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El talento peruano y el premio nacional cultura del agua

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Sobre el blog

Luis Lujan Cardenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
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  • talento peruano y premio nacional cultura agua

El 15 de septiembre se cerrará la inscripción para candidatear al Premio Nacional Cultura del Agua[1], que anualmente organiza la Autoridad Nacional del Agua (ANA), con el objetivo de promover las buenas prácticas hídricas y ambientales en el Perú, país que ocupa el octavo puesto mundial en cantidad de agua, pero amenazado por la mayor demanda poblacional de agua y requerimiento de las actividades económicas, el cambio climático, los desastres naturales, estrés hídrico y contaminación por razones geológicas, geográficas y antrópicas.

El año pasado fueron reconocidos y premiados importantes proyectos y experiencias con alto grado de inventiva y soluciones medioambientales, que bien pueden ser financiados y replicados a través de programas gubernamentales. Por ejemplo, la Compañía Minera Milpo, logró en su planta de Ica –departamento agobiado por el estrés hídrico— abastecer el 100% de agua en su proceso de producción, recirculando y desalinizando agua de mar; lo que demuestra que es posible racionar el agua, mejorar los procesos, bajar costos, respetar el medio ambiente, aumentar las utilidades y practicar con éxito la responsabilidad social.

En Ucayali, selva central donde viven de la recolección, caza y pesca 290 comunidades nativas, el Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana, aplicó un sistema de reúso del agua en la producción de hortalizas asociado paralelamente con la crianza del paiche, pez que puede alcanzar los dos metros y medio de largo y un peso de 250 kilos, con carne fina y sin espinas de gran consumo local y oportunidad de negocio; una alternativa biotecnológica y micro empresarial sostenible y ecoeficiente.

En Apurímac y Huancavelica, departamentos andinos con grandes niveles de pobreza y escasez de agua, las organizaciones de usuarios de agua rescataron una técnica ancestral inca denominada siembra y cosecha de agua; y, el pago al agua Unu Juez, en el que la comunidad campesina designa a un ciudadano notable como máxima autoridad en la administración y justicia de los recursos hídricos, independientemente de toda autoridad del Estado. En Huancavelica, de mucho frío y heladas, los estudiantes de secundaria del instituto Educativo Particular Cooperativo, crearon artesanalmente una terma solar casera que entibia el agua de lluvia.

En el Cusco, el joven ingeniero agrícola Diego Suero Sánchez y Rosario Pastor de la Catedra Unesco de Sostenibilidad, desarrollaron una práctica de infraestructura natural para proporcionar agua potable y saneamiento al colegio de primaria I.E. 501006, y agua tratada para el riego de especies ornamentales y forestales; además de construir baños públicos en la Plaza, ya que en las reuniones de la comunidad, los asistentes defecaban y orinaban al aire libre. De esta forma, se mejoró la calidad de vida de los escolares y los adultos, y se redujo la cantidad de aguas residuales arrojadas al río Hatunmayo, en la comunidad de Haparquilla, en la provincia de Anta.

En Madre de Dios, Capital de la Biodiversidad, agobiado por la deforestación y contaminación de los ríos debido a la minería informal, la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica, desarrolló un nuevo sistema de monitoreo ambiental participativo. Y en Lima, Franz García Huazo estudió la variación temporal y espacial de la calidad del agua de niebla, recurso hídrico –aunque no apto para el consumo humano por su alto grado de contaminación—, que es captado a través de un ingenioso “atrapanieblas” rústico y de bajo costo. El agua recepcionada principalmente en invierno en el sector de Las Lomas de Villa María alcanza hasta mil litros de agua en menos de una semana, dependiendo de la cantidad de neblina en esta “zona miseria”, lo que ha mejorado la salubridad y la agricultura de subsistencia en los cerros y, por ende, elevado el nivel de vida de los inmigrantes, creando nuevos ecosistemas y microclimas.

En Ucayali, con imponentes lagos, cataratas, y rica flora y fauna amazónica, pero con alta contaminación de las aguas y carencia de servicios básicos, y rebrotes de dengue, fiebre amarilla y enfermedades gastrointestinales, con 43% de pobreza extrema, Katery Quio Rubina, ideó un tratamiento de aguas residuales domésticas con un sistema cerrado, a través de una cámara de evapotranspiración domiciliaria en el Asentamiento Humano “10 de marzo”, en el distrito de Manantay. Es un sistema que, a través de la evaporación del suelo y transpiración de las plantas, se elimina el agua, mientras que los nutrientes sirven para la producción de plantas frutales y ornamentales.

Finalmente, la empresa Termoselva, acreedora del Certificado Azul, fue premiada por medir y reducir su huella hídrica, además de concienciar a sus trabajadores, en la Central Térmica Aguaytía e implementar con agua de lluvia una piscigranja, en el marco de un programa de valor compartido, beneficiando a media docena de familias de humilde condición social con una actividad económica sostenible.

Todas estas iniciativas hidroambientales tienen un gran valor social y que demanda atención y apoyo del Estado y de la empresa privada. El talento peruano debe ser convenientemente valorado y encaminado con políticas públicas, planes y estrategias, que canalicen financiamiento, aplicabilidad y oportunidades académicas para estos jóvenes valores y pujantes organizaciones. La inventiva es muy importante en un país que necesita mucho de la innovación, las nuevas tecnologías, la ciencia y las buenas prácticas medioambientales.

[1] Ver aquí.

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