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Sobre el blog

Maria Eugenia Rinaudo Mannucci
Analista Ambiental e investigadora del cambio climático en América Latina. Actualmente trabajo en el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en Bogotá, Colombia.
  • Era Clima

“La influencia de la humanidad sobre la Tierra en los siglos recientes, ha llegado a ser tan significativa que se ha constituido una nueva era geológica: el Antropoceno”

Paul Crutzen, Premio Nobel de Química 1995

Si bien el medio ambiente ha sido siempre esencial para la vida, las preocupaciones acerca del equilibrio entre la vida humana y el medio ambiente, alcanzaron dimensiones internacionales recién en la década de 1950 pues fue inexorable el aumento de la contaminación y los gases de efecto invernadero en la atmosfera. Durante los años siguientes se comenzaron a ensamblar las piezas, supuestamente inconexas, de un rompecabezas mundial para revelar la imagen de un mundo con un futuro incierto.

La primera evidencia que permitió establecer las bases técnicas sobre lo que estaba ocurriendo en el planeta fue el Informe “Nuestro Futuro Común”, publicado por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo en 1987, y el cual contextualizó la necesidad de una toma de conciencia social y política respecto al tema.

A partir de allí, una revolución científica, ideológica y socio-política se fue desarrollando en las principales naciones del mundo. Estos “avances” que duraron casi unos 30 años, permitieron que hoy día, el cambio climático de origen antropogénico, fuera considerado como un tema de común acuerdo dentro de las líneas políticas que rigen el mundo.

En contexto con lo anterior y en pleno Antropoceno, los resultados de la negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) durante la COP-21 realizada en el 2015 en Paris, permitieron establecer un escenario clave de estrategias políticas y científicas para que estos avances, fortalecidos por eventos cercanos como la realización de la Conferencia de las Naciones sobre el Desarrollo Sostenible (también conocido como Rio+20) y otros, fueran parte de una incidencia mundial hacia la toma de modelo de desarrollo resiliente y bajo en carbono que permitiera una estabilidad climática.

Ante este histórico acontecimiento, es necesario replantearse nuevos esquemas de producción y mercados, innovadores sistemas de gobernanza y política pública, así como también una transformadora toma de conciencia por medio de la creación de capacidades técnicas y el diálogo “en el mismo lenguaje” entre ciencia y política. Para ello, las naciones del mundo han presentado sus Contribuciones Nacionales (o INDC, por sus siglas en inglés), las cuales desarrollan una planificación en adaptación, mitigación y medidas de implementación (transferencias de tecnologías, financiamiento, creación de capacidades, entre otros) con una expectativa de cumplimiento de aquí al 2030.

Aunado a lo anterior, se debe hacer énfasis a que la solución a esta crisis global con énfasis local, requiere trabajarla desde varias aproximaciones: (1) el entorno físico con base a la tecnología alternativa, las investigaciones aplicadas y analíticas, así como a la ciencia más allá del clima, (2) el desarrollo social con base a la integralidad y sinergia de las variables socioecológicas, la educación y creación de capacidades, así como también en la ampliación de los diálogos entre ciencia y sociedad, (3) la dimensión política con base a la incidencia de las capacitaciones técnicas de los tomadores de decisión, así como también del fortalecimiento institucional y de gobernanza.

El presente representa una oportunidad única de acciones, que no tendremos el momento de repetir. El momento es ahora y el actuar debe ser más rápido que la velocidad con la que va el cambio climático antropogénico. La mente humana es la clave de nuestra supervivencia y aunque en nuestro origen no destacábamos mucho como seres élites, nuestra mente asoció futuro con desarrollo siendo una gran estrategia de supervivencia. Sin embargo, en algún lugar del camino nos desviamos, cambiando nuestro rumbo ancestral y generando una sinergia de oportunidades pero también de peligros y retos.

Maria Eugenia Rinaudo Mannucci

Analista Ambiental