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INVESTAGUA, 19 de abril

La evolución de la agricultura y el agua y su relación con los ODS

  • evolución agricultura y agua y relación ODS

Sobre el blog

María Jesús Blanco Montero
Responsable de diseño de riego en Hesco Engineering Services.

Publicado en:

Portada iAgua Magazine

Se estima que 3.200 millones de personas viven en zonas agrícolas con déficits de agua entre elevado a muy elevado; y entre ellas, 1 200 millones, residen en zonas agrícolas con grave limitación de disponibilidad del recurso (2020, FAO). El acceso al agua, ODS 6, es clave para la seguridad alimentaria, ODS 2, estando ambos relacionados con la salud y el bienestar, ODS 3, e indirectamente con otros ODS.

Históricamente el agua ha sido el eje vertebrador en la evolución agrícola. Tanto es así, que la extracción global para este uso representa el 70% (Fig 1).


Figura 1. Suma global de extracciones de agua (AQUASTAT).

En el Neolítico, las primeras estrategias concebidas por la civilización sumeria consisten en sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia, para avanzar al desvío de cursos de ríos, embalses y canales de distribución (Fig 2).


Figura 2. Jardines colgantes de Babilonia, Mesopotamia, precursores del cultivo hidropónico.

Los romanos, evolucionando los métodos sumerios, innovan en técnicas, como el regadío con molinos, el drenaje de tierras, el abonado, el barbecho y la rotación de cultivos. Se aprecia en esta etapa una atención particular al suelo y su recuperación.

El calentamiento del clima y los avances tecnológicos impulsan la prosperidad de la agricultura a finales del siglo XI. El mayor acceso a alimentos permite el crecimiento de la población, lo que lleva a cultivar nuevos terrenos, marcando un hito en la historia europea.

Tras los descubrimientos, llega la integración de la economía mundial en la Edad Moderna (s. XV al XVIII), con el intercambio de productos entre Europa y América, y diversificando la agricultura europea. A partir del siglo XVIII, se introducen abonos químicos, se mecanizan actividades, se impulsa la biotecnología para producir semillas de alto rendimiento y se generaliza el uso de plaguicidas, generando mayor impacto ambiental, que suscita un enfoque más sostenible en la agricultura.

El siglo XX trae la revolución verde, especialmente entre los 60 y 80, cuando se duplica la producción agrícola mundial. Gracias a la tecnificación,  se introduce  el tractor, los invernaderos, las tecnologías de riego y clima, los equipos para nutrición inyectada y tratamiento de aguas. En paralelo se avanza en manipulación genética de semillas, química agrícola, fertilizantes, insecticidas y fungicidas más efectivos.

El acceso al agua, ODS 6, es clave para la seguridad alimentaria, ODS 2, estando ambos relacionados con la salud y el bienestar, ODS 3

Inicialmente se riega ‘a manta’, que consiste en inundar los terrenos a través de canales de tierra, que distribuyen el agua que alimenta al cultivo por infiltración. Este método emplea recurso en exceso, que retorna al sistema, bien por infiltración, alimentando masas superficiales aguas abajo, o por percolación profunda, al acuífero. Más tarde, las tuberías que permiten llevar el agua a presión a la parcela, para distribuirla  directamente al cultivo con el método más eficiente según el clima y el tipo de suelo: aspersión, microaspersión o riego localizado. Hoy producimos sin suelo agrícola gracias a la hidroponía en invernadero, incluso en interiores, con el vertical farming. Ambas estrategias utilizan un sistema circulatorio de agua y nutrientes en contacto continuo con la zona radicular. Surgen para satisfacer las necesidades de una población creciente, reduciendo así recursos como agua y tierra (ODS 13 y 15).

Sin embargo, la revolución verde trae problemas asociados. La pérdida de biodiversidad y la simplificación de la estructura ambiental, generan inestabilidad en los agroecosistemas por la aparición de plagas más fuertes,  y el aumento de inversión para lograr una mayor especialización,  reduciendo la capacidad de los agricultores con menos recursos.

Esta tendencia nos invita a repensar el sistema, buscando recuperar prácticas beneficiosas para el medio, como son la agricultura ecológica, que emplea sustancias y procesos naturales, y la agricultura regenerativa, una visión sistémica que pretende mejorar la fertilidad y retención de agua del suelo, aprovechando su relación con la fauna y la naturaleza.

Fuentes:

  • 2020, FAO, El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2020. Superar los desafíos relacionados con el agua en la agricultura. Roma.
  • Etifa, Evolución de la agricultura en el mundo a lo largo de la historia, Online aquí.
  • 2017, Qampo, Evolución de la agricultura, Online aquí.
  • Aquastat, Usos del agua, Online aquí.
  • Ondacero, Punta Norte: los jardines colgantes de Babilonia,  Online aquí.
Redacción iAgua