Aqualia
Connecting Waterpeople
Saint Gobain PAM
Insituform
GS Inima Environment
Bentley Systems
Fundación Biodiversidad
Ingeteam
Terranova
Smagua
ICEX España Exportación e Inversiones
SEAS, Estudios Superiores Abiertos
Xylem Water Solutions España
Grupo Mejoras
AECID
Confederación Hidrográfica del Segura
Consorcio de Aguas de Asturias
Elliot Cloud
Barmatec
IIAMA
Rädlinger primus line GmbH
Ulbios
Idrica
EPG Salinas
ITC Dosing Pumps
BELGICAST by TALIS
Elmasa Tecnología del Agua
Miya Water
Catalan Water Partnership
biv Innova
Aqualia
Gestagua
Agencia Vasca del Agua
s::can Iberia Sistemas de Medición
NOVAGRIC
ADECAGUA
Hidroconta
Schneider Electric
Filtralite
ACCIONA
UPM Water
ABB
Kamstrup
HANNA instruments
Almar Water Solutions
NaanDanJain Ibérica
Vector Motor Control
Prefabricados Delta
TEDAGUA
Redexia network
Molecor
UNOPS
Asociación de Ciencias Ambientales
AZUD
Cibernos
AGENDA 21500
Laboratorios Tecnológicos de Levante
Hach
Lama Sistemas de Filtrado
CAF
Fundación We Are Water
ISMedioambiente
Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER)
Sacyr Agua
STF
TecnoConverting
IAPsolutions
ESAMUR
J. Huesa Water Technology
LACROIX
SCRATS
Mancomunidad de los Canales del Taibilla
Red Control
Innovyze, an Autodesk company
Fundación Botín
Blue Gold
DAM-Aguas
DuPont Water Solutions
BACCARA
FENACORE
Baseform
VisualNAcert
Fundación CONAMA
Grundfos
Saleplas
Cajamar Innova
FLOVAC
Aigües Segarra Garrigues
Control Techniques
Global Omnium
Regaber
Minsait
Likitech
Aganova
Isle Utilities
EMALSA

Cambio climático: ¿ciencia vs. política?

  • Cambio climático: ¿ciencia vs. política?

Sobre el blog

Maria Eugenia Rinaudo Mannucci
Analista Ambiental e investigadora del cambio climático en América Latina. Actualmente trabajo en el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en Bogotá, Colombia.
ABB

@rinaudomariae

La transición climática por la cual atravesamos actualmente lleva consigo mucha incertidumbre y complejidad pues aunque tenemos escenarios y proyecciones a futuro con énfasis global, regional -y en algunos casos, nacional- aún queda mucho por evaluar, monitorear y accionar.

La magnitud del cambio climático al cual nos enfrentamos, amerita que los avances científicos y la toma de decisiones sean cónsonas entre sí, ya que es evidente y a la vez preocupante, la gran brecha que existe aún entre ciencia y política respecto a cambio climático con sus temas transversales y sectoriales.

Pareciera que estamos enfocados en seguir un rumbo de un mundo que no quiere cambiar, si bien, lo ocurrido en las últimas negociaciones de cambio climático (COP21, Paris) nos demuestra que la voluntad política para enfrentar esta crisis, es ineludible. Sin embargo, vale la pena preguntarse si la velocidad con la que el cambio climático se nos presenta, es la misma velocidad con la que las decisiones de un cambio estructural a nivel político y de desarrollo se vuelven realidad.

Dicho lo anterior, todo depende de la ambición con la que los tomadores de decisión traten el cambio climático, pues de ella se juega el costo político de una nación. Las políticas climáticas, si bien deben tener un énfasis global (tal y como ocurre con el Acuerdo de Paris), también deben estar recreadas en otros niveles de gobernanza (a nivel nacional y local) para promover resiliencia en el territorio y disminuyendo su vulnerabilidad.

Siendo el cambio climático un tema que impacta directamente la competitividad y el desarrollo de las naciones, es necesario resaltar la integralidad que presenta este fenómeno entre los mecanismos de adaptación y mitigación junto a los Planes de Desarrollo, poniendo en considerando características particulares y específicas de cada territorio y sus comunidades, para actuar en base al lema “think global, act local”.

Para ello, se debe descarbonizar la economía por medio de incentivos orientados hacia la conservación y valoración del capital natural, así como también la promoción de energías costo-efectivas. Dicho de otra forma, nuestra histórica fósil-dependencia no cambiará mientras un barril de petróleo sea más barato que uno de agua o leche y para que esta transformación que necesitamos suceda, debemos orientar todos los esfuerzos hacia una gestión de conocimiento capaz de crear imaginarios nuevos sobre las relaciones humanas, las naturalísticas y las manufacturadas.

Esta gestión del conocimiento que necesitamos, debe poseer innovación para actuar más allá de lo convencional (no solo reaccionar) y capacidad para promover la adaptabilidad y hacer frente a las transformaciones territoriales que ocurran. Toda esta gestión del conocimiento, debe estar centrada en la aplicación de una ciencia política como parte proactiva que se requiere a la hora de luchar multiescalarmente frente al cambio climático.