la Tierra. ¿Qué esperamos? ¿Que el conflicto en Europa del Este se extienda y se agrave la situación a límites nunca vistos y vividos, con graves consecuencias para todos?. ¿No somos capaces de vivir en paz cuidando nuestro hábitat ecosistémico?. ¿Qué esperamos para replantear y fijar nuevos plazos y metas para los objetivos de desarrollo sostenible, la descarbonización global y la resiliencia ante el cambio climático?