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¿Qué hacer para descontaminar el aire de Lima?

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  • ¿Qué hacer descontaminar aire Lima?
    Foto: Andina.

Sobre el blog

Luis Lujan Cardenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
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En el Día Mundial del Medio Ambiente, es imperioso reflexionar sobre el derecho a un ambiente saludable y la contaminación del aire que ha hecho de Lima –según la Organización Mundial de la Salud (OMS)— una de las ciudades más peligrosa de Latinoamérica. La expectativa de vida ha disminuido en cinco años, como consecuencia de muchos factores, entre otros: colapso automotor, deficiente servicio de recojo de basura, irresponsabilidad de la industria, comercio ambulatorio, insuficiente transporte público, escazas áreas verdes, incipiente sistema de reciclaje, malas prácticas ambientales y la falta de voluntad política.

Las grandes concentraciones de ozono, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y otras partículas nocivas está provocando la muerte de 27 personas al día (mil promedio anualmente) en el Perú, debido a enfermedades respiratorias, oculares, cardiovasculares y cáncer. Lima soporta más de 50 microgramos contaminantes, es decir cinco veces el nivel establecido por la OMS, pero parece no importarle a las autoridades este gran problema que se agrava con el estrés hídrico y el cambio climático, y que data de hace unos cincuenta años.

El smog no solo afecta a la población –especialmente niños y mujeres—, sino también a las actividades económicas y la inversión privada, deteriora el ecosistema local y degrada las construcciones, afecta los servicios públicos y programas sociales, generando altos costos al erario público, la empresa y la propiedad privada, dificultando el desarrollo nacional.

Reducir la contaminación del aire es una tarea de todos, donde no solo es necesaria la voluntad de los actores decisorios, sino también de la academia y la comunidad científica. (Es necesario aquí subrayar el papel de los jóvenes, fundamentalmente los millennials, familiarizados con las comunicaciones, el internet, las tecnologías digitales y la defensa del medio ambiente, cuya creatividad y aporte es fundamental para la conservación del planeta).

La lucha contra la contaminación ambiental ha impulsado muchos proyectos de gran inventiva en el mundo. Por ejemplo, México, está empleando pintura ecológica en sus murales, que oxigena el aire; en Inglaterra, paneles verdes que absorben dióxido de carbono y liberan tanto oxígeno como lo harían 100 árboles; así también, bancas que purifican el aire y APP (aplicaciones) que alertan a usuarios sobre lugares con alta polución. En Alemania, paredes con musgos que absorben los contaminantes; EE.UU., tejados y pistas que purifican el aire; Pekín, una gran torre purificadora; España, edificios esponjas.

En Perú, hace dos años se creó el Purificador de Aire Urbano (PAU-20) o Superárbol, que a un costo de 100 mil dólares, utilizando agua elimina polvo, gérmenes y bacterias suspendidos en el aire. Es capaz de limpiar en un día el aire que respiran 20.000 personas; además de proporcionar información sobre virus y bacterias en el medio ambiente, lo que permite un tratamiento médico adecuado. Pero no ha recibido mayor atención.

Lima necesita presto una acción gubernamental amplia, multisectorial, transversal y multidisciplinaria para enfrentar con éxito un problema social endémico multidimensional. El gobierno debe crear una Comisión especial de expertos, con participación de las universidades y consultoría internacional (China tiene vasta experiencia y proyectos exitosos), para que elabore políticas —obviamente a largo plazo— y un Plan y Estrategia a corto y mediano plazo, que mínimamente considere: la limitación de la circulación de vehículos (podría empezarse por los del Estado); prohibición del ingreso vehicular en Lima cuadrada; creación de paseos peatonales en puntos centrales de los distritos; disminución de la venta de vehículos importados usados; incentivos tributarios para el uso de gas y electricidad vehicular; prohibición del tránsito de colectivos y custers, y fomento del uso de omnibuses a gas, además de la eficiencia del transporte público.

Así también, mayor restricción del transporte pesado; incentivos tributarios para traslado de empresas industriales; promoción del ciclismo masivo en días determinados; ampliación de áreas verdes con apoyo comunal para crear conciencia ambiental; APP para promover en casas, edificios, colegios y empresas cultivo de plantas purificadoras del aire; promoción de construcciones verdes y economía circular, que embellezcan la ciudad; regulación del comercio ambulatorio; eficiencia en la limpieza pública (participación de la comunidad los fines de semana); apoyo de los medios de comunicación para promover educación y buenas prácticas ambientales; exoneración de pagos a usuarios por uso racional de servicios de agua y energía eléctrica, y propuesta de mejoras, etc.

Lima y otras grandes ciudades del país se merecen progresivamente equilibrar sostenidamente espacio público-áreas verdes-tráfico vehicular-infraestructura urbana-actividad económica-ecosistema, para una vida saludable ahora y en el futuro, y un país atractivo, serio y responsable.

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