Mar Argentino: fuente de vida frente a la Patagonia

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Sobre el blog

María Magdalena Naser Marta Lema
Naturaleza y Literatura:Dos profesoras, de Geografía y de Literatura involucradas con la Educación Ambiental desde un enfoque comprometido, intentado con respeto y con claridad contribuir al pluralismo de voces .
  • Mar Argentino: fuente vida frente Patagonia

Según un artículo de la facultad de Cs Exactas de la UBA, científicos de la República Argentina revelaron convicciones de corrientes marinas ascendentes, frías, que provienen de áreas subpolares y transportan nutrientes a la vida subacuática que se encuentra en la plataforma continental. La corriente fría de Malvinas desempeña un papel esencial en la fertilización marina ya que hablamos de aguas profundas, frías, ascendentes que vienen del corazón oceánico, plagadas de nutrientes que fomentan la vida del frágil ecosistema marino. Estamos describiendo corrientes oceánicas verticales que según Alberto Piola -profesor del Dto de Cs de la Atmósfera y los Océanos de la mencionada casa académica-:“generalmente son las corrientes ascendentes las que llevan nutrientes a niveles donde llega la luz del sol, es decir a los primeros 50 ó 100 metros de la columna de agua. ¿Por qué? Porque ahí son consumidos por las plantas que allí crecen y esto no ocurre en las aguas profundas por la falta de luz. Esas corrientes son importantes porque, como no hay agricultores que agreguen fertilizantes en la superficie, las mismas corrientes deben hacerlo”.

Al hablar de Mar Argentino o Patagónico estamos explicando una masa de agua sobre la plataforma continental argentina, una “llanura” de 1.000.000 de km 2, que finaliza en un precipicio o talud. Los científicos explican que :“La corriente de Malvinas bordea el talud continental patagónico y luego se desvía al sudeste hacia la Cuenca Argentina.Estas aguas frías recorren unos 1800 kilómetros, desde el pasaje de Drake hasta aproximadamente la latitud de Mar del Plata y son una inyección permanente de nutrientes en las latitudes subtropicales, un fenómeno que define condiciones ambientales y oceanográficas únicas en el sudoeste del Atlántico sur”.

Otros movimientos se detectan en el mar como las mareas con una amplitud interesante en las costas como en Puerto Madryn, pcia de Chubut o en Río Gallegos en Sta Cruz, cuya velocidad permite comunicar el fondo y la superficie generando una potente mezcla vertical.

Otro movimiento es el viento que se asemeja a la marea pero mezclando el agua desde arriba hacia abajo. Estos mecanismos son motores para la creación de vida. Se consigue naturalmente que haya fitoplancton en la franja a la que penetra la luz del sol.

Clave entonces en la fertilización marina, se conoce ahora el papel de la nutritiva corriente fría de Malvinas. A través de sensores, se toman muestras en el mar con cables que pueden descender hasta más de 5.000 metros de profundidad. Desde la superficie se observan las aguas con imágenes satelitales del área sobre la que se está estudiando. Los científicos lograron indicios indirectos de corrientes verticales en el talud continental patagónico y analizaron las temperaturas superficiales que bajan hasta tres grados en un día y medio, en verano con un 75% de estos eventos fríos que terminan produciendo impacto en la clorofila: el aumento de la clorofila se debe a que las corrientes ascendentes llevan nutrientes hasta las capas superficiales.

Aunque Pablo Neruda miraba al Océano Pacífico, sus palabras al mar son tan bellas que las trasladamos al Atlántico:

EL MAR

Necesito del mar porque me enseña:

no sé si aprendo música o conciencia:

no sé si es ola sola o ser profundo

o sólo ronca voz o deslumbrante

suposición de peces y navios.

El hecho es que hasta cuando estoy dormido

de algún modo magnético circulo

en la universidad del oleaje.

No son sólo las conchas trituradas

como si algún planeta tembloroso

participara paulatina muerte,

no, del fragmento reconstruyo el día,

de una racha de sal la estalactita

y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,

incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven

que aquí llegó a vivir con sus incendios,

y sin embargo el pulso que subía

y bajaba a su abismo,

el frío del azul que crepitaba,

el desmoronamiento de la estrella,

el tierno desplegarse de la ola

despilfarrando nieve con la espuma,

el poder quieto, allí, determinado

como un trono de piedra en lo profundo,

substituyó el recinto en que crecían

tristeza terca, amontonando olvido,

y cambió bruscamente mi existencia:

di mi adhesión al puro movimiento.



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