Mejillones y glifosato: nefastos para la calidad de los acuíferos

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Sobre el blog

María Magdalena Naser Marta Lema
Naturaleza y Literatura:Dos profesoras, de Geografía y de Literatura involucradas con la Educación Ambiental desde un enfoque comprometido, intentado con respeto y con claridad contribuir al pluralismo de voces .
  • Mejillones y glifosato: nefastos calidad acuíferos
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Para iniciar el año escolar les proponemos a los alumnos un texto disparador sobre la productividad agrícola y el uso del glifosato: el agua en medio de la problemática.

El importante avance de las tierras cultivadas en campos cultivados deja también su huella en los espejos de agua que se convierten en sumideros de glifosato. Combinado con moluscos usurpadores que lo degradan, estos liberan fósforo, el nutriente predilecto de las algas filamentosas que comienzan a colonizar lagos y lagunas, estropeando la calidad del agua.

El molusco se convierte en regulador del herbicida y aunque lo elimina, altera la vida de las comunidades biológicas, como el fitoplancton. La combinación glifosato-molusco invasor-fósforo- algas deteriora el ambiente acuático que vemos con matas verdes acumuladas en las orillas.

Como dice Alfred Corn “Recogiste una concha de mejillón vacía, pareada aún, y me ofreciste la mitad, una vieja y deslucida cucharilla, su diminuta concavidad perlada de grisáceos arcoiris.” Ojalá vuelva “a la gran fábrica del océano donde será triturada y renacerá como alga, pez, pájaro, estrella –u otra instancia de su ser.”

Las lluvias arrastran pesticidas y herbicidas, como barriendo las áreas cultivadas, y naturalmente escurren hacia lagos y lagunas, que lucen turbias. Según han investigado Daniel Cataldo y Haydée Pizarro de la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Ciencias Exactas “un mejillón venido de China hace veinte años ha conquistado los ríos de la cuenca del Plata y su presencia contribuye al deterioro de esos ecosistemas. Lo cierto es que el mejillón en cuestión degrada las moléculas de glifosato que también llegan a los ríos y que se hallan disueltas en el agua, acción que podría considerarse como positiva. Sin embargo, uno de los productos de la degradación es el fósforo, cuya abundancia favorece la proliferación de algas, algunas que pueden ser tóxicas. En síntesis, un combo fatal.” Este mejillón oriental Limnoperna fortunei puede degradar el glifosato liberando fósforo en el ambiente. Ahora, en experimentos simulando un ecosistema microbiano completo, compuesto por fitoplancton, bacterias y demás componentes, se confirmó que la liberación de fósforo incrementa las poblaciones de algas, y algunas de ellas forman masas macroscópicas que se acumulan y flotan.

“Al estudiar la interacción del glifosato con el bivalvo en un ambiente similar al natural, pudimos comprobar que se produce un efecto sinérgico, es decir, el resultado final es mayor que la suma de los efectos de cada uno por separado”, afirma la bióloga Haydée Pizarro, profesora e investigadora en el departamento de Ecología, Genética y Evolución de Exactas UBA, quien, junto con Daniel Cataldo, también docente e investigador del mencionado departamento, acaban de publicar sus resultados en la revista Ecotoxicology.

Lo que ocurre por lo tanto es que los ecosistemas están sintiendo la agresión de rarezas de germen antropocéntrico que actúan combinadas potenciándose: los contaminantes, el cambio climático, la fragmentación del hábitat, la presencia de especies invasoras y la sobreexplotación de especies. El glifosato se ha difundido en los últimos años, y hoy se destinan alrededor de 200 millones de litros por campaña. Al llegar al agua, ya está actuando en un sistema que también se encuentra afectado por otros agentes.

Según comenta Pizarro “este molusco invasor es un verdadero ingeniero de ecosistemas, con una gran potencia de filtración y capacidad para modificar la dinámica de un ambiente” y a la vez concluye “que, ante la presencia de glifosato y - el mejillón invasor-, la calidad del agua se deteriora mucho más rápido”.

Como dice el poeta Fernando Lamberg

“Alegar que la tierra es más bella que el mar

o el mar qua la tierra

no conduce a ninguna conclusión verdadera”.

…un mejillón dice “yo vivo en el agua azul

y soy parte del océano y las olas.

La mar es bella.”

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